Lunes, 19 Junio 2017 00:00

Los imprescindibles del lunes: Manifiesto contra las PASO - Por Ignacio Zuleta

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Las PASO, enfermedad terminal del sistema electoral • Se justificaron en abrir los partidos al debate de candidaturas • En realidad buscaron arrinconar e inhabilitar a los disidentes con las oligarquías partidarias • Hoy son un festival de la lista única • Son caras y defraudan la fe pública

 

El sistema de las PASO se remonta al gobierno de la Alianza, que preparó el primer proyecto de internas obligatorias y simultáneas. Navegó sin luces en el Congreso hasta que lo retomó tímidamente la gestión de Eduardo Duhalde y lo perfeccionó el ciclo Kirchner con una médula doctrinaria nueva: la estatización del sistema de elección de candidatos. Hasta la ley sancionada en diciembre de 2009 la selección de postulantes a cargos estaba reservado al ámbito privado de las cartas orgánicas de los partidos.

La intención de todos los proyectos desde 1999 era inducir el debate interno en las fuerzas políticas de manera de construir candidatos fuertes en un país que vive una crisis política que puede describirse como una pérdida colectiva de poder: no lo tienen los dirigentes, ni los partidos, ni los gobiernos ni quienes se les oponen. Los grandes partidos quedaron heridos por la fragmentación de los años ’90, cuyo ejemplo fue la aparición del FrePaSo, llamado en broma el Me-Paso. Esa fuerza se alimentó de tribus disidentes que no tenían espacio en el PJ y la UCR, que se cerraban cada vez más al ritmo de una crisis imparable, y encontraron su destino en la fuerza creada por Chacho Álvarez y Pino Solanas.

La sucesión de fracasos condujo a la rigidez de los partidos, congelados en su formato desde la década de los años ’70, que es el que heredó la transición de los ’80. El PJ de Carlos Menem sesionaba casi en broma con Antonio Cafiero en discretas reuniones a la hora del té en Olivos todos los martes. La UCR de Raúl Alfonsín intervino en 1993 todos los distritos que se oponían al Pacto de Olivos. La coronación de ese impulso fue la inclusión en la Constitución reformada de 1994 del voto obligatorio y de la institución de los partidos políticos como instrumento del sistema político. Eso no estaba previsto en el “Núcleo de Coincidencias Básicas” que era objeto de esa reforma, pero se incluyó entre gallos y medianoche como canto de cisne -valga la redundante metáfora de aves de corral- de la partidocracia que estalló en la crisis de 2001.

Desde esa experiencia las oligarquías partidarias buscaron arrinconar a los disidentes buscando un mecanismo para inhabilitarlos si perdían las elecciones internas. Esa fue la intención primaria de Néstor Kirchner cuando promovió la ley que hoy está vigente: quien perdía la interna, quedaba aparcado en la banquina. Por eso terminó siendo un sistema de validación de candidaturas en lista única. Para evitar quedar en ese callejón sin salida, los candidatos que no tiene mucha chance de ganar, se anotan directamente en lista única, se validan el día de las PASO, y ya son candidatos.

En 2011 Carlos Zannini introdujo una modificación que terminó de corromper el sistema: liberó las listas colectoras. Cristina de Kirchner, candidata a la reelección presidencial, sintió la amenaza de que Daniel Scioli, que iba por la relección como gobernador, sacase un porcentaje de votos más alto que ella. De ahí las facilidades que se les abrieron a las colectoras, que estaban prohibidas en el proyecto original. Ni eso anduvo: ella sacó 54,11% de los votos, él la superó con el 55,07%.

De paso, Kirchner pasará a la historia como el responsable de grandes tonterías electorales, como éstas PASO pardas en 2011, pero antes, en 2009, de las legendarias candidaturas testimoniales que permitieron que un debutante como Francisco de Narváez le ganase a una lista que encabezaban el ex presidente, Scioli y Massa.

