Viernes, 11 Agosto 2017 00:00

El discurso para el lunes - Por Mariano Spezzapria

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Con cierto agobio por los números de las encuestas que les llegan del Conurbano, en la Casa Rosada ya empezaron a delinear el discurso con el que afrontarán los resultados de las PASO del domingo.

 

La línea oficialista pasará por resaltar una victoria de Cambiemos a nivel nacional y en la franja central del país, incluido el interior bonaerense. Pero no habrá euforia como en 2015.

Por el contrario, las máximas figuras de la alianza gubernamental –entre ellas María Eugenia Vidal- volverán a pedir el apoyo de la ciudadanía para tratar de derrotar a la ex presidenta Cristina Kirchner en las elecciones de octubre. “La cosa será voto a voto”, afirmaron colaboradores de la Gobernadora, que esta noche encabezará el acto de cierre de Cambiemos en Vicente López.

Para que ese discurso resulte sólido, el oficialismo debería contrapesar una eventual derrota en el Gran Buenos Aires con buenos resultados en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y capital, donde se descuenta un triunfo de Elisa Carrió. En ese mapa electoral, Cambiemos aparece bien posicionado, aunque no está del todo claro que saque tantos votos de diferencia con los diversos peronismos.

La línea oficialista pasará por resaltar una victoria de Cambiemos a nivel nacional. Pero no habrá euforia como en 2015

En territorio porteño, Carrió duplicaría en votos al kirchnerista Daniel Filmus. Pero en Córdoba las primarias aparecen mucho más reñidas entre el macrista Héctor Baldassi y el vicegobernador Martín Llaryora, sucesor generacional de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti en el peronismo mediterráneo. Esa provincia le dio en 2015 a Mauricio Macri los votos para llegar a la Presidencia.

Por eso hoy, el mandatario cerró la campaña nacional de Cambiemos en el barrio Alberdi de la capital cordobesa. Los sondeos preliminares indican que de los 9 diputados nacionales que tendrá en juego ese distrito, cuatro serían para Cambiemos, otros 4 para el PJ y el restante para el kirchnerismo, que allí compite escindido del delasotismo, que es más cercano a Sergio Massa.

En Santa Fe, en tanto, Cambiemos figura primero en las encuestas y todo hace prever que ganará las elecciones el domingo. El peronismo y el socialismo -desgastado en la gestión y ya sin la alianza con la UCR- se disputarían el segundo lugar. En Mendoza, la alianza gubernamental también tiene chances de ganar y sacar buena diferencia, ya que el peronismo viene de malas administraciones.

El peso del Conurbano

El problema para el Gobierno nacional es que el peso relativo de la provincia de Buenos Aires es muy superior al de Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la capital. Todas juntas, reúnen poco más de 9.500.000 personas habilitadas para votar, mientras que sólo las secciones Primera y Tercera del Conurbano cuentan con 8.250.000 electores. De allí que la batalla del GBA será determinante.

Cada unidad porcentual que una fuerza política le saca a otra representa, en la provincia de Buenos Aires, unos 100.000 votos. Por eso la fortaleza de Cristina Kirchner y la permanencia de Massa en el electorado del Conurbano duplica los inconvenientes de Cambiemos. Allí la carta oficialista sigue siendo Vidal, que se esfuerza para contrarrestar la imagen negativa de Macri.

De hecho, el Presidente no hizo campaña en el GBA en las últimas semanas, por consejo de sus asesores electorales. Ayer cerró la etapa previa a las PASO en la Ciudad de Buenos Aires junto a “Lilita” Carrió. Y su discurso empezó a ajustarse al escenario en ciernes: “Sabemos que el crecimiento no alcanzó a muchos argentinos, pero después de estos 19 meses ya tenemos clara la meta”, garantizó.

Más directa fue Carrió. En forma autocrítica, pidió “perdón por muchos errores no forzados” del Gobierno y envió un mensaje directo al Conurbano profundo: “Espero que los más pobres entiendan que nunca hubo tanto gasto social como ahora”, aseguró “Lilita”, que se presenta como una contrafigura de Cristina Kirchner en cuestiones relacionadas a la lucha contra la corrupción.

Hasta ahora, los sondeos revelaron que el mensaje de Carrió y la prédica “antimafias” de Vidal tienen efectividad para retener el electorado de Cambiemos, pero no interpelan a los votantes de perfil opositor, que ponen a la economía al tope de sus prioridades. Por eso miradas se vuelven sobre la Casa Rosada y Macri se defiende: “La Argentina ya arrancó”, aseguró el miércoles en Ferro.

Mariano Spezzapria

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