Lunes, 23 Marzo 2020 00:00

Las charlas de Ginés y Alberto, un mundo más limpio y ¿Cristina cautiva de Barrionuevo? - Por Ignacio Zuleta

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El ministro y el Presidente coordinan las próximas medidas. El impacto ambiental de las cuarentenas mundiales. Y la vuelta de la vice de Cuba.

 

Más cuarentena sin limitar libertades: el debate

El Gobierno trata de sacarles ventaja hasta a los feriados. Acumula dos esta semana, otro la que viene -el 2 de abril- y pone un puente "turístico" que espera no mueva turistas. Con eso gana el tiempo para acomodarse al nuevo período para inmovilizar a la población. Será de unos diez días más, como lo dispuso este fin de semana España, con término el 11 de abril. Esa extensión del lapso de congelamiento del movimiento de la gente busca frenar la expansión del virus, que ocurra lo más lento posible para que el conjunto genere anticuerpos y, además, le dé tiempo al sistema hospitalario a adecuarse a la avalancha de casos.

La consigna global es achatar la curva porque la curva no es una curva, es una ola que puede dejar indefensos a los miles de afectados, si el sistema de atención no tiene tiempo de dar batalla. Como la demanda de instrumental médico es global, la falta de insumos se agrava. El precio de los barbijos se multiplicó por 20 en todos los mercados del mundo. El Gobierno argentino tramitó la compra de reactivos para hacer el test del virus en enero pasado, y recién comenzó a recibirlos este fin de semana. Ahora por fin podrán los "malbrán" descentralizados de todo el país comenzar a realizar esos exámenes. Ese fue el contenido de las dos charlas en la mañana del domingo entre el ministro de Salud Ginés González García y el presidente Alberto Fernández.

El chateo también ocupó al Presidente y Mario Negri, diputado por Córdoba, provincia en donde hay dos fábricas de respiradores. Su cliente era Estados Unidos, que tiene las licencias de esos productos, y les provee insumos. En enero la licenciadora le había preguntado a uno de ellos si podía aumentar la exportación a ese país. Algo sabían. Esas dos plantas se concentran en producir respiradores para la Argentina, pero pueden tener problemas de insumos importados. Otro producto cordobés es una aplicación desarrollada allí para detectar la cadena de contagio, sin revelar la identidad del contagiado. Algo parecido a lo que aplican en China o en Israel, pero con protección de identidad.

Aislamiento a quienes vuelven al país, ¿y Cristina?

Con el amortiguador de los dos feriados, el Gobierno lanzará la extensión del período de aislamiento y otra medida de endurecimiento que reclamó el ministro de Salud: que los viajeros que llegan al país sean retenidos en lugares de cuarentena, y que no vayan de inmediato a sus casas. Se trata de los miles de argentinos a quienes esta peste los sorprendió fuera del país, muchos de ellos en zonas con mucho contagio del virus, y que están regresando por distintas vías. Algunos son quienes se fueron de viaje cuando ya existían las medidas de prevención, y que no escucharon las advertencias. Según el ministro, esa gente vuelve al país, pero si va a su casa puede ser un vector de contagio que no ayuda a aplacar la curva. Por eso se ordenó a lo largo del domingo preparar hoteles y hospitales, para que esos viajeros pasen una cuarentena de cerca de 8 días antes de que los autoricen a volver a casa.

En esas conversaciones del domingo se discutió el momento para anunciar las medidas, que parecen duras, pero no tanto como sería el extremo de imponer un estado de sitio. Ginés sostiene que él se mantiene a favor de una reacción dura y de shock, para evitar los riesgos del gradualismo, que agravaron las cosas en los países europeos. Algunos capciosos justificaron la demora en un hecho político y simbólico, que era la llegada al país prevista para la noche del domingo de Cristina y Florencia Kirchner -acontecimiento que adelantó esta columna el lunes pasado-. Si se anunciaba la cuarentena forzada fuera de casa antes del regreso de Cuba, la vicepresidente y su hija deberían ir a un lugar público de retención. Quizás el Hotel de la Luces de los gastronómicos de la Capital, cedido por el gremio de Luis Barrionuevo y Dante Camaño al Gobierno, para instaurar uno de los centros de cuarentena.

