Lunes, 25 Mayo 2020 00:00

Axel Kicillof rebusca en el túnel del tiempo, el entuerto opositor y la brecha María Eugenia Vidal-Marcos Peña - Por Ignacio Zuleta

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Larreta le busca el lado constructivo a una relación poco edificante. El cristinismo le marca el poder al jefe de Gobierno porteño. ¿Leyes por default?

 

Odiosas (in)sinceridades en la cúpula

"Es muy difícil con ellos", se lamentan entre los opositores cuyo destino está ligado, como en un matrimonio de conveniencia, a la suerte del oficialismo. Horacio Rodríguez Larreta podría ser uno de ellos. Con la paciencia de Job - emblema bíblico de esa virtud - se resigna a convivir con Alberto Fernández y Axel Kicillof en esos sketches de la TV en los que deben transmitir malas noticias, anunciar recortes y contar víctimas de la peste. Ninguno lo eligió, y sólo los diferencia el camino para salirse de esa trama - si nos les gusta no se dediquen a la política, les dirá Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, como repite en sus apariciones de todos los días para explicar, también él, la peste en donde más golpea. Larreta habla corto y le busca el lado constructivo a una relación poco edificante por parte de sus adversarios.

A lo mejor son más sinceros que él y dejan ver las entretelas de la inquina. Alberto se distrae y se confunde, es sábado y de noche, se entiende. Axel busca y rebusca en el túnel del tiempo alguien a quien señalar por esta maldición que les cayó encima. Excesos de simulación que el público advierte, aunque tolera otros castigos, como la recurrencia de los animadores audiovisuales, que se pasan el día anunciado cuándo habla Alberto y que dirá Alberto, una encerrona para un público que tiene los ojos rotos de tanta pantalla ociosa.

Entre las simulaciones se disparan señales para marcar al otro como el responsable de los más o menos muertos por la peste. Alberto, que canta amistades, citó el miércoles a Olivos a Larreta y Diego Santilli para mostrarles el kit de detección, pero minutos antes exhibió fotos con dirigentes villeros que juegan un partido aparte en la ciudad, con "Nacho" Levy a la cabeza.

Una manera de dar a entender que la entrada a la ciudad es, para el Gobierno, la villa 31. Los efectos se vieron el fin de semana, con la convocatoria el sábado a la jornada de "las cien ollas", de cristinistas de todas las marcas para mostrarle poder a Larreta. Y que se entere de que hay otro camino, distinto al de la red de organizaciones del tridente cayetano que coordina Juan Grabois​, con quien el Gobierno porteño mantiene una interacción que lleva años. Larreta se da cuenta de que todo es muy difícil con ellos. Lo mismo dirán Alberto y Axel, que tampoco eligieron esta pelea en la que dependen también de Larreta y de cómo le vaya a éste.

Ajustes de cuenta con entrelíneas

Quienes leen las palabras de los políticos como oráculos de la verdad y la sabiduría, localizan entrelíneas en los torneos verbales. El cruce de dimes y diretes tienen una visibilidad notable, por la jibarización de la actividad, que se reduce al mini planeta de Internet, que no es más que el teléfono que oscurece todo. Lo poetiza Cortázar cuando habla de "un silencio todavía más oscuro en esa oscuridad que el teléfono vuelca en el ojo del oído" (Todos los fuegos el fuego"). La justificación de Alberto de la ayuda a las empresas fue acaso una respuesta entre líneas a las iras cristinistas, por el auxilio a empresas de la lista negra del Instituto Patria. La vocera de esas broncas fue la diputada María Fernanda Vallejos​, que sueña con estatizaciones. El énfasis de la respuesta se apoyó en otras ayudas que los países europeos han brindado a las empresas nacionales. "Hemos ayudado mucho. Lo vamos a seguir haciendo. Estoy orgulloso de eso", llegó a decir. Y aclaró las condiciones que se les impone, como en todo el mundo: “no pueden distribuir utilidades, comprar acciones, realizar operaciones en el mercado de contado con liqui, ni en paraísos fiscales”.

"Me distraje con Mayans..."(Cristina)

“Que le llegue Cristina: como les habrá llegado a los opositores otra entrelínea, que deslizó ella misma, cual como pañuelo de Desdémona (guglear "Otelo", Shakespeare, tragedia de celos y traiciones) cuando José Mayans terminó su discurso. El jefe del bloque oficialista del Senado había leído la agenda del juicio de residencia a la administración Macri que se lanza esta semana. Se quedó en silencio y despertó con esta frase: "... Ah, sí: corresponde votar las inserciones y abstenciones... Estaba medio distraída. Me distraje con Mayans".

