Fernando González

Fernando González

La primera reafirmación del Estado como pilar de la sociedad la viví en los Estados Unidos, el país de la utopía privada.

 

Varios fallos de la Corte Suprema que preside tendrán una incidencia fundamental.

 

La ex presidenta eligió mantenerse en el sendero de la soberbia.

2 hechos obsesionan a la Argentina, el país dramático por excelencia.

 

Son los días en los que triunfan las palabras de los jóvenes viejos. Los chicos que analizan la actualidad con categorías oxidadas de los años setenta. Y los adultos, algunos ya muy adultos, que apuestan a revivir aquella primavera errónea de la lucha armada que terminó en el peor de los inviernos. El de la dictadura, el de los muertos y el de los desaparecidos.

 

No estaba en los planes. Después de las PASO, con un resultado que estuvo por encima de las expectativas a pesar del final bonaerense apenas por debajo de Cristina, la irrupción del caso Maldonado en pleno arranque de la campaña electoral con vistas a octubre está poniendo a prueba la capacidad del Gobierno. El desafío para Mauricio Macri es evitar que se modifique el escenario favorable con el emergió del primer examen electoral del 13 de agosto.

 

La ex presidenta no impulsó medidas para resolver desapariciones durante su gestión.

 

Ese día de este año el Presidente cortó amarras con el pasado y encauzó el rumbo.

 

El fenómeno político que ayer consumaron Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Elisa Carrió y el resto de los dirigentes de Cambiemos puso al peronismo en la peor crisis desde la restauración democrática de 1983.

 

El próximo domingo, cualquiera sea el resultado de la elección bonaerense, el peronismo sufrirá una derrota.

 

El año pasado había hecho lo mismo. María Eugenia Vidal esperó hasta que Mauricio Macri se fuera del palco oficial de la Exposición Rural. El Presidente salió el sábado, poco después de terminar su discurso ante los productores del campo. Un escenario favorable del que se retiró aplaudido. Se subió rápido al auto y se paró sobre el chasis, junto a la puerta trasera, para saludar durante algunos segundos a la multitud.

 

La película ya tiene título. Es el regreso del macrismo keynesiano. La saga había tenido su primer capítulo el 19 de julio de 2015. Aquella noche, como borrachos asustados, la plana mayor del PRO (con Mauricio Macri a la cabeza) decidió agregarle una dosis de populismo a la campaña electoral.

 

Alejandra Gils Carbó se ha convertida en una de las cinco mujeres protagonistas de la Argentina actual. Las otras son la vicepresidenta Gabriela Michetti; la gobernadora María Eugenia Vidal; la diputada Elisa Carrió y la ex expresidenta Cristina Kirchner, justamente quien la propuso en 2012 para Procuradora General de la Nación.

 

La elección primaria del 13 de agosto se ha convertido en una preocupación para el Gobierno. Y no sólo porque el engendro institucional creado para resolver las internas partidarias no resuelva absolutamente nada y cueste casi 3.000 millones de pesos.

 

Una es candidata en la Ciudad de Buenos Aires y la otra en la Provincia. Pero eso no importa. Se cruzaron en la Cámara de Diputados y lo volverán a hacer hasta que pasen las fechas cruciales del 13 de agosto y el 22 de octubre. Porque Elisa Carrió y Margarita Stolbizer pescan en la misma laguna electoral. La del marketing de la honestidad, un espacio del escenario político del que ya se hablado en esta columna y que ambas se ganaron por derecho legítimo.

La mayor sorpresa de estas elecciones es el papel estelar que Ecuador tendrá en el resultado final. No porque el ecuatoriano Jaime Durán Barba sea el consultor principal del macrismo ya que desempeña esa función desde hace más de una década.

 

Ahora no hubo gritos ni insultos: ella le hizo una propuesta amable.

 

Era la crónica de una muerte anunciada. Quien haya escuchado hablar alguna vez a Facundo Manes podía imaginarse lo difícil que iba a ser que terminara formando parte del equipo de Mauricio Macri.

 

Hay un dogma que ya nadie discute en el macrismo. Como tampoco lo discuten los socios de Cambiemos, por más que mascullen o pataleen.

 

Cristina tiene quince días para decidirse. Dos semanas, que pueden ser apenas un instante o una eternidad. Se duerme y se despierta pensando exactamente lo mismo. Si debe volver a ser candidata o si debe conservar el aura de mujer imbatible.

 

La elección que viene será dura: los nombres que circulan para las listas aún son sometidos a chequeos de imagen y de intención de voto.

 

Para el espacio político que gobierna el país, es vital el modo en que el Presidente y Carrió resuelvan la ecuación de la convivencia.

 

El Presidente arrastra defectos de origen y es Elisa Carrió quien siempre se lo hace notar.

 

El enojo y la inquietud del Presidente se relaciona con el hecho de que sólo circulan datos que apuntan a su entorno. 

 

La acusación de la ex presidenta está ahí, limpita. Los que no votaron a su candidato, a Scioli, es porque no leyeron lo suficiente.

 

Daniel Scioli se ha convertido en un enigma para los consultores políticos. Si a cualquiera de ellos le hubieran pedido pronosticar hace un año éste presente de culebrón caribeño que vive el ex gobernador seguramente nadie lo habría adivinado.

 

El líder del Frente Renovador intenta mostrar iniciativas que puedan golpear a Macri, a Cristina o a los dos, en el mejor de los casos.

 

Cada una se juega una apuesta especial que va a determinar el nuevo mapa del poder. Y el futuro de Macri.

 

Siempre son las muertes dramáticas las que empujan las leyes que necesita la Argentina.

 

Inflación, tasa de interés y actividad productiva constituyen un desafío difícil para el Gobierno, en el camino que se abre hacia las elecciones. 

 

¿Está dispuesto el Presidente a cambiar algunos aspectos del universo sindical? El fracaso de la ley Mucci aún tiene resonancia. 

 

El Presidente enfrenta la demanda de conducir al país, y el desafío es integrar a todos los sectores en vez de acentuar las fronteras. 

 

Los ministros macristas juran que en el 2017 habrá una mejora del salario real. Los sindicalistas se ríen.

 

La reducción de los subsidios energéticos y el consecuente aumento de las tarifas de gas y electricidad tienen un obstáculo cada vez más complejo en la telaraña judicial que ha construido el kirchnerismo.

 

Como en decenas de ocasiones durante las últimas décadas, la Argentina atraviesa un momento crítico. Esta vez le toca a Mauricio Macri acertar con las