¿Cristina cautiva de Barrionuevo? Mejor esperar a que llegue, y anunciar que habrá cuarentena obligada para todos los viajeros que lleguen… después. Con esa ventana, Cristina puede irse a su casa a pasar los días necesarios para asegurar que no han sufrido contagio. La peste asciende a las alturas, y hasta Angela Merkel está bajo vigilancia, porque se hizo atender por un médico que -se supo después- estaba contaminado. Alberto, preocupado como nadie del reperfilamiento de su presidencia y de la relación con el peronismo y la oposición, se dijo más tranquilo por el acatamiento al aislamiento social, cuando un grupo de funcionarios recorrió en un helicóptero la Ciudad y el conurbano. Lo hicieron junto a "Horacio" - que es como llama ahora en público a Rodríguez Larreta -, Wado de Pedro y la ministro de seguridad, a quien Horacio llama Sabina. Señales de la nueva era. Se dijeron satisfechos por la poca cantidad de gente que vieron en la calle, un indicador de que permea la instrucción de no moverse, para no mover al bicho y que se paralice la transmisión.

¿Vieron que se podía bajar la contaminación?

La dureza de las medidas y el debate entre gradualistas y los partidarios del shock reaviva un debate que es más profundo que lo sanitario. Hunde las raíces en la conmoción que desarma cualquier previsión y adelanta las utopías. El mundo estaba pidiendo hace rato medidas que frenasen el hiper consumo, el poder de las burbujas especulativas y el efecto de la sobre-industrialización, en el proceso del calentamiento global. Esto lo ha logrado en un mes el virus y la estrategia global de paralizar actividades para cortar la trasmisión. Basta con darle una mirada a las imágenes del planeta que registra el satélite Copernicus Sentinel-5P, de la Agencia Espacial Europa. Este ingenio lleva un medidor del dióxido de nitrógeno, uno de los factores de polución ambiental más importantes. El instrumento de medición se llama Tropomi y ha registrado un descenso notable de la contaminación entre diciembre y marzo, como consecuencias de las medidas tomadas contra el virus en China - cierre de fábricas, prohibición de circulación de vehículos-. Lo que no habían logrado los protocolos internacionales, resistidos por Estados Unidos, China y otras potencias industriales, lo logra esta maldita peste.

Hace pocas semanas, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, había anunciado 103 puntos para bajar el efecto invernadero, con medidas locales. Una de ellas era el cierre del puente aéreo entre Madrid y Barcelona, y potenciar el uso del AVE, tren eléctrico que une las dos ciudades. Parecía utópico. Ahora se frenaron esos vuelos y quizás ya no vuelvan más. El mismo efecto de limpieza ambiental lo habían producido en los últimos meses algunas medidas compulsivas del gobierno de Japón, para mejorar el ambiente para los Juegos Olímpicos de ese país, y proteger la salud de los deportistas. Claro que se puede. Pero desafía a un nuevo pensamiento que despunta muy de a poco.

Por ahora ganan los autoritarios

En esta pulseada ganan los gobiernos autoritarios como China, Singapur, Hong Kong o Corea del Sur. No les cuesta mucho imponer el orden público, algunas veces por encima de derechos que Occidente no aceptaría saltarse. Ni con una declaración de estado de sitio, que un gobierno peronista teme, por miedo a que dispare críticas de un regreso al primer peronismo. La oposición le ha dicho al Gobierno que con las leyes de emergencia y los DNU tiene todas las herramientas a mano. Y que se las van a ratificar en el Congreso cuando haga falta. Pero del estado de sitio, ni hablar. Además, ¿cómo sesionaría el Congreso con esta veda?

España innovó la semana anterior, cuando hizo en las Cortes la llamada sesión semanal “de control”, en la que el presidente del Gobierno rinde un informe ante el pleno, y se somete a preguntas. Reunieron a los jefes de bloque, distantes unos de otros a muchos metros, y la sesión se hizo. Pero no era para votar ninguna ley. ¿Podría modificarse el reglamento y permitir una reunión virtual de un congreso?

El virus que trae la revolución

Las democracias tienen más dificultades para ordenar la sociedad, y allí está la diferencia. Ganan también en este round los anti globales. El teólogo Leonardo Boff, numen del papa Francisco, ha escrito en estas horas: "La pandemia actual del coronavirus representa una oportunidad única para repensar la forma en que habitamos la Casa Común, la forma en que producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza. Ha llegado el momento de cuestionar las virtudes del orden del capital: acumulación ilimitada, competencia, individualismo, indiferencia ante la miseria de millones, la reducción del Estado y la exaltación del lema de Wall Street: 'la codicia es buena' (greed is good). Todo esto ahora está en jaque. Tiene los días contados".