La lista del formoseño incluye reuniones de la comisión de la deuda para revisar el informe Pesce sobre salida/fuga de capitales desde 2015, y de la comisión de Justicia para revisarle las frases de Gabriela Michetti sobre el juicio AMIA y la actuación de Mario Cimadevilla. "No sé si usted se enteró - dijo Mayans hablándole a su jefa - de que la vicepresidenta anterior llamó para presionar a quien era el fiscal de la UFI-AMIA, un senador opositor, que era muy bueno como opositor.” Un entuerto que duele a la oposición, porque es un llamado a Elisa Carrió, que se quejó de aquellas presiones y motivó pelas crueles con el exministro Garavano.

Más inquietante es la cita de la comisión Revisora de Cuentas con este argumento: “El presidente Macri no tiene, en los cuatro años, una sola cuenta de inversión aprobada”. Esa comisión es la que administra a la Auditoría General de la Nación, que hoy preside el radical Jesús Rodríguez. La AGN ya envió los dictámenes sobre los años Macri salvo el de 2019, aún en estudio. Juntos por el Cambio tiene disponible una silla en representación de Diputados, ofrecida a Miguel Pichetto, que demora la respuesta. Quizá esta señal lo convenza. Si no, retoma oxígeno el nombre de Federico Pinedo.

Reticencia a los acuerdos

Los intérpretes de entrelíneas ponderan otras palabras de Cristina, en reivindicación del agrio cruce entre Martín Lousteau y Carlos Caserio en una comisión del Senado. Ese debate virtual, en el que volaron los cacharros, a entender de la vicepresidente, demostraría que no es cierta la presunción de la oposición, de que el método virtual del Senado, o el mixto de Diputados, sólo sirve para tratar temas previamente acordados, y que llegan al recinto sólo para levantar la mano. "Me di cuenta - dijo Cristina - de que podemos reproducir una sesión normal, con lo cual mi principal duda acerca de si era posible reproducir virtualmente la discusión y el debate típico de las sesiones, en donde no todos estamos de acuerdo con las cosas que se están tratando, ha sido saldada por una discusión en la que, en algún momento, pensé que iba a volar algún micrófono; pero no, se hizo todo muy normal. Creo que fue una prueba que hemos pasado airosamente." O sea, que nada de acuerdo previos, y vamos al recinto a cara de perro con proyectos y pelota dividida, por ejemplo, el del impuesto a los ricos. Difícil que estas opiniones sean mucho más que materia de diván, porque si algo caracteriza a los políticos criollos, y a ella en particular, es la dificultad para controlar los procesos que desencadenan. Se pasan la mitad de la vida explicando y justificado - a veces ante la justicia - lo que intentaron hacer en la otra mitad. Cristina no es una maestra del cálculo ni demuestra tener planes fríamente calculados. Si fuera así, no estaría en un hoyo de desprestigio - las encuestas lo indican, y eso que las encargan ellos - y acosada por conflictos políticos, judiciales y los de otro tipo, que mejor no mencionar por discreción. Me dirán que es vicepresidente, pero ese cargo es del peronismo, que la sacó del primer lugar de la fórmula, porque se negó a seguir siendo furgón de cola de la corte pingüina, que le hizo perder el poder al peronismo después de 15 de control total del proceso político. Un pelotazo, porque tenían un candidato competitivo en Daniel Scioli​, gobernaban el país y Buenos Aires, además de 17 provincias. Parecía imposible.

Ha muerto la herramienta de jugar con el quórum

El Congreso virtual significa, acá y en todos lados, el fin de la era de la transparencia como utopía. Es la hora de los impulsos autoritarios de los poderes, para retomar el control de la sociedad después de la crisis de 2019, que arrasó con todos los sistemas en el mundo. Pero los gobiernos ya se manejaban con regímenes de emergencia mucho antes de la peste. El proceso que se inició con la crisis financiera de 2008 ha obligado en todo el mundo a que los gobiernos pidan excepciones que les permitan gobernar al borde la ley. En el microclima del Congreso argentino hay pistas para seguir de cerca. La virtualidad ha destruido esa herramienta tan útil como es el manejo del quórum necesario para iniciar las sesiones.

