Viernes, 08 Mayo 2020 00:00

Una oportunidad histórica - Por Walter Schmidt

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

La ocasión para consensuar un modelo económico está al alcance de la mano. Ojalá que la política no la desaproveche.

 

Funcionarios nacionales, dirigentes oficialistas y también de la oposición; empresarios, sindicalistas, pymes, emprendedores, actores del ámbito social, economistas, académicos, ciudadanos. ¿Por qué será que todos coinciden y, en algunos casos, hasta proclaman, que haya una salida económica consensuada? Entre todos. En términos más ambiciosos, consideran que esta es la oportunidad para elaborar definitivamente un modelo económico de país, que nunca más sea cambiado por el humor de los gobiernos de turno o caprichos ideológicos.

No existe ningún país en el mundo que se haya desarrollado -lo que lleva décadas- cambiando su modelo sistemáticamente. Es inviable y poco serio. En el 2002 fue la Mesa del Diálogo, con Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín -dos rivales- cómo artífices, lo que logró que se dejara atrás la crisis del 2001, las cuasimonedas, el club del trueque y las ferias de la clase media. A ese movimiento, enfocado en salir del fondo, le faltó la conformación de un modelo que, vía reforma de la Constitución, fuera aprobado por todos.

“La situación no está para que ningún espacio político, por fuerte que se considere, salga de esto solo. Soy optimista, hay una dirigencia joven que hace mucho tiempo se conoce. Estoy seguro de que se van a sentar en una mesa y van a construir juntos. Esta crisis no se resuelve con un iluminado, ni con espacios políticos enfrentados”, reflexiona José Ignacio de Mendiguren, actual titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). En 2002, fue ministro de Producción de Duhalde. Su preocupación pasa por la primarización de la economía, que como en el siglo pasado se dedica a vender materia prima pero el valor agregado sigue ausente. Ejemplo. El 85% de trigo que se exporta se vende a granel a 180 dólares la tonelada. Si ese trigo se transformara en harina vale 420 dólares; transformado en pastas y galletitas, 1600 dólares la tonelada.

Existen muchos motivos para que Alberto Fernández convoque a un gran acuerdo. De hecho, en varias oportunidades el Presidente dijo que quizás sea el tiempo de un profundo cambio, de la unidad. Las condiciones están dadas, más allá de sectores minoritarios que subyacen en los extremos ideológicos. Hay otro factor. La clase política está en deuda con los argentinos y queda en evidencia con la pandemia. No sólo por la pésima gestión económica del gobierno de Mauricio Macri sino por el indigno sistema de salud que han dejado, por ejemplo, las sucesivas gestiones en la provincia de Buenos Aires -en su mayoría peronistas, con el beneplácito de las oposiciones-, en un Conurbano bonaerense donde el hacinamiento y las villas nunca disminuyeron, siempre crecieron.

¿Un modelo más industrial, con eje en el agro, o mixto? ¿Qué sectores productivos protegemos y cuáles se liberan en materia de exportaciones e importaciones? ¿Cómo atraer inversiones? ¿Y el rol de las pymes?¿Reforma laboral o modificación de los convenios colectivos? ¿Qué mercado interno se quiere? ¿Cómo generar trabajo para ir dejando de lado los planes sociales? ¿Cómo se distribuyen los recursos entre las provincias? Demasiadas preguntas y todavía ninguna respuesta. Ni siquiera hay nadie sentado a esa larga mesa. ¿Será tan larga o, una vez más, terminará siendo una mesa de cuatro?


Walter Schmidt

Visto 350 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…