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Lunes, 30 Septiembre 2019 00:00

Lo que aún se ignora es cómo Fernández financiará su gestión - Por Sergio Crivelli

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El candidato "K" promete crecimiento, aumento salarial, más empleo, etc., pero omite explicar de dónde saldrán los dólares para lograr el milagro. El FMI dio un paso atrás hasta noviembre.

 

La campaña electoral está estancada por dos razones centrales, a pesar de que los candidatos hacen actos y salen en forma cotidiana por los medios. La primera es que las PASO la volvieron superflua. Mauricio Macri difícilmente remonte la diferencia que le sacó Alberto Fernández porque la economía ya lo condenó.

La segunda razón es que el candidato con más chance de ganar no dice cómo va a financiar sus promesas electorales. De dónde, por ejemplo, van a salir los dólares que impidan nuevas corridas cambiarias con impacto sobre los precios y el nivel de actividad.

A lo que hay que sumar que mientras el kirchnerismo canta "vamos a volver", los operadores económicos se muestran cada vez más escépticos sobre la chance real de que Fernández consiga superar la situación heredada de Macri sin sufrir un fuerte desgaste que lo debilite de cara a la heterogénea coalición electoral que quiere reingresar a la Casa Rosada prendida de su candidatura.

El miércoles pasado las expectativas económicas sobre el futuro se ensombrecieron cuando el director gerente del FMI, David Lipton, reveló a radio Bloomberg que en un futuro impreciso el organismo trabajaría para una "eventual reanudación" de la relación con la Argentina.

Como todo el "establishment" político y económico está pendiente de que el Fondo ponga los 5.400 millones de dólares que prometió, la dureza de Lipton permite prever tiempos difíciles no tanto para el actual gobierno, como para el que lo sucederá. Sus declaraciones no pudieron haber sido más explícitas: uno, la entrega de los fondos "puede tener que esperar un tiempo"; y dos, el país esta en una "situación extremadamente compleja".

Traducido: el Fondo considera que el interlocutor no es ya Macri, sino Alberto Fernández y espera que la magnitud de la herencia que recibirá lo volverá más receptivo a la hora de negociar el inevitable ajuste del gasto público. Esa es la agenda real, no la de los medios que fantasean con "modelos" para refinanciar la deuda al estilo de Portugal, de Uruguay o de otros casos inaplicables para la Argentina, una defaulteadora contumaz y conocida por incumplir los contratos que firma.

¿En qué consiste la herencia que es una, aunque no la mayor, de las asechanzas que esperan a Fernández? En una inflación del 50% anual, un déficit fiscal que está a la vuelta de la esquina no sólo porque el superávit se logró mediante una devaluación brusca, sino porque Macri después de perder bajó o eliminó impuestos, suspendió el pago de obligaciones que su sucesor deberá afrontar y se quedó sin financiamiento.

Pero no acaban aquí las tribulaciones del próximo presidente. Lo que el Fondo pretende verificar antes de hacer las últimas entregas del préstamo que concedió al gobierno de Macri en la esperanza de que no volviese el populismo a la Argentina es qué lugar tendrán los sectores más antimercado. Quieren saber si la presunta "moderación" del candidato elegido por Cristina Kirchner tiene alguna posibilidad de imponerse en la definición de las políticas de una alianza de gobierno tan ideológicamente dispar.

Desde el 12 de agosto Fernández ha trabajado en la construcción de una base política lo más amplia posible para contrapesar los sectores más radicalizados. Su alianza con los gobernadores, la CGT, la UIA y algunos grupos piqueteros responden al objetivo de "peronizar" a su eventual futura gestión. Pero si se ve asfixiado financieramente y debe negociar con el FMI hay sectores hoy en silencio, como "la Cámpora", que tomarán distancia.

Después de su triunfo electoral de 2015 Macri se negó a hacer el ajuste. Optó por el gradualismo. Circunstancias externas lo dejaron sin financiamiento y se vio obligado a recurrir al FMI. El plan de ajuste que el organismo le impuso es el padre de su derrota del 11 de agosto. ¿Qué sector del kirchnerismo y del peronismo que integran el Frente de Todos aceptaría pagar el costo de acompañar a un gobierno ajustador?

El problema de fondo no es el Fondo; es que el electorado no está dispuesto a esperar los resultados necesariamente lentos de un reordenamiento de la macroeconomía. En julio el ajuste de Nicolás Dujovne estaba dando sus primeros frutos. Hoy se sabe que el PBI creció al 1,2%, el dólar estaba a 46 pesos, el riesgo país en 800 puntos, la inflación iba en descenso. Pero el 11 de agosto ganó de manera aplastante el populismo con un discurso antiajuste. Esa retórica consigue votos, pero espanta dólares.

Por eso nadie sabe de dónde sacará Fernández los que necesitará para impedir que una nueva crisis se lo trague.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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