Domingo, 17 Mayo 2020 00:00

Reflotan utopía macrista y vaticana: expropiar villas - Por Ignacio Zuleta

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Divorcio en cuarentena. En medio de la pandemia, el gobierno reflota un proyecto para erradicar las villas. Puede haber una sana intención política, pero también indica el fin de la Luna de Miel con la oposición. Rodríguez Larreta quedó en la mira.

 

El gobierno nacional señala a la administración de Horacio Rodríguez Larreta por haber entrado tarde en las villas, en particular la 31, en donde la falta de agua se convirtió durante una semana en emblema de la desatención oficial. Mirar hacia los llamados barrios populares es una de las novedades en la agenda oficial, y tiene su singularidad.

El jefe de la CTEP, Juan Grabois, se entrevistó a solas con Alberto y habló sobre la resurrección de la ley de expropiación de tierras en las villas, un pergeño de ese dirigente - hoy en el oficialismo - inspirado por el papa Francisco y tramitado como una de las grandes realizaciones del gobierno de Macri. El proyecto propone la atención de más de 4 mil barrios populares de todo el país, censados por el gobierno anterior y las organizaciones del "tridente cayetano" que se referencia en el papa Bergoglio.

Nació en debates en el corazón del oficialismo macrista, entre el entonces asesor Fabián Rodríguez Simón y el ex vicejefe de gabinete Mario Quintana, un hombre que se formó con los curas villeros antes de dedicarse con éxito a los negocios. La iniciativa fue negociada por Grabois y sus organizaciones, y la autoría del proyecto, sancionado con la casi unanimidad de los votos en 2018, fue presentado por Mario Negri, Elisa Carrió y Nicolas Massot.

En su momento tuvo la reticencia del peronismo, cuyos gobernadores e intendentes resistieron la aprobación porque la iniciativa supone que la Nación pone el dinero para las expropiaciones, pero la urbanización estaría a cargo de los gobiernos subnacionales. Ocurrió en Diputados en donde Fernando Espinosa objetó en comisiones el proyecto, y para la tramitación en el Senado, Grabois debió entrevistarse a solas con Cristina de Kirchner, y lograr que el peronismo de esa cámara aprobase el proyecto, que se votó a favor casi por unanimidad, con disciplina vaticana. Ahora renace este legado del ciclo Macri y que, si se cumple, como ahora piensa el gobierno, puede ser una verdadera revolución por el cambio de propiedad de la tierra que supone.

Escaramuzas contra Larreta en los barrios populares

En el dialogo a solas con Alberto, se habló de reflotar este plan, postergado porque la Nación tiene que fondear el fideicomiso previsto en la ley, en un momento de malaria total. La idea despierta el gen demiúrgico de Alberto, que cree, como Grabois, que la peste pone a la Argentina y al mundo en estado pre revolucionario y habilita a hacer grandes cambios, postergados por las restricciones de un sistema que se ha derrumbado.

Es lo que llama Grabois el "Plan Marshall Criollo” - él inauguró esa denominación, que otros hacen circular para evocar el plan de reconstrucción de Europa en la segunda posguerra. Supone, en el nivel de las intenciones, una movilización social concentrada en los barrios populares -algunos de los más importantes están en la CABA de Larreta-, que aborde con integralidad una agenda de igualdad, de alcance masivo, que aproveche además tierras ociosas en todo el país, para que habitantes de las villas que hoy sienten que su proyecto peligra, puedan volver a sus provincias.

En ese diálogo se habló de ofrecer a estos sectores la creación de colonias o comunas rurales tipo kibutz, rehabilitar pueblos muertos por la falta de ferrocarril y reactivarlos, fomentar las tareas de reciclado de residuos, y promover la horticultura familiar, todas especialidades de la “economía popular”. Una manera de trasladar aquella utopía que antes promovieron las organizaciones con los funcionarios y legisladores del macrismo, a un nivel de realidad, pero ahora bajo el paraguas de un gobierno peronista.

