Jueves, 18 Julio 2019 00:00

La campaña todavía no comenzó - Por Mauricio Maronna

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El largo camino hacia las presidenciales irá modificando tácticas y estrategias. Macri necesita del dólar planchado y Fernández de los gobernadores.

 

Parece que la campaña hubiera empezado allá lejos y hace tiempo. Pero, en sus efectos, ni siquiera comenzó.

El largo camino hasta noviembre (si se llega al ballottage) se convertirá en un calvario para los candidatos, pero mucho más para la sociedad civil que no participa de los juegos y las roscas que envuelven el proceso electoral.

Es tan vacuo, tan falto de espesor el contenido de la acción proselitista que dan ganas de recordar una cita que se posó en Brasil, hace mucho tiempo, aludiendo a la grisura de las campañas electorales noventistas: "Basta de realidad, queremos promesas".

El gobierno nacional se olvidó del "cambio cultural" que voceaba y trastocó su derrotero casi naíf por un discurso extremo, vinculando a candidatos opositores con el marxismo (lo que dijo Miguel Pichetto de Axel Kicillof) o mintiendo respecto de que lo que se pone en juego en el proceso electoral es el sistema democrático. Por suerte, la democracia está a salvo en Argentina

Ni Kicillof es Marx redivivo ni la dicotomía es macrismo vs no democracia. Sucede es que el oficialismo tiene que rascar la olla, tratando de llevar a su redil todos los votos que no comulgan con el peronismo.

Caer en la trampa

Esa es la consigna de Jaime Durán Barba. Vincular a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner con el autoritarismo que perfiló al kirchnerismo en sus épocas de "vamos por todo". El candidato presidencial, en vez de poner la otra mejilla y hacer un ejercicio de autocrítica, salió a pelearse con los periodistas. Lo estaban esperando y pisó el palito.

Además de apostar al anti peronismo cerril, los defensores del cambio tienen que evitar sobresaltos en la economía. Cualquier movimiento hacia arriba en la cotización del dólar les genera sudor frío, como sucedió en las últimas horas. Y es aquí donde viene un lindo ejercicio intelectual para auscultar posibles tendencias electorales.

Es verdad que algunos índices están viviendo una especie de primavera en invierno, por caso la inflación, que tuvo la marca más baja desde un buen tiempo a esta parte, aunque sigue siendo alta. La inflación interanual muestra el desquicio de la gestión: casi 56 por ciento en un año. ¿La sociedad guiará su voto por la relativa calma o por los pésimos antecedentes? De la resolución de ese intríngulis, dependerá la suerte macrista.

El gobierno tiene un frente mediático a favor que le permite gozar de las dificultades de ordenamiento de campaña que padece Fernández. Un consultor porteño le dijo a LaCapital que fue convocado desde el fernandismo para que exprese su opinión. Observó un clima de desorden sorprendente.

El perro y la pelota

"Todavía no ordenaron ahí la campaña, es todo muy flojo. ¿Quién hace un spot con un perro que salta y agarra una pelota en el aire?", se preguntó el especialista. Sin embargo, alguien esbozó una teoría como contraplano: "Lo del perro Dylan es lo mejor que pudieron hacer para humanizar a Alberto". Así estamos.

Al margen de tácticas, estrategias y perros de campaña, para el candidato del Frente de Todos será fundamental el aporte de los gobernadores. ¿Jugarán a full con Fernández los mandatarios provinciales o especularán con que un triunfo de Macri tampoco los perjudicará demasiado?

Ya hay algunos que sostienen que una victoria del actual presidente lo convertirá en pato rengo respecto al futuro, porque no tendrá más reelección en la mano. Y que eso los habilita a los mandatarios del PJ a pensar en el 2023. ¿Habladurías?

Fernández le pidió expresamente a Omar Perotti que sea su anfitrión cuando recorra Santa Fe. Hasta aquí, el gobernador electo parece que apoyará a la fórmula, pero no se observa en Santa Fe una estrategia de campaña destinada a apuntalarla con brío. Y eso no es responsabilidad de Perotti. "Hay mucha modorra, pero tal vez se explique porque recién salimos de un proceso provincial muy largo. A Perotti no lo veo desde hace mucho", dijo una primera figura del PJ.

Esa modorra a la que alude el dirigente peronista también se deja ver en los otros espacios, que han quedado con heridas abiertas tras las elecciones en la provincia. Habrá que ver cómo reacciona el sector radical de Julián Galdeano y Martín Rosúa, tras la negativa de la Cámara Nacional a convalidar una boleta pegada a la de Macri-Pichetto. Unida al dueto, sólo irá la lista encabezada por el dirigente PRO Federico Angelini. ¿Irá Rosúa con boleta corta?

Las Paso les mostrarán también a los socialistas santafesinos que juegan con Roberto Lavagna cómo se instala la polarización, y la viabilidad de un escenario que les permita apostar sobre seguro respecto al ingreso de Enrique Estévez a la Cámara de Diputados. El Frente Progresista necesita imperiosamente hacer ingresar legisladores propios al Parlamento, tras la experiencia fallida que tuvieron con Luis Contigiani.

Entre el fárrago de encuestas interesadas aparece con mayor nitidez la presencia de indecisos, esos que serán el fiel de la balanza. Para que llegue esa instancia tendrá que superarse el filtro de las Paso. Se dice que en las primarias se vota con el corazón y en las generales con la razón.

En Argentina, en medio de un escenario tan volcánico, repleto de intolerancias políticas, tal vez se vote siempre con el corazón. Que, dicen, tiene razones que la razón no entiende.

Eso explica muchas características de un país anormal.


Mauricio Maronna
Twitter: @MauricioMaronna
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