Fernando González

Fernando González

El pedido para exceptuar de votar a los senadores peronistas el desafuero de la ex presidenta los pone en un brete de consecuencias inimaginables.

 

Alfonso Prat Gay y Luis “Toto” Caputo se conocen desde hace mucho tiempo. Se respetan, se admiran claro y compartieron oficinas en el JP Morgan e investigaciones económicas. Los dos, como Mauricio Macri, hicieron la secundaria en el Cardenal Newman y navegaron las mismas expectativas y los mismos amigos.

 

Ajenos al Boca-River, funcionarios y empresarios profundizaron sobre la economía.

 

La inflación sigue alta e impactan las tarifas. Así y todo, en el Gobierno registran un freno significativo en la caída de imagen de Macri.

 

Es una guerra que estalló en los últimos días pero que se venía incubando desde hace dos años.

 

Urtubey, Pichetto en el Senado y Bossio en Diputados vienen ejecutando movimientos para recobrar la identidad opositora.

 

Solo es cuestión de mirar la historia reciente. Siempre hay que rastrear las iniciativas más audaces de un presidente en sus primeros dos años de gestión.

 

Entre las virtudes del oficialismo no figura el sentido de la oportunidad.

 

La inflación ha vuelto a ocupar un espacio desagradable en la cabeza de los argentinos. Lo reconocen los economistas, lo temen los empresarios y los sindicalistas, lo admiten en el Gobierno y lo certifican las encuestas.

 

Mauricio Macri ha derribado varios mitos desde que se convirtió en presidente. Pero el mayor de ellos ha sido su triunfo en las elecciones legislativas del año pasado. Las cifras son contundentes.

 

No ha sido el amo y señor de los millones de la obra pública como lo fue Julio De Vido con Néstor Kirchner. Ni se apropió de la fábrica de hacer billetes como lo logró Amado Boudou con Cristina.

 

Polarización, crispación, división. Esos son los adjetivos que utiliza el Papa para justificar su ausencia en la Argentina.

 

Basta recorrer un rato las redes sociales para advertir el pensamiento afiebrado que atraviesa a ciertas minorías intensas del país adolescente.

 

Perder siempre duele, pero mucho más cuando se corta una racha de victorias.

 

La frase cayó como un rayo en medio de la noche. El hombre es temperamental y no le gusta andar con vueltas. “En la UCR tenemos que dejar de ser las viudas lloronas…, hay que gobernar y fortalecerlo a Macri”, le dijo a Clarín en la entrevista de este domingo. En boca de otro hubiera sido un escándalo pero Gerardo Morales tiene los pergaminos para bancar la parada.

 

Cuando las crisis se postergan sus protagonistas ganan unos días de alivio. Pero el problema suele fermentar bajo la tierra y aparecer siempre con más fuerza.

 

El presidente puede corregir el rumbo equivocado de las últimas décadas.

 

Los cambios jamás empiezan de un día para otro. Hace exactamente un año, Carlos Rosenkrantz recibió una invitación de María Eugenia Vidal para tomar un café y conocerse en la oficina porteña del Banco Provincia que la Gobernadora utiliza para trabajar en Buenos Aires.

 

La esposa de Julio De Vido busca venganza y le apunta a la expresidenta.

 

La palabra progre era poco conocida en la Argentina de los años ’80. Uno de los primeros en usarla públicamente fue el artista Miguel Cantilo, aquel que se ganó un merecido lugar en la historia del rock argentino con Pedro y Pablo, y después con Cantilo y Punch.

 

El ex vicepresidente debería haber aprendido del caso de la ex funcionaria menemista.

 

Lo dicen los ministros, los senadores y los diputados. Los oficialistas y los de la oposición. Lo susurran los empresarios y los jueces. Y lo gritan los sindicalistas y los dirigentes de los movimientos sociales. “Este es el verdadero Macri”. La frase corre como un reguero de pólvora. Y cada uno de ellos le da su propia entonación y su significado. Para los amigos es un elogio y, para los enemigos, es el peor de los insultos.

 

La Argentina que viene es la del "gradualismo acelerado".

 

Aprovechará el envión electoral para poner en marcha reformas en la economía.

 

La Mesa de los Cuatro viene diseñando la Argentina que viene.

 

Desde hace 20 meses una encuestadora le traslada esa consulta a la gente.

 

Los macristas destacan la fortaleza de la marca Cambiemos.

 

La idea también preocupa a gobernadores, tanto oficialistas como opositores.

