Jueves, 29 Agosto 2019 00:00

Fernández y su doble, Fernández - Por Ricardo Roa

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Uno, racional, promete que no habrá default. El otro ataca al FMI y altera los mercados.

 

Hay al menos un par de cosas claras en medio del revuelo político de estas horas. Una es que, en apenas dos ruedas de operaciones, el Central perdió 669 millones de dólares y que vendió otros 120 el Tesoro Nacional. La otra es que aun así no lograron frenar la subida del dólar.

Está igualmente claro el origen de este terremoto sobre el dólar, que venía últimamente controlado, aunque atado con alambre: la violenta declaración de Alberto Fernández después de reunirse con la misión del Fondo Monetario. Los culpó de ser corresponsables junto al gobierno de “la catástrofe social” y también de financiar la fuga de capitales. Sólo faltó que pidiera que fueran declaradas personas no gratas.

Este Fernández no fue el mismo Fernández que una semana antes había hablado en términos muy diferentes con Macri. Que dijo que el dólar a $60 estaba bien y que le pidió al jefe del Central que “preservara” las reservas. ¿Qué hubo para que aquel Fernández se convirtiera en este Fernández?

Una versión dice: el Fernández de la reunión con la misión del Fondo, más política que técnica y que no vino a revisar el cumplimiento del acuerdo, tampoco fue el Fernández que redactó el comunicado contra el Fondo. No se sabe. Sí se sabe que del lado de Fernández salió la versión de que la gente del Fondo había hablado de vacío de poder y de adelantar las elecciones. Las dos cosas fueron desmentidas por la gente del Fondo. Si la gente del Fondo no dijo lo que la gente de Fernández dice que dijo, sería algo tan grave como eso de responsabilizar al Fondo de “la catástrofe social”.

Aclaración sobre las elecciones: la Constitución manda que se realicen dos meses antes de la entrega del Gobierno el 10 de diciembre. O sea: sólo podrían anticiparse unos días a menos que hubiera una reforma, algo que necesita una ley con mayoría especial.

Otra cosa que también quedó clara: Macri, partido al medio por los resultados de las PASO que enseguida se trasladaron al dólar, culpó de eso al triunfo de Fernández, que era como culpar a los votantes de Fernández. Incluso a aquellos que antes lo habían votado a él. Tuvo que pedir disculpas. Ahora, con sus mensajes contradictorios con el Fondo, Fernández se culpó a sí mismo.

Fernández es un veterano en el circuito del poder: sabe que cualquier cosa que diga tiene repercusión para un lado o para el otro. Apaciguó después de hablar con Macri, alarmó después de hablar con el Fondo. Lo que no está nada claro es por qué cambió el discurso. Una explicación: había hablado mucho para los mercados y nada para la clientela propia. A Fernández le cuesta conciliar esos dos mensajes como le costaría a cualquiera en su lugar. El problema es que él es quien está en ese lugar. Otro problema es que sobreactuó su kirchnerismo y si es presidente tendrá que negociar con los mismos funcionarios del Fondo que ahora vapuleó.

El gobierno le puede pasar a Fernández la factura por este episodio, pero la incapacidad para resolver los problemas que heredó es enteramente suya. Lacunza también recibió un presente griego y la salida provisoria que encontró fue patear vencimientos en dólares y en pesos para adelante. Saca del medio una parte del problema. No todo el problema.

Falta una señal clave en todo este agotador pasaje político: la de Trump, que dispara tuits para todos lados y ninguno, de esos que se oyen en el Fondo, para su amigo Macri.


Ricardo Roa

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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