El resultado es un modelo de emprendedorismo criollo, y la política un oficio de cuentapropistas. Con eso las elecciones son un festival de la lista única y el sistema defrauda el principio de la construcción de poder de abajo hacia arriba. Los candidatos surgen de las oligarquías partidarias, de las casas de gobierno, de los despachos legislativos y empresarios. No de la calle, como fue planeado desde los orígenes del sistema democrático.

En la Argentina de la crisis política los partidos son una carpeta en los juzgados electorales y con las PASO tiene garantizada, a cuenta del Estado, la gran encuesta. Más que una encuesta, un censo que le permite a las oligarquías partidarias detectar apoyos y rechazos para repartir premios y castigos. En una presidencial, las PASO son ya la primera vuelta. Tampoco las PASO han evitado la dispersión de partidos y candidatos. La vacuna no ha funcionado porque sigue habiendo zona liberada para la lista única y los candidatos que se sienten afuera del acuerdo de sus fuerzas eligen ese recurso para evitar el castigo. Fueron pensadas para una cosa y resultan otra muy diferente.

Se entiende el descrédito que tienen las PASO en este tiempo. Son caras, ineficaces, pero además defraudan la confianza porque dan el marco para simulación de un debate que no existe. Esa situación no es causa sino efecto de la crisis del sistema político. Los partidos han usurpado el ejercicio de la soberanía popular, de donde deberían surgir candidatos, alianzas y programas, y la usan en provecho de las cúpulas en la elección de los postulantes a los cargos electivos. Para revertir esto no basta con derogar las PASO. Tiene que actuar la dirigencia en abrir el debate en la sociedad. Menos mal que en la Argentina todavía funciona el sistema electoral: gobierna quien ganó las elecciones, algo que no ocurre en otros países. Pero eso no dudará para siempre.

-Se enrarece más la relación del gobierno con la justicia, que lanza operaciones en pinza sobre el Ejecutivo. Primero fue el lanzamiento de la Asociación de Jueces Federales (AJUFE), un verdadero Partido Judicial que lidera en las sombras el presidente de Suprema Corte de Justicia Ricardo Lorenzetti, enfrentado con la jefa del directorio de Cambiemos, Elisa Carrió. Este grupo se pronunció en la semana con un pliego de iniciativas anti-corrupción que en realidad es un reproche al gobierno nacional y Congreso y al Ejecutivo, poderes a los responsabiliza por la demora de las causas por delitos de la administración.

Del otro lado, la agrupación Justicia Legítima salió en defensa del club del pleito laboral al que atacó Mauricio Macri como responsable de la crisis económica. Ese entramado de legisladores, abogados y magistrados kirchneristas actúa con un sector de la prensa a su favor, presenta a una de sus estrellas en un seminario en Mar del Plata que se hace el viernes en la universidad local. Allí expondrá Enrique Arias Gilbert, magistrado para quien el gobierno pidió un juicio político por haber avalado una paritaria del sector bancario por encima de los valores ordenados por el ministerio de Trabajo. El tema de la exposición es “el derecho del trabajo en el contexto del nuevo neoliberalismo”. El mero título exime de escuchar lo que dirá porque en esas palabras están contenidos el diagnóstico y la solución, el negocio y la ideología. En esa reunión hablarán otros ídolos de JL como Julio Maier y Alejandro Slokar.

El oficialismo intenta contrarrestar por donde puede estos acosos de la patria judicial. En Córdoba, los apoderados del Pro pidieron el apartamiento del fiscal electoral Enrique Senestrari. Es el mismo que dijo hace algunos días “Yo prefiero que no haya gobiernos como el de Macri, no quisiera que gane elecciones… porque es un gobierno que le está haciendo mucho mal a la sociedad argentina”. Es cierto que los fiscales tienen libertad de decir lo que quieren, porque no están sujetos a control de lengua. Su deber es prejuzgar. Pero decir esa enormidad cuando tiene responsabilidades electorales es una demasía que los apoderados del Pro quieren limitar de alguna manera.