En las últimas sesiones del Senado hubo 71 senadores sobre un total de 72. Es una marca que se lograba en muy pocas ocasiones, y nunca para sesiones de trámite cantado como las que han ocurrido este año. En Diputados se votó el jueves con 252 diputados presentes sobre 257 que tiene la cámara. Otra rareza. En el Senado se agrega un detalle que inquieta: no se llama a recuento de los presentes antes de votar. Se vota con el quórum del comienzo de la sesión, para evitar el largo proceso de identificación de cada legislador. Tampoco hay veedores informáticos por la oposición en la vigilancia del sistema, como ocurre con las elecciones, en las que sí hay controladores informáticos de todos los partidos. Estas fragilidades pueden comprometer la legalidad de las leyes que se voten en estas condiciones.

Es presumible que, si esta modalidad se instala, a alguien se le ocurra proponer que haya quórum por default, o aprobación de las leyes por default. Algo así como establecer que todos están presentes en la sesión, salvo que alguien diga lo contrario, o que todas las leyes están ya aprobadas, salvo que alguien diga lo contrario. En el Senado ya en dos sesiones se leyó la aprobación y después se aclararon las disidencias. Menos mal que, por ahora, la virtualidad de las sesiones se aprobó sólo para el tiempo de la emergencia sanitaria. ¿Pero si se extiende por más tiempo?

Contraataque opositor contra el DNU del gasto sin límites

Estas extravagancias sumen al país, otra vez, en la lista de los países de las "illiberal democracies" que describe el politólogo Fareed Zacharia. Este autor, que se ha popularizado como animador en rutinas espesas de la CNN, acuñó ese concepto en su libro «The Future of Freedom» (Norton & Company, 2003) para los casos, según él extravagantes, de Arturo Illia, que había sido presidente con 25% de los votos, y Salvador Allende en Chile con 34%. Dos ejemplos, para él, indicativos de cómo se podía cumplir con la legalidad democrática sin ejercerla plenamente.

Democracias no-liberales son las de aquellos países donde el régimen democrático se limita al ejercicio pasivo -a desgano, a reglamento, se diría- de las normas de representación, pero donde la voluntad del gobierno está dedicada a eludir su cumplimiento pleno. Encontró otros ejemplos en la Argentina de la era Menem, otro aficionado a los DNU. En la primera formulación de ese concepto, a mediados de la década de los '90, Zacharia señaló a la administración menemista porque había firmado 545 DNUs para eludir al Congreso.

Néstor Kirchner, más tarde, llegó a firmar 270. Alberto lleva poco tiempo, pero suma casi una cincuentena. La mayoría son sobre la peste y han tenido el apoyo en general de la oposición. La bronca es por el famoso DNU que le quita topes al Ejecutivo para gastar, algo que la ley de administración financiera limitaba al 5% para este año, y que ya la ley de emergencias de Guzmán de diciembre pasado había elevado al 7%.

Juntos por el Cambio intentó tratar durante la sesión del jueves la constitucionalidad del DNU 457/20, pero perdió la votación 118 a 125. Ese margen de diferencia de votos mide la verdadera relación de fuerzas en la Argentina, y explica las razones por las cuales el Gobierno no quiere un Congreso presencial en pleno. Tiene problemas con el número para arrancar las sesiones, y la virtualidad le asegura un remedio a esa dificultad.

Esta semana la bancada que preside Mario Negri cargará de nuevo contra ese DNU, con el pedido de una sesión que convocará - hasta ahora en minoría- para intentar voltear esa norma, que es más un alarde de poder del gobierno hacia adentro y hacia afuera, que una herramienta técnica. En realidad, con la autorización del 7% el Ejecutivo tiene disponibilidad plena para gastar lo que está disponible, porque el resto está ya todo comprometido. Lo dice Graciela Camaño, que cita una opinión de Roberto Lavagna​.

Éramos muchos y reapareció Marcos

Este oficio de funámbulos que es la política aporta nuevos personajes día a día. En estas horas camina sobre el alambre Marcos Peña, el hombre fuerte de la administración Macri. Sus acciones están en default desde las PASO de 2019, que dijo estaban ganadas en números que nadie veía, salvo él, en las profundidades del subconsciente colectivo de las redes. El costado perverso de todo jefe de gabinete es ser el pararrayos del presidente, sobre él descargan los ataques que deberían ir al jefe. Fue el rol de Eduardo Bauzá, del propio Alberto - que aporta al repertorio sus habilidades como malabarista de los platos giratorios, como dice Miguel Toma - o ahora Santiago Cafiero.

