Lunes, 18 Noviembre 2019 00:00

Fernández sigue en campaña y no da señales sobre la economía - Por Sergio Crivelli

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Habla del golpe en Bolivia o del aborto y bendice candidatos en Uruguay, pero no se sabe qué hará con la inflación, el dólar o la deuda. Sólo hay versiones sobre el gabinete y un doble comando.

 

El triunfo peronista fue claro y en primera vuelta, pero no despejó la incertidumbre que pesa sobre el futuro de la economía. El presidente electo continuó cultivando el discurso de campaña como si las urnas no hubieran hablado. Ocupó su valioso tiempo en criticar al ya derrotado gobierno de Macri, en arremeter contra el "imperio" en la figura de Donald Trump, en solidarizarse con el defenestrado Evo Morales, en fotografiarse con políticos "progresistas" en México y Uruguay y en apoyar la legalización del aborto. Por esto último, dicho sea de paso, no se oyó ninguna voz del episcopado que apoyó y apoya con entusiasmo el regreso del peronismo al poder.

Llamativamente la crisis económica desapareció del discurso del presidente electo o pasó a ocupar un lugar secundario. Como Macri durante la campaña, prefirió eludir el tema y no dio ninguna pauta precisa sobre cómo afrontará los dos problemas cruciales de los que debe hacerse cargo en menos de un mes: la deuda y el déficit.

Tampoco dio señales sobre el futuro gabinete. La información fue reemplazada por versiones y trascendidos en torno a posibles candidatos y sobre la existencia de presuntos vetos de su compañera de fórmula contra algunos de ellos.

La falta de explicaciones oficiales potenció las interpretaciones que hablan de un doble comando en el gobierno entrante, de un liderazgo compartido entre el electo y su mentora, fenómeno que en el peronismo suele no terminar bien como demuestra la experiencia histórica.

La convergencia del kirchnerismo, el peronismo y el massismo que hizo posible la victoria en las urnas entró en una etapa de sordos tironeos a medida que se acerca la hora del reparto del poder. Pero es una puja que parece cerca de perder Alberto Fernández. Se alinea cada vez de manera más obvia con CFK y sobreactúa el acatamiento hasta la parodia. Llegó al punto de expresar públicamente el deseo de que Máximo Kirchner se convierta algún día en presidente de la Nación.

Un ejemplo ilustrativo de las incógnitas que rodean el futuro económico es el de la designación del ministro del área. Una semana atrás en esta página se señaló que Alberto Fernández pensaba para el cargo a Martín Redrado, pero que su nombre había sido vetado por Cristina Kirchner, junto con el de otros candidatos para otros ministerios o reparticiones como Florencio Randazzo y Diego Bossio. En los tres casos habría de por medio cuestiones personales, no ideológicas, ni profesionales.

La versión hizo carrera y hasta se completó con una presunta recomendación a favor de Redrado por parte de Roberto Lavagna durante una reunión con Alberto Fernández hace dos semanas. Tanta carrera hizo que Lavagna se sintió obligado a desmentirla explícitamente en las redes. Ahora se habla de Nielsen, Kulfas y Pesce.

A estas presuntas restricciones para la designación de su equipo de colaboradores por parte del futuro presidente hay que sumar la falta de anuncios sobre medidas concretas. Facilita esta demora la inesperada paz cambiaria y el freno al drenaje de reservas del BCRA, pero se trata de una situación que no se prolongará de manera indefinida. Por otra parte, las decisiones económicas no pueden ser tomadas exclusivamente sobre la base de hipótesis.

Las pocas definiciones del presidente electo han sido sobre la deuda. Ha dicho que es impagable, porque la Argentina no es solvente. Pero el problema de fondo no es la deuda, sino el déficit fiscal. Los números no mienten. En 2015 el déficit primario era de 3,3% y el pago de intereses del 1,5% del PBI. En 2017 el déficit primario bajó a 2,9%, pero el pago de intereses subió a 2,2% del PBI. En 2017 el déficit primario se convirtió en superávit primario de 0,3%, pero el pago de intereses subió al 3,1% del PBI.

Los números demuestran que excepto el período en que se vio forzado a ajustar por presión del FMI, Macri se endeudó para cubrir el gasto excedente. Cuando ajustó el gasto perdió las elecciones. Hay dos diferencias "ideológicas" reales entre los gobiernos peronistas y los no peronistas. Los primeros emiten, los segundos se endeudan. Se cree que Fernández emitirá y tratar de paliar la inflación resultante con un "pacto social", receta que suele terminar en estallidos. Por eso para desalentar expectativas negativas debería decir qué piensa hacer con la macroeconomía en lugar de seguir en campaña y exhibirse con cantantes populares de los años 70.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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