Lunes, 19 Junio 2017 00:00

Elecciones: competirá con Macri un PJ fragmentado y sin líder - Por Sergio Crivelli

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Cristina Fernández prefirió prescindir del peronismo antes que enfrentar a Randazzo en las internas. De esa manera la principal fuerza opositora dividiría su voto por tres en las generales.

 

A pesar de ser la mejor candidata peronista, Cristina Kirchner rechazó el desafío de Florencio Randazzo de competir en internas abiertas y prefirió cederle la "marca" PJ.

El proceso electoral comienza a mostrar una tendencia favorable al oficialismo. La principal amenaza para Mauricio Macri, el peronismo de la provincia de Buenos Aires, se divide, está dispuesto a competir con su candidato de mayor imagen negativa y, como si con esto no fuera suficiente, provocará una polarización que solo beneficia a la Casa Rosada.

A lo que hay que agregar que bajo estas condiciones el contenido de la campaña está prácticamente definido para Cambiemos: el combate a las mafias y a la corrupción del último decenio desplazará a las discusiones económicas en el debate. Un debate en el que los representantes del oficialismo encontrarían dificultades ciertas para defender lo hecho.

Si bien Cristina Fernández sigue sin anunciar oficialmente que competirá en agosto, la decisión de alejarse del peronismo y armar un frente con partidos que en su mayor parte no son mucho más que sellos de goma solo se explica si ella se pone al frente. Arrastraría en esa aventura a intendentes del PJ que leen encuestas y saben que es la dirigente de su sector con mayor intención de voto en el conurbano bonaerense.

A pesar de ser la mejor candidata peronista, rechazó el desafío de Florencio Randazzo de competir en internas abiertas y prefirió cederle la "marca" PJ. Sólo pueden elaborarse hipótesis sobre las consecuencias de esa compleja decisión, pero los resultados se conocerán en poco tiempo. Apenas aparezcan las primeras encuestas confiables y se establezca, aunque sea aproximadamente, cuántos votos puede restarle Randazzo.

La posibilidad de que el voto peronista se divida por tres (CFK, Randazzo y Sergio Massa) causó regocijo en el gobierno. Creen que cualquiera de los candidatos macristas que finalmente encabece la boleta contará con un piso del 30%, lo que será difícil de superar por una oposición dispersa.

Al despreciar el "brand" PJ Cristina Fernández demostró estar convencida de que los votos bonaerenses son de ella y de ningún partido, no importa que poderosa sea su estructura. También, de ser capaz de repetir la experiencia de 2005 cuando derrotó a "Chiche" Duhalde que llevaba la boleta peronista.

En el mismo acto en que se deshizo de su partido la ex presidenta difundió un documento en el que calificó de estafa democrática al gobierno de Cambiemos. Esta oposición radical anticipa una campaña de deslegitimación. Nunca aceptó su derrota y menos aún el triunfo de Macri. El no participar de la ceremonia de traspaso del mando fue una señal obvia de que para ella el único gobierno legítimo es el propio o el de algún "empleado".

El giro de la interna bonaerense fue un golpe para el peronismo no kirchnerista que es mayoritario, pero carece de líder. La empresa electoral de CFK dinamitó cualquier posibilidad de "renovación" partidaria. Los que habían amagado apoyar el proyecto de Massa o de Randazzo quedaron aislados. Creen que sin renovación el peronismo no tiene chances de volver al poder en 2019. Aun en el improbable caso de un triunfo en las legislativas, la ex presidenta no podría pasar un balotaje en las presidenciales con el 65% de rechazo. Sin un cambio de liderazgo el peronismo debería pasar una temporada de por lo menos dos turnos presidenciales alejado del poder.

Al margen de las tribulaciones del PJ, el gobierno ya perfiló su campaña con eje en la lucha contra las mafias. Y en este terreno el peronismo también le da una buena mano. El viernes del presidente declaró que lo "desesperaba que los que se robaron el país sigan caminando por la calle". Le apuntó a jueces, ex funcionarios y legisladores "K".

La gobernadora Vidal arremetió por su parte contra las mafias policiales y el sindicalismo docente. ¿Cuál fue la respuesta opositora? "Escraches" y agresiones de sindicalistas docentes "K" a Macri y Vidal en Tigre y de estatales al ministro Germán Garavano en la ex ESMA. Sin proponérselo hacen todo lo posible por reproducir el escenario de 2015. El macrismo, agradecido. 

Sergio Crivelli 
Twitter:@CrivelliSergio

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