 

La primera reafirmación del Estado como pilar de la sociedad la viví en los Estados Unidos, el país de la utopía privada.

 

Varios fallos de la Corte Suprema que preside tendrán una incidencia fundamental.

 

La ex presidenta eligió mantenerse en el sendero de la soberbia.

2 hechos obsesionan a la Argentina, el país dramático por excelencia.

 

Son los días en los que triunfan las palabras de los jóvenes viejos. Los chicos que analizan la actualidad con categorías oxidadas de los años setenta. Y los adultos, algunos ya muy adultos, que apuestan a revivir aquella primavera errónea de la lucha armada que terminó en el peor de los inviernos. El de la dictadura, el de los muertos y el de los desaparecidos.

 

No estaba en los planes. Después de las PASO, con un resultado que estuvo por encima de las expectativas a pesar del final bonaerense apenas por debajo de Cristina, la irrupción del caso Maldonado en pleno arranque de la campaña electoral con vistas a octubre está poniendo a prueba la capacidad del Gobierno. El desafío para Mauricio Macri es evitar que se modifique el escenario favorable con el emergió del primer examen electoral del 13 de agosto.

 

La ex presidenta no impulsó medidas para resolver desapariciones durante su gestión.

 

Ese día de este año el Presidente cortó amarras con el pasado y encauzó el rumbo.

 

El fenómeno político que ayer consumaron Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Elisa Carrió y el resto de los dirigentes de Cambiemos puso al peronismo en la peor crisis desde la restauración democrática de 1983.

 

El próximo domingo, cualquiera sea el resultado de la elección bonaerense, el peronismo sufrirá una derrota.

 

El año pasado había hecho lo mismo. María Eugenia Vidal esperó hasta que Mauricio Macri se fuera del palco oficial de la Exposición Rural. El Presidente salió el sábado, poco después de terminar su discurso ante los productores del campo. Un escenario favorable del que se retiró aplaudido. Se subió rápido al auto y se paró sobre el chasis, junto a la puerta trasera, para saludar durante algunos segundos a la multitud.

 

La película ya tiene título. Es el regreso del macrismo keynesiano. La saga había tenido su primer capítulo el 19 de julio de 2015. Aquella noche, como borrachos asustados, la plana mayor del PRO (con Mauricio Macri a la cabeza) decidió agregarle una dosis de populismo a la campaña electoral.

 

Alejandra Gils Carbó se ha convertida en una de las cinco mujeres protagonistas de la Argentina actual. Las otras son la vicepresidenta Gabriela Michetti; la gobernadora María Eugenia Vidal; la diputada Elisa Carrió y la ex expresidenta Cristina Kirchner, justamente quien la propuso en 2012 para Procuradora General de la Nación.

 

La elección primaria del 13 de agosto se ha convertido en una preocupación para el Gobierno. Y no sólo porque el engendro institucional creado para resolver las internas partidarias no resuelva absolutamente nada y cueste casi 3.000 millones de pesos.

 

Una es candidata en la Ciudad de Buenos Aires y la otra en la Provincia. Pero eso no importa. Se cruzaron en la Cámara de Diputados y lo volverán a hacer hasta que pasen las fechas cruciales del 13 de agosto y el 22 de octubre. Porque Elisa Carrió y Margarita Stolbizer pescan en la misma laguna electoral. La del marketing de la honestidad, un espacio del escenario político del que ya se hablado en esta columna y que ambas se ganaron por derecho legítimo.

La mayor sorpresa de estas elecciones es el papel estelar que Ecuador tendrá en el resultado final. No porque el ecuatoriano Jaime Durán Barba sea el consultor principal del macrismo ya que desempeña esa función desde hace más de una década.

 

Ahora no hubo gritos ni insultos: ella le hizo una propuesta amable.

 

Era la crónica de una muerte anunciada. Quien haya escuchado hablar alguna vez a Facundo Manes podía imaginarse lo difícil que iba a ser que terminara formando parte del equipo de Mauricio Macri.

 

Hay un dogma que ya nadie discute en el macrismo. Como tampoco lo discuten los socios de Cambiemos, por más que mascullen o pataleen.

 

Cristina tiene quince días para decidirse. Dos semanas, que pueden ser apenas un instante o una eternidad. Se duerme y se despierta pensando exactamente lo mismo. Si debe volver a ser candidata o si debe conservar el aura de mujer imbatible.

 

La elección que viene será dura: los nombres que circulan para las listas aún son sometidos a chequeos de imagen y de intención de voto.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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