Fernando González

Fernando González

La película ya tiene título. Es el regreso del macrismo keynesiano. La saga había tenido su primer capítulo el 19 de julio de 2015. Aquella noche, como borrachos asustados, la plana mayor del PRO (con Mauricio Macri a la cabeza) decidió agregarle una dosis de populismo a la campaña electoral.

 

Alejandra Gils Carbó se ha convertida en una de las cinco mujeres protagonistas de la Argentina actual. Las otras son la vicepresidenta Gabriela Michetti; la gobernadora María Eugenia Vidal; la diputada Elisa Carrió y la ex expresidenta Cristina Kirchner, justamente quien la propuso en 2012 para Procuradora General de la Nación.

 

La elección primaria del 13 de agosto se ha convertido en una preocupación para el Gobierno. Y no sólo porque el engendro institucional creado para resolver las internas partidarias no resuelva absolutamente nada y cueste casi 3.000 millones de pesos.

 

Una es candidata en la Ciudad de Buenos Aires y la otra en la Provincia. Pero eso no importa. Se cruzaron en la Cámara de Diputados y lo volverán a hacer hasta que pasen las fechas cruciales del 13 de agosto y el 22 de octubre. Porque Elisa Carrió y Margarita Stolbizer pescan en la misma laguna electoral. La del marketing de la honestidad, un espacio del escenario político del que ya se hablado en esta columna y que ambas se ganaron por derecho legítimo.

La mayor sorpresa de estas elecciones es el papel estelar que Ecuador tendrá en el resultado final. No porque el ecuatoriano Jaime Durán Barba sea el consultor principal del macrismo ya que desempeña esa función desde hace más de una década.

 

Ahora no hubo gritos ni insultos: ella le hizo una propuesta amable.

 

Era la crónica de una muerte anunciada. Quien haya escuchado hablar alguna vez a Facundo Manes podía imaginarse lo difícil que iba a ser que terminara formando parte del equipo de Mauricio Macri.

 

Hay un dogma que ya nadie discute en el macrismo. Como tampoco lo discuten los socios de Cambiemos, por más que mascullen o pataleen.

 

Cristina tiene quince días para decidirse. Dos semanas, que pueden ser apenas un instante o una eternidad. Se duerme y se despierta pensando exactamente lo mismo. Si debe volver a ser candidata o si debe conservar el aura de mujer imbatible.

 

La elección que viene será dura: los nombres que circulan para las listas aún son sometidos a chequeos de imagen y de intención de voto.

 

Para el espacio político que gobierna el país, es vital el modo en que el Presidente y Carrió resuelvan la ecuación de la convivencia.

 

El Presidente arrastra defectos de origen y es Elisa Carrió quien siempre se lo hace notar.

 

El enojo y la inquietud del Presidente se relaciona con el hecho de que sólo circulan datos que apuntan a su entorno. 

 

La acusación de la ex presidenta está ahí, limpita. Los que no votaron a su candidato, a Scioli, es porque no leyeron lo suficiente.

 

Daniel Scioli se ha convertido en un enigma para los consultores políticos. Si a cualquiera de ellos le hubieran pedido pronosticar hace un año éste presente de culebrón caribeño que vive el ex gobernador seguramente nadie lo habría adivinado.

 

El líder del Frente Renovador intenta mostrar iniciativas que puedan golpear a Macri, a Cristina o a los dos, en el mejor de los casos.

 

Cada una se juega una apuesta especial que va a determinar el nuevo mapa del poder. Y el futuro de Macri.

 

Siempre son las muertes dramáticas las que empujan las leyes que necesita la Argentina.

 

Inflación, tasa de interés y actividad productiva constituyen un desafío difícil para el Gobierno, en el camino que se abre hacia las elecciones. 

 

¿Está dispuesto el Presidente a cambiar algunos aspectos del universo sindical? El fracaso de la ley Mucci aún tiene resonancia. 

 

El Presidente enfrenta la demanda de conducir al país, y el desafío es integrar a todos los sectores en vez de acentuar las fronteras. 

 

Los ministros macristas juran que en el 2017 habrá una mejora del salario real. Los sindicalistas se ríen.

 

La reducción de los subsidios energéticos y el consecuente aumento de las tarifas de gas y electricidad tienen un obstáculo cada vez más complejo en la telaraña judicial que ha construido el kirchnerismo.

 

Como en decenas de ocasiones durante las últimas décadas, la Argentina atraviesa un momento crítico. Esta vez le toca a Mauricio Macri acertar con las respuestas para la crisis.

 

Las internas crecientes en el Frente Cambiemos no tranquilizan a los inversores y el protagonismo de Elisa Carrió les eriza la piel.

 

El fútbol expone a su manera la dimensión de la crisis que atraviesa la Argentina. Crisis de gestión, de proyectos, de transparencia.

 

Las elecciones no pueden detener jamás el funcionamiento de un país. Es así de simple.