Peña animó durante la semana una charla virtual con el grupo de los allegados más cercanos a su oficina cuando gobernaba, para ensayar algún diagnóstico, pero, antes que nada, dejar en claro que vuelve. Entre los asistentes estaban hombres de la política como Francisco Quintana - ex legislador y hoy en el Consejo de la Magistratura de la CABA, además de ser el secretario nacional del Pro - o Fernando de Andreis, antes secretario General de la Presidencia, y que mantiene esas funciones en la oficina privada de Macri en Olivos. Otros asistentes eran del comando de medios, que hizo leyenda como dueño de una herramienta que Macri y Peña decían que era imbatible, porque les permitiría conocer lo que nadie conocía, la conversación de la sociedad por encima o por debajo de los medios tradicionales. Entre ellos, Hernán Iglesias y Mora Jozami, encargada de las encuestas. Esta reaparición importa en la lectura interna de la oposición, porque hace músculo para Macri y para Larreta, que es para quien trabaja el equipo de medios de Peña, que hoy atiende en la sede del PRO en la calle Balcarce.

Las cuentas pendientes con Vidal, que ya es candidata

En ese diálogo Peña dijo mantener conversaciones con todos los sectores de Juntos por Cambio, incluyendo a los radicales que más lo criticaron. "Hablo con Negri, Cornejo y Monzó", dijo para describir la amplitud del arco de sus relaciones. Su alineamiento tiene casillas vacías, y María Eugenia Vidal es la más notable. Ella cree que perdió las elecciones en la provincia porque Peña boicoteó el plan de dividir las fechas electorales, y las desventuras de Macri la arrastraron a la derrota. A esa hipótesis se enfrenta otra, que afirma que ella lo hizo perder a Macri, porque era la responsable de la relación con el peronismo de Buenos Aires, con el cual acordó casi cogobernar, como fue el caso de Massa y los renovadores.

Si hubiera cuidado esa relación, Massa no hubiera recompuesto su relación con el resto del peronismo. La reunificación con base en la Provincia era un problema que Vidal no pudo impedir, y ocurrió en su territorio y con sus aliados. Podrá responder que Massa volvió al cristinismo arrastrado por sus bases electorales. Material para un seminario sobre leches derramadas.

Esa brecha Vida-Peña tiene jugo, porque ella ya les ha dicho a los suyos que es candidata a diputada nacional el año que viene. Agita una encuesta que le atribuye marcas de popularidad del 40%. En esos sondeos, que se hacen desde una firma marplatense, contradictores de ella como Posse o Monzó tienen adhesiones de un dígito. Si Vidal confirma su candidatura confrontará con el ala de Posse y Monzó, que tienen un bloque aparte en la legislatura provincial, en donde Vidal también tiene más fuerza. Controla además intendencias principales de la provincia, como La Plata, Mar del Pata, Vicente López, Tres de Febrero Bahía Blanca, Lanús, y le responden los dirigentes de la oposición que dominan Juntos por el Cambio en todas las cabeceras de distrito.

El jueves el radicalismo que le responde - y que anima el marplatense Maximiliano Abad- organizó una videoconferencia con Mario Negri para dirigentes de la 5ª Sección de la Provincia, en el que participó también Daniel Salvador, ex vicegobernador de Vidal. Participaron los 17 intendentes radicales de esa sección electoral. Un desafío al otro sector de los radicales, que disputa el poder del partido en la provincia con Posse y Federico Storani, y que tiene el apoyo de los socios de Larreta en la Capital, como Martín Lousteau.

Estos conflictos animan hoy a la política desde una oposición con barbijo, pero forzada a apurar alineamientos. Justifican la hiperactividad de los chats, que se acumulan hora a hora, que reúnen a miles de participantes en cada encuentro. Se entiende: cuando hay muchos debates abiertos, los chats son una posibilidad de participar, porque nadie se puede mover de su casa, pero sobran los problemas, los enigmas, y también el tiempo - que es infinito en la cuarentena que nunca termina.

Ignacio Zuleta

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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