Miércoles, 18 Septiembre 2019 00:00

Para evitar corridas - Por Sergio Crivelli

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Alberto Fernández consideró un `disparate' que el debate entre candidatos a presidente constituya una obligación legal. Cree que las definiciones de estos pueden generar problemas económicos. En lo del `disparate' tiene toda la razón; en lo de la generación de problemas, no tanto, porque sobrestima la credibilidad de los políticos.

 

El intercambio de ideas y opiniones debe ser necesariamente libre. Nadie puede ser coaccionado por ley a expresar sus opiniones aspire al cargo que aspire. El haber convertido en obligatorio lo que no es más que un show periodístico de influencia casi nula en la intención de voto fue producto de una irrisoria corrección política que los medios terminan imponiendo a los políticos.

Nadie toma decisiones económicas por declaraciones de candidatos, sino por lo que cree que harán los candidatos cuando lleguen al poder. Por ejemplo, antes de las PASO las reservas del Banco Central eran de más de 64 mil millones de dólares; el 11 de septiembre eran de 50 mil millones. El Central perdió más del 20% de sus reservas en un mes a pesar del cepo y otras restricciones sin que hubiese ningún debate.

También el peso perdió el 25% de su valor al día siguiente del triunfo aplastante de la fórmula Fernández-Kirchner y los bonos y títulos argentinos sufrieron un derrumbe histórico. Después de ejercer el poder durante décadas al peronismo nadie lo juzga por sus palabras, sino por sus antecedentes. Por eso los que depositaron dólares en los bancos corrieron a recuperarlos.

LAS INTENCIONES

Queda claro entonces que el problema no es el debate, sino las intenciones que por una larga experiencia los ciudadanos le atribuyen al partido que es el seguro vencedor en octubre. ¿Cómo neutralizar esa desconfianza? Precisamente con la participación en un debate o en una declaración lisa y llana de propósitos con una propuesta coherente y realista. Un programa de gobierno sin retórica, ni promesas de salariazo y otras muestras probadas de insensatez que sólo servirán para alimentar nuevas corridas.

En ese sentido poco favor le hacen a Fernández declaraciones como las de Felipe Solá en un encuentro convocado por la pastoral social porteña. En la ocasión dijo que habrá un `pacto social' para debatir el `modelo económico y social. Todo lo demás se puede discutir después'.

Las palabras del diputado bonaerense podrían ser interpretadas como una manera de eludir definiciones, pero tomadas al pie de la letra representan un grueso error de diagnóstico. La prioridad no es discutir un `modelo', sino conseguir dólares porque los que había están desapareciendo a una velocidad alarmante. No hay pacto social que pare esa sangría y sin dólares la economía se descontrolará.

ESCENARIO COMPLEJO

El escenario económico y social que se está armando a los ojos de Fernández es complejo y la heterogénea alianza que lo acompaña, poco confiable. Su liderazgo es prestado y los tironeos corporativos no se harán esperar. Insistir con `pactos' que son verdaderos `acuerdos pampas' porque los que los suscriben no piensan cumplirlos es tan ineficaz como peligroso.

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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