Jueves, 18 Junio 2020 00:00

Maquiavelo en el Siglo XXI - Por Carlos Fara

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Si el pasado no es en la actualidad un buen predictor del futuro, entonces leer a los clásicos sería una pérdida de tiempo. Como todo en la vida, es relativo. No es que los clásicos hayan dichos cosas que ya no sirven, pero tampoco se los debe tomar como un texto sagrado.

 

Cada cosa en su contexto: perderlo de vista es tan erróneo como bajar del catálogo de Netflix “Lo que el viento se llevó” por racista (ahora caemos en la cuenta que nunca ofrecerá “El nacimiento de una nación” de Griffith –padre de lo actualmente llamamos cine, porque es terriblemente racista).

Por eso Maquiavelo dijo muchas cosas relativizables. Si fuera por sus recomendaciones todos los líderes del mundo deberían resolver los dilemas del mismo modo. Pero luego de más de 5000 años de historia sabemos que hay diferentes formas de conducirse igualmente exitosas (al menos por un tiempo). Mientras que el genio florentino recomendaba al príncipe a deshacerse de aquellos que lo habían ayudado a llegar al poder, hay muchos casos exitosos de los que podríamos llamar “los integradores”: los que cooptan con diversos recursos todo lo que pueden, formando una gran cooperativa de poder. Carlos Menem integraba todo lo que podía, siempre y cuando se reconociera su liderazgo obviamente. Néstor Kirchner cooptaba o lo ponía en la vereda de enfrente a muerte.

Menem siguió con sus 12 apóstoles hasta el final, e incorporó otros que lo habían combatido. Hizo todo lo contrario de lo que aconsejaba Maquivelo: creó una carpa que se iba extendiendo en el tiempo para contener lo que venga. Pero claro, para hacer eso hay que tener un carácter especial, que otros dados a la vehemencia no poseen. Por eso no es que el referente renacentista estuviese equivocado: simplemente construyó sus recomendaciones según un contexto cultural (donde el habeas corpus y las cautelares no eran algo muy corriente).

Hoy existe enseñanza de disciplinas a medida, organizaciones a medida y liderazgos a medida de la personalidad de cada uno. Lo que sirve para uno, no sirve para otros. Como señalamos sistemáticamente: la estrategia es un traje a medida. Se acaba la era de “no se fabrica tu talle”: las nuevas tecnologías adaptan lo que sea al molde único de cada ser humano. Por eso, impresoras 3D y “elige tu propia aventura” van de la mano en el mismo proceso histórico.

Fara ¿a dónde va? La pregunta persistente de los últimos días es ¿acaso será que Alberto Fernández se deshará del madrinazgo de Cristina como todo buen príncipe que se precie de tal, siguiendo los consejos de Maquiavelo? Si la respuesta es afirmativa, entonces las siguientes preguntas ansiosas son: ¿cuándo y cómo? En cambio, si la respuesta es negativa la enorme mayoría tiende a pensar que Alberto jamás gobernará, sino que será un simple personero del poder real. The question is: acaso no existen otras respuestas que el clásico binario sí / no? La historia está llena de caminos diagonales, indefiniciones permanentes exprofeso, o salidas del laberinto por arriba. Si todo se hubiese definido como la espada o la pared, la historia se hubiese perdido de conocer a brillantes estrategas que vieron lo que la mayoría no visualizó.

¿Es Alberto un brillante estratega que nadie vio venir? ¿O no le molesta coincidir en la cuestión de fondo con Cristina? Porque concluir que ella manda implica pensar que él piensa de una manera, pero ella le impone otra. ¿Es así? ¿O simplemente Alberto es ideológicamente cristinista, pero administra los tiempos y los modales de otra forma? Son preguntas que no tienen respuestas porque el impuesto a los ricos sigue sin avanzar, la toma de acciones de las empresas de Fernanda Vallejos quedó en vía muerta, y la negociación por la deuda está más cerca del acuerdo que del default.

El affaire Vicentin es haberse metido en camisa de once varas por varias razones (más allá de los gustos ideológicos de cada cual). Enojarse porque la gente no entienda que seguir con la cuarentena es por su bien, no es comunicacionalmente feliz. Hasta ahí todo puede ser muy debatible. Sin embargo, más allá de la pandemia y la profundización de la crisis económica, la clave pasa por observar si Alberto tiene un modus operandi consciente para desactivar bombas a punto de estallar, o si es un simple bañista en la playa viendo cómo sortea la próxima ola.

Mientras tanto, el 84 % de los municipios argentinos nunca tuvo contagios, y está viviendo su nueva normalidad: la demanda a las áreas de desarrollo social se estabilizó o bajaron un poco, y los ingresos fiscales tiene una leve recuperación.


Carlos Fara

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