La opción preferencias por la visión vaticana

Como Macri en su momento, Alberto entiende las ventajas de ponerse bajo el lema Tierra, Techo y Trabajo que anima el movimiento de la economía popular del papa Francisco. Como al dictado de la misma fuente, el asunto lo reflotó Máximo en su discurso en Diputados. "Hay un proyecto del señor diputado preopinante (Negri), de la doctora Carrió y del ex diputado Massot aprobado hace dos o tres años vinculado con la creación del Renabap. Tenía un fideicomiso. (...)Por ejemplo, con leyes como la que propuso un diputado preopinante, sobre el RENABAP, podríamos fondear ese fideicomiso para poder disponer lotes con servicios y terminar así con el hacinamiento de nuestra gente en los barrios populares. (Aplausos.) Ahí sí voy a creer que la clase política realmente ha madurado. Hasta que eso no suceda, no lo haré. (Aplausos.)”.

Antes, Cerruti, que oficia en los mismos altares del cristinismo, había leído la misma papeleta: "Hace dos años, en este mismo Congreso hemos votado un proyecto de un diputado, que era del oficialismo y ahora es de la oposición, y de la diputada Carrió, relativo a la urbanización de los barrios populares, pero el gobierno anterior se fue sin haber puesto un peso para la reorganización de los barrios populares. Entonces, hay discusiones que tenemos que darnos en forma urgente, aun teniendo que atender todas estas situaciones”. El presidente cumplió, incluyendo el programa como un capítulo del anuncio del plan Argentina Construye, que presentó el jueves junto a dirigentes de las organizaciones comprometidas con la iniciativa. Vuelve otro clásico del peronismo: avanzar en proyectos de la oposición para arrastrarlos a un apoyo incómodo cuando pasaron de ser oficialismo a la otra vereda.

El final de la Luna de Miel: no es lo que hacés, sino lo que sos

El gobierno puso en fase 5 el tratamiento de la peste como instrumento de su política frente a la oposición – el país está en Fase 4, la CABA en Fase 3. Esta nueva etapa libera, no los accesos y ni los comercios, sino la pelea política. Para lograrlo dedicó la semana a esmerilar lo que podía quedar de buena relación después de seis meses de halagar a sus adversarios políticos. Logró con eso que el Congreso le aprobase dos leyes fundamentales en sesiones con quórum ajustado (emergencias y sustentabilidad de la deuda) y bailó el minué de coqueteos con gobernadores de Juntos por el Cambio, como Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Morales.

Los seis meses incluyeron el reconocimiento de Mario Negri a Alberto como "el comandante" de la pelea contra el bicho, y algunas sesiones de terapia remota (por teléfono) del presidente con el jefe del Interbloque, cuyos términos quedan en la reserva de los interlocutores, con la excepción de quienes leen estas columnas, que cuentan todo lo que pasa en todos lados.

La señal de cerrar la luna de miel tiene testimonios de superficie como las pullas de Alberto con María Eugenia Vidal por el estado de los hospitales. Valen más otras constancias de contrafrente, como el discurso de Máximo Kirchner en la sesión de los Diputados, que señaló a la Capital como sede de la epidemia, no por lo que hace el virus, o los médicos que lo combaten, sino porque el distrito es la sede de un modelo de exclusión que concentra la riqueza. El problema de la acumulación de contagios sería, según el diputado, consecuencia de estructuras de concentración de la riqueza, los negocios y las comunicaciones que hay que cambiar en algún turno de la revolución. Un diagnóstico para la melancolía, porque el peronismo no vino al mundo para hacer ninguna revolución. Más bien para impedirlas, como saben los revolucionarios.

Es el mismo argumento que usó Cristina en la campaña cuando enumeraba los beneficios que tenía la CABA frente a las otras provincias. En síntesis: un ataque al gobierno de Larreta no por lo que hace, sino por lo que es. Ese tipo de elecciones tácticas -atacar a alguien por lo que es y no por lo que hace- vaticina violencia dialéctica sin fin. Más clara estuvo la diputada Gabriela Cerrutti, cuando denunció que esa concentración de la peste en la CABA es porque "a pocas cuadras del Obelisco y del Congreso, existen hombres y mujeres familias enteras viviendo en situaciones de indigencia que no supieron resolver -que no supimos resolver durante los últimos 12 años, en los que ha gobernado la actual fuerza opositora en la ciudad de Buenos Aires". O sea que la culpa es de Macri y de Larreta.