-El detalle en política es más importante de entender que el big picture, que puede encandilar y confundir. Por eso pesan forcejeos de última milla antes del cierre del sábado como los que promueven en el Frente Renovador. Massa parece dispuesto a arriesgar todo en la elección a senador, cuando su medro estaría mejor resguardado si encabezase la lista de diputados nacionales por Buenos Aires, Hasta anoche seguía atado al ticket de primer senador, con Margarita Stolbizer de compañera. Se juega todo porque puede terminar tercero – como hoy lo muestran las encuestas – detrás de Cambiemos y del frente cristinista. Como diputado haría una honorable elección, haría entrar a un buen lote de legisladores, algo necesario porque su fuera ganó en 2013 y renueva el resultado de aquella buena elección. Lo más importante es que sería siendo un líder con futuro presidencial. Si persiste en la senaduría, la cabeza de lista de diputado está entre Felipe Solá y Daniel Arroyo. Detrás irán José de Mendiguren y Mónica Litza.

Estas lucubraciones emanan del nuevo bunker de Massa en pleno barrio de Retiro, más precisamente en avenida del Libertador al 850, en donde sesionase una pinturería de prestigio, junto a un local de ropa blanca.

El jefe renovador ha dejado de frecuentar el legendario “edificio inteligente” de Tigre de anteriores campañas (era objeto de chungas por quienes decían que el edificio era lo único inteligente que se veía por allí). Son tres pisos en donde se reparten guardia y máquina de café en la planta baja, las oficinas de Graciela Camaño en el primero, y las de Massa en el segundo.

El ingreso es muy rigurosos, no entra cualquiera a esa guarida. Los martes, por ejemplo, se reúnen allí los integrantes del “grupo rating” de la agrupación, es decir los que salen bancarlo a Massa en los programas de TV como panelista, como Solá, Camaño. Marco Lavagna, Aldo Pignanelli, el Vasco de Mendiguren y Mauricio Dalessandro.

En esas reuniones un publicista, Darío Lanis, del estudio Cravero Lanis, les propina unas clases de coaching ontológico para que mejoren su actuación. Difícil tarea porque la mayoría de los integran ese dream team mediático podrían dar clase en Harvard en la especialidad, como Solá, el Vasco, Pignanelli y especialmente Dalessandro, que cuando asiste a esas clases en pocos minutos agarra la batuta y les da clase a los demás.

Este abogado, que es una estrella de todos los programas de opinión, hace el alarde más fuerte de dominio de su rol mediático, que es concentrar todo su proyecto político – siendo él una figura nacional – en el territorio natal de Tandil.

Mientras Macri y Cristina nacionalizan las elecciones de octubre, Dalessandro las municipaliza. Será candidato a concejal en Tandil, pese a que le ofrecieron en el FR ser candidato a diputado nacional por Buenos Aires, a primer legislador en Capital y a primer senador por la gravitante 4a sección electoral de la provincia. Decidió volver al barrio y ser concejal con el proyecto de disputar en 2019 la intendencia de Tandil.

Aprovechó su invitación al almuerzo de ayer de Mirtha Legrand para confirmar su postulación sentado en la misma silla desde la cual lanzó Mauricio Macri, en su momento, la candidatura presidencial. Dalessandro y Macri fueron compañeros de jardín de infantes en Tandil, en el mismo establecimiento al que asistía otro tandilense que echó fama, el empresario Sergio Schocklender, que por ahora no es candidato a nada, salvo a otro juicio por sus peripecias con Hebe de Bonafini.

Donde hay también forcejeos es en el FR de la Capital, adonde Massa ha elegido como primer candidato a diputado nacional al economista Matías Tombolini, un profesional que sigue los pasos de otros mediáticos de la profesión que derivaron a la política, como Carlos Melconián o Martin Lousteau. Éste es quien llegó más lejos en ese segmento; nació a la notoriedad como columnista de radios en FM.