Si existieran las izquierdas ya estarían declarando el estado pre revolucionario. Pero igual les pican los pies a los seguidores del tercerismo anti global, para pedir más Estado, cuando el daño que vive el mundo ha sido producido más por los gobiernos que por los particulares, víctimas ahora de las consecuencias de la falta de liderazgo. Los países de Occidente gozan de una saludable anarquía en la que nadie obedece nada que le digan. Como quedarse unos días en casa. Más delicada es la observación de que las víctimas se concentran entre los más viejos, en países más longevos y con más recursos. ¿Una venganza del planeta para autorregularse y seguir existiendo, como se autorregula la naturaleza con los incendios espontáneos de bosques, que ocurren sin agentes externos para recrear la biota?

Los racionales buscan razones a estas manifestaciones de alguna mano oculta. Quienes creen, no tiene dudas de que esa mano existe y recuerdan que a veces hay que rezar sabiamente, porque por ahí se nos concede. Una oportunidad para aprovechar, porque tenemos ante los ojos una prueba de que se pueden hacer las trasformaciones, y que la tecnología ha bajado los sueños de cambio, aún la revolución, a las manos de los hombres. Deberán decidir qué revolución. El filósofo coreano Byung-Chul Han ha dicho en estas horas algo clarividente: "No podemos dejar la revolución en manos del virus. "

Roces con la oposición por ventajismo de cartel

También como señal de la nueva era sesionará el lunes a mediodía Labor Parlamentaria de los Diputados, por videoconferencia. Los tiene citados Sergio Massa a los jefes de los bloques para las 13, y les ha prometido que esta vez la reunión será privada. No es que haya nada que ocultar, pero los diputados que participaron de una cita parecida el viernes se enteraron por los tuits que se estaba llevando a cabo en vivo, transmitida por televisión. La próxima avisá, le dijeron. El gesto de Massa no es extraño porque el jefe de los diputados busca construir también su pedestal con independencia de sus socios.

Lo vigila de cerca Máximo Kirchner, con quien ocupó la mesa principal en esa reunión del viernes, mientras los demás jefes de bloque estaban en sus casas, sin saber que los iban a mostrar en pijamas - por ilustrar la intimidad- por TV, Le dio preeminencia al vicepresidencial hijo, que no lo deja solo ni a sol ni asombra. La semana anterior Massa firmó una resolución sobre el uso de $ 100 mil para cada diputado, con destino a organizaciones de salud. Pareció en la comunicación que eran fondos cedidos por Massa, cuando es una suma que se vota en el presupuesto de cada año, y que los diputados entregan a organizaciones sin que pase por sus manos. Se enojaron todos por este intento de mostrarse munificente por encima de los diputados, y cuando hubo repreguntas, salió de su oficina, que eso era algo sugerido por Máximo. Este aclaró que mencionó el tema, pero cuando la resolución ya estaba firmada.

Macri enojado por la versión oficial sobre una llamada

En este capítulo de roces, que lastiman el intento del Gobierno de contar con la oposición, hay que anotar el reproche que aparecerá este lunes en esa reunión, por la noticia de que el PAMI y el ANSeS han producido centenares de cesantías de personal designado por la gestión anterior.

Los radicales se han quejado en todas las reuniones, y nadie les ha dado respuesta, y el reclamo puede escalar porque se proyecta, malhadadamente para el oficialismo, en áreas que están dedicadas a la lucha contra la peste. Les puede complicar esta imagen de que politizan hasta este mal, con despidos motivados en rencillas partidarias.

Ocurre con cada cambio de Gobierno, y siempre se llega a un acuerdo. Es lo que esperan en la oposición. También lastimó, ahora a Mauricio Macri, que el Gobierno filtrase el llamado que le hizo a Alberto antes de los anuncios del jueves. El ex presidente, que está recluido en Los Abrojos, negó lo que dicen las crónicas inspiradas en Olivos, sobre que le dio consejos al Presidente acerca de cómo encarar la lucha contra el virus, o sobre la economía. No aprenden algunos. El que cuenta domina el relato. Es obvio que, si Macri hablaba con Alberto, él debía contarlo antes que reaccionase el sistema oficial de información, que tiene mil ojos y mil bocinas para instaurar el contexto de lo que ocurrió. En política nunca hay que callar. No hay tribunal de alzada para el que se queda callado, que siempre pierde.

Ignacio Zuleta

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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