Mojadas de oreja: si pedían más poderes, se los daban

El mensaje no deja dudas sobre que el gobierno pone su propia Fase 5: aprovechar que la escalada de casos aumenta en la CABA, para señalarlo a Larreta como responsable y dejarlo pegado a las consecuencias de ese incremento que, según los expertos, ocurriría gobernare quien gobernase, fuera aquí o en cualquier gran ciudad.

El final de la luna de miel se completa con otras señales que distancian más a la oposición de los gestos nupciales que mostró en este primer semestre el nuevo gobierno. El DNU que libera al Ejecutivo de los topes del art. 37° de la ley de administración financiera, se publicitó cuando la oposición ya había cerrado los acuerdos para avalar la veintena de decretos de Alberto sobre la epidemia. Una mojada de oreja que los senadores de la oposición en esa cámara no usaron, por ejemplo, para boicotear la convocatoria a sesionar el miércoles. Se quejaron en los discursos, pero parecieron ignorar las señales de divorcio.

Es comprensible, porque Juntos por el Cambio transita una crisis de liderazgo tan profunda como la del oficialismo, y no tiene una mesa que evalúe estas situaciones de crisis y resuelva políticas de conjunto. Tanto que un senador radical como Martín Lousteau se apartó del rechazo a uno de los decretos de Alberto - el que regula los despidos - y votó junto al oficialismo de manera individual. Seguro que tendrá explicaciones para ese apartamiento del resto del bloque. Los diputados se sacaron el barbijo para quejarse en una conferencia de prensa, seguramente porque entre los partidos de la coalición opositora en Diputados, hay más concierto de intenciones y tratan de mostrarse resistentes, sin tener hasta ahora disidencias.

Las fantasías de disidencias internas

El decreto de liberarlo a Alberto de restricciones para el gasto es redundante, y reviste sólo el simbolismo de una provocación a una oposición que lo hubiera concedido si el gobierno se lo pedía. También es una señal hacia dentro, porque pone en cabeza de Santiago Cafiero la facultad del gasto en la emergencia, cuando es, según las leyendas que filtra el oficialismo a la prensa, uno de los funcionarios observados por Cristina.

¿Gestos de independencia del presidente frente a ella? Es una ilusión de los opinadores que creen que tienen proyectos distintos. Son lo contrario el uno de la otra, pero comparten el mismo proyecto. No tienen disidencias de fondo, y hacen filtrar fantasías, como que Alberto se entera por los diarios de lo que hacen sus funcionarios para mejorar la situación judicial de su vicepresidente. ¿Qué esperaban, que no ocurriera?

Claro que Cristina se desvela cuando ve que cambió el gobierno y, después de medio año, nadie le levanta la excomunicat judicial. ¿Ocurriría lo contrario si, por ejemplo, debiera delegársele el gobierno como ocurrió en Gran Bretaña con Boris Johnson? Ella misma firmaría esas licencias judiciales.

No se debe hacer ciencia de lo obvio

Lo demás es literatura. La posición del gobierno es esperable porque falta un año para el cierre de las listas para las PASO de 2021 y esa música aturde a todos, aunque se oiga por los auriculares y no desde bocinas estridentes. El plan del peronismo es derribar los muros del Fortín CABA, que es donde resiste Cambiemos y en donde tiene la posibilidad de rehacer sus fuerzas en las próximas elecciones.

Es también el distrito del presidente, lo que localiza la pelea con Larreta como una prioridad. El territorio elegido son las villas, en donde aumenta la cantidad de casos y ofrece un escenario para escaramuzas de todo tipo. Si Larreta le gana a la peste, entiende esta táctica, será el vencedor político del distrito, y habrá salvado a Cambiemos.

Eso es lo que hay que impedir. Larreta tiene como recurso para contraatacar la capacidad de respuesta de su distrito, y las divisiones que horadan las relaciones entre Axel Kicillof y los intendentes del peronismo, que se rebelan ante el gobernador y negocian, solapadamente con Alberto, escenarios que, a un año de las elecciones, les aseguren un poder territorial. Este no es el producto que les brinda el actual gobernador, a quien se ve desde la ciudad como un hombre que se esmera en señalar responsables de todo lo que padece su distrito, a la gestión Vidal-Macri, o ahora a la de Larreta, porque abre los ingresos a sus vecinos del conurbano y facilita su contagio.

Ignacio Zuleta

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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