Lunes, 07 Octubre 2019 00:00

Mauricio Macri gira a derecha e izquierda al mismo tiempo - Por Marcos Novaro

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Primero bajó impuestos a los alimentos y prometió el fin del ajuste. Ahora rechaza el aborto legal, anuncia la ley penal para menores y su compañero de fórmula propone dinamitar los búnkers de droga. ¿Le servirá?

 

El "Sí se puede" con que Mauricio Macri está tratando de mantener abierta la competencia electoral, o volver a abrirla, según como se quiera ver, se parece cada vez más a un "vale todo" con tal de rascar algún voto más y torcer un destino que luce ineluctable.

Pero la desesperación no suele ser buena consejera. Y menos cuando embarga manifiestamente a un candidato que debería mantener un mínimo decoro, dado que mal o bien sigue siendo nuestro presidente, y tiene importantísimas tareas que cumplir todavía.

Si las medidas dirigidas a congraciarse con determinados segmentos del electorado van acompañadas de una indisimulada urgencia por recuperar adhesiones perdidas, terminan generando el efecto contrario al esperado, y no debería sorprender que sea así: si todo esto también "se podía", "¿por qué no lo hizo antes?", se pregunta un porcentaje considerable de los destinatarios de esta metralla de anuncios, según las encuestas.

De pronto se ha abierto la canilla del gasto y se perdona el incumplimiento de deudas, se bajan impuestos y se congelan tarifas. Y ante todo eso que "antes no se podía" es muy razonable preguntarse: "¿por qué ahora sí?", "¿por qué no lo hicieron antes?", o "¿por qué no está mal hacerlo ahora y antes sí estaba mal?". La respuesta más sensata es que antes no estábamos en una gestión de la emergencia como ahora, se estaba tratando de hacer un ajuste ordenado, que ya fracasó. Pero el Gobierno en vez de dar esta explicación, asumiéndose razonablemente como un gobierno en y de emergencia, que tiene que evitar un estallido y que las cosas se descontrolen y empeoren mucho más, quiere a la vez disimular que todo se cae a pedazos a su alrededor. Y ambas cosas a la vez es lo que resulta imposible vender: o mentía (o se equivocó) antes y se podía, o miente ahora y esto no va a terminar bien, o ya terminó mal. Según como se quiera ver.

Como sea, se ve que asumirse como un gobierno de la emergencia no pensaron que les convenía, y advirtieron que por el lado de la heterodoxia y el populismo económico no había mucho que hacer, por más anuncios optimistas del tipo "lo peor ya pasó", "si ganamos se acabó el ajuste y volvemos a crecer" y demás, no lograban mover el amperímetro del ánimo social, o lo movieron pero para mal, así que ahora están explorando terrenos más "blandos", temas en los que los estrategas de campaña del oficialismo creen que es más fácil influir favorablemente a la opinión pública.

Allá fueron, entonces, Macri y Miguel Ángel Pichetto, con un combo de anuncios de seguridad y de "familia": bombas en las villas para que todos los malditos narcos, sus familias y vecinos vuelen por el aire, y respeto a rajatabla a la vida desde la concepción, todo muy cristiano.

Dicen que Macri se entusiasmó tanto con el voto de los mendocinos de hace una semana como con un encuentro con evangelistas que le reprocharon su "falta de definición" sobre el aborto, y le recordaron que Alberto Fernández sí se había definido, y a favor de la legalización, o al menos de la despenalización (como siempre, lo de Alberto fue bastante confuso). Bastó eso para convencer al presidente de que le convenía meterse de nuevo con ese asunto y convertirlo en un eje de campaña. Tal vez hizo una operación mental semejante a la de José Luis Gioja, que tachó de "gorilitas" a los mendocinos, pero al revés, y conectó: "conservadores", "celestes", "triunfo radical", "me juego por las dos vidas y me llevo los votos de Alfredo Cornejo, de Rodolfo Suárez, del Partido Demócrata y, quién te dice, hasta enciendo la chispa que incendie la pradera, levanto la ola que cambie mi destino".

Lamentablemente en este caso no parece que valga eso de "probar no cuesta nada". De seguir intentándolo todo, acaparando la escena y agotando la limitada disposición a la escucha de los votantes con una "buena nueva" todos los días, puede que el "Sí se puede" de Macri termine perjudicando las pocas chances que tienen los candidatos locales, distritales y legislativos del oficialismo de salvar la ropa el próximo 27 de octubre.

Marcos Novaro

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