Todo un riesgo para Massa porque viene de la experiencia de haberlo patrocinado antes a otro economista Guillermo Nielsen, que no llegó a tener los votos necesarios para entrar en competencia.

Para esa lista se anota la promotora previsional Mirtha Tundis (que termina la banca en Buenos Aires). Para legisladores están apuntados Sergio Abrevaya y Javier Gentilini. El dato oculto de esta negociación es la candidatura que le darán a Julio Raffo, un abogado que estuvo en la fundación del espacio UNEN y entró al Congreso en la lista de ECO de 2013 en lugar de Lousteau. Hoy integra un interbloque con el Frente Renovador y es uno de los diputados más activos de la cámara. Se lo disputa también, aunque discretamente, el Pro, aunque Raffo puede ser candidato a lo que él quiera ser. Lo diferencia del resto de sus colegas que él no pide nada. Mejor que vayan pronto a buscarlo porque les puede dar una sorpresa.

Hablando de Lousteau, como todo candidato que se precie, cumple rituales cabalísticos en protección de su suerte electoral. Por eso pasó el jueves por la peña Progreso del restorán Lalín, que frecuentó antes en otras elecciones. Esa peña alberga a radicales de la Capital, cuyo corazón está dividido entre la pertenencia a Cambiemos y la independencia del sello UCR para competir con el Pro con Lousteau a la cabeza. El candidato fue acompañado por el presidente de la convención nacional Jorge Sappia y la plana mayor del radicalismo del distrito encabezada Emiliano Yacobitti (presidente del Comité Capital), la diputada nacional Carla Carrizo, el legislador Hernán Rossi (fue solo, porque era día de sesión en la Legislatura) y la auditora Mariela Coletta. Completaron la cabecera los ex diputados Rafael Pascual, Lucia Alberti y Pedro Calvo, el secretario general de la Franja Morada Santiago Rosenzvaig, la dirigente juvenil Luciana Rached y, entre otros, Hipólito Solari Yrigoyen. La concurrencia se entusiasmó con los discursos de Sappia y de Lousteau que marcaron diferencia con el Pro. Escucharon, entre otros, los integrantes de la directiva del comité capital Víctor Hugo Zalazar, Carlos Macchi, Elsa Mastronicola, María Maratea, Gustavo Aramburu, el presidente del Instituto Yrigoyeneano Diego Barovero, el exministro Héctor Lombardo, Oscar Muiño, Félix Loñ, Mariano Genovesi, Roberto Sanmartino, Coco Yunes, Ricardo Pérez Vélez, Carlos Pérez Gresia, Miguel Ponce, el socialista Mario Mazzitelli, el exsenador Manuel Cabanchik, Ivo Holsinger, Guillermo Seggiaro, Eduardo Cámara, Eduardo Saguier,  Florencia Saborido, Fabián Zaccardi y Adrian Mastronicola.

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-En materia social, el entretenimiento de la semana fueron las despedidas de embajadores, La principal, la del representante de España, Estanislao de Grandes Pascual, que dejó este fin de semana el cargo. Lo despidió un grupo de amigos, políticos y empresarios en el legendario quincho de los hermanos Guerrieri en la calle Castañón, en el Bajo Flores. Se sirvió un suculento asado que devoraron, entre otros, el procurador de la ciudad Gabriel Astarloa, el funcionario legislativo Pablo Garzonio, habitué de esa casa, los empresarios Benito Blanco y Manuel Novo, la embajadora de Rumania Liliana Podgorean (acompañada del actor y ex candidato Ivo Cutzarida) y Belarús Victor Kózintev, el legislador Emilio Raposo Varela, el sacerdote Francisco Baigorria (parroquia de San Ignacio, bendijo una imagen de San Bruno). Por lo bajo ya corren otras despedidas, como la de la embajadora de Italia Teresa Castaldo, que deja el país para asumir en la legación de su país en París de Francia, todo un cambio. 

Ignacio Zuleta 
Fuente:zuletasintecho.com

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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