Miércoles, 05 Febrero 2020 00:00

La palabra presidencial - Por Sergio Crivelli

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En sus primeras semanas de gestión el nuevo gobierno puso en evidencia que carece de plan económico, de estrategia internacional y de política social. Todo esto no aparece en la agenda pública porque también carece de oposición.

 

En materia de economía, además de cargar un fuerte ajuste sobre los jubilados, el Gobierno no avanzó mucho más. Se ignora cómo reducirá la inflación que sigue a un ritmo devastador para los sectores de ingresos fijos, ni cómo reactivará la economía. Todos sus esfuerzos parecen concentrados en dejar de cumplir con los vencimientos de la deuda. En materia social su primera preocupación ha sido repartir tarjetas para comprar alimentos en la más ortodoxa tradición clientelar.

En el terreno internacional la ambigüedad es la única política visible. El presidente da refugio a Evo Morales al mismo tiempo que visita a Benjamin Netanyahu y posa junto a los jefes de Estado occidentales a los que pide ayuda para no pagar la deuda en tiempo y forma. Puede suponerse que la primera decisión obedece a una línea ideológica y la segunda a una pragmática, pero eso es una hipótesis.

Además de la ambigüedad hay errores de gestión no forzados. La visita al Vaticano del viernes de la semana pasada dio lugar a un `blooper' que hubiera provocado un escándalo en los medios si el Presidente no fuera peronista. Ocupó, sin embargo, un espacio mínimo en la prensa diaria.

Fernández se entrevistó con el Papa y después con el secretario de Estado, monseñor Parolin. El encuentro con el Pontífice fue el de dos compañeros. Más sonrisas por el lado del presidente que por el lado del Santo Padre, pero esa mínima renuencia es comprensible: Bergoglio tiene que digerir nada menos que la despenalización del aborto en su propio país.

El incidente se produjo por una rueda de prensa que dio el mandatario después de las entrevistas vaticanas. Allí le preguntaron si se había tratado el tema del aborto y dijo que no. Le repreguntaron si la cuestión le había sido planteada fuera del encuentro con Francisco y contestó que `tampoco', según cronistas presentes.

Después se conoció un comunicado del Vaticano diciendo que sí le había sido planteada la cuestión a Fernández, por lo que se vio obligado a admitir que Parolin había tocado el tema `al pasar'. Cómo la Iglesia tocaría `al pasar' una cuestión como el aborto que constituye un `casus belli' con cualquier gobierno o sector político que la promueva, es algo que no aclaró Fernández.

Con todo el episodio podría ser considerado menor, pero originó señales preocupantes. La primera, que Fernández debió haber ido al Vaticano con una estrategia por lo menos de comunicación sobre un problema que seguro le iba a ser planteado. La segunda, que quedó muy deteriorada la palabra presidencial por actuar improvisadamente.

Frente a estos primeros tropiezos la oposición se ha mantenido en silencio, salvo algunas voces aisladas. El ex presidente está fuera de escena y sus principales socios, los radicales tienen una tendencia histórica a pactar con el poder de turno. Una disfunción del sistema político nativo que se hace más ostensible ante los errores tempranos del gobierno.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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