 

Orcos y Elfos, los que pelean en la oscuridad y los otros, trabajan juntos: el temor a dar más pasos en falso les ha hecho dejar de lado diferencias. 

 

Se trata de encontrar un sendero equilibrado entre la racionalidad del retorno al mundo y la nueva realidad global que genera Trump.

 

"Yo no creo que sea el fin del mundo perder una elección. Porque no creo eso de que, si el oficialismo no gana las elecciones intermedias, se pone en juego la gobernabilidad”. La frase la dijo María Eugenia Vidal hace una semana.

 

Volar a Malvinas, las islas que no conocen Macri, Massa, Pinedo, Carrió y Cristina

 

Mauricio o Néstor: la palabra soberanía después de comer siempre cae pesada

Al Presidente se le escapan algunas sutilezas del lenguaje cifrado y cuidadoso de la diplomacia. Ayer, metió la pata.

 

A Perón le gustaba definir al peronismo como un movimiento policlasista. Donde confluían diferentes sectores sociales y aliados que ampliaban la base de sustentación.

 

Atributos y dificultades de la gobernadora bonaerense.

A veces, el poder tiene coincidencias extrañas. Margarita y Elisa son rubias, son diputadas, las dos se formaron en la Unión Cívica Radical y comparten una llamativa habilidad para la denuncia con plataforma judicial.

 

Nadie arriesga a decir si Macri sufre o se divierte con la tirria entre sus colaboradores pero no ha hecho gran cosa por ponerle límites.

        

Mauricio Macri cuenta con la fortuna transitoria de la diáspora del pueblo peronista. Sólo los achaques de Cristina, del kirchnerismo con expediente judicial abierto y del tembloroso peronismo renovador explican que el Presidente no esté pagando un costo político más alto por algunas defecciones políticas incomprensibles.

 

Aunque las batallas políticas de Mauricio Macri no tienen el volumen de confrontación que utilizó el kirchnerismo, el Presidente ha elegido con precisión las disputas sobre las que pretende construir o defender su espacio de poder.

 

No es Mauricio Macri el primer presidente que se reúne oficialmente con una celebridad. Quedaron para la posteridad aquellas postales de Carlos Menem con Madonna y con los Rolling Stones.

 

Como si la Argentina no tuviera suficientes problemas autóctonos, la victoria del Brexit en el Reino Unido le generó un interrogante inesperado a una economía en crisis.

 

La felicidad depende de variaciones sutiles. Siempre es así. Y este análisis sería mucho más fácil de elaborar si Lionel Messi hubiera convertido el penal y la Argentina estuviera ahora disfrutando la ficción inigualable de un campeonato de fútbol.

Los tatuajes son indelebles. Son para toda la vida. Y esa es una de las mayores dificultades que tiene esa tendencia tan de moda a llenarse el cuerpo de dibujos. Es lo que le está sucediendo a la diputada Juliana Di Tulio, una dirigente respetada aún por quienes están lejos de sus ideas políticas.

Hoy temprano, cuando se confirme el veto presidencial a la ley de doble indemnización que pergeñaron los gremios, el kirchnerismo y la izquierda, Mauricio Macri se zambullirá en una experiencia política impredecible.

La escena se produjo hace 15 días en la Casa Rosada. Quienes escuchaban eran los cinco legisladores más influyentes del oficialismo. Y el que hablaba, el que casi gritaba era Mauricio Macri.

Muy pocos pensaban que iba a ganar las elecciones y a convertirse en gobernadora el 25 de octubre pasado. Y mucho menos que hoy sería la dirigente más popular de la Argentina.

El día en que vetó la ley de doble indemnización, Mauricio Macri le puso un tensor a la gobernabilidad. Se despegó definitivamente de la idea de coalición con sectores opositores y se encomendó a la construcción permanente de una mayoría parlamentaria que no tiene.

El de Mauricio Macri y Sergio Massa es uno de los múltiples conflictos personales sobre los que está construida la sinrazón argentina. Uno nació en cuna de oro con padre empresario y el otro en un hogar de clase media típico del conurbano bonaerense.

La mañana de ayer pudo ser un punto de inflexión para Mauricio Macri.

Nacido en un hogar próspero, educado en los mejores colegios y formado bajo la óptica empresaria de la familia, Mauricio Macri suele resolver los conflictos de su gestión de gobierno a golpe de billetera. Es su estilo y hasta ahora no le va demasiado mal.

 

El Presidente estaba en su despacho conversando con dos colaboradores y dos periodistas. Sonó la llamada en la versión teckie del teléfono rojo que tiene a un metro suyo y atendió. El mensaje debía ser lo suficientemente importante como para que lo interrumpieran. Mauricio Macri escuchó en silencio durante un minuto. La última parte de la llamada pareció aliviarlo.

 

Página 1 de 2

Fundado el 4 de agosto de 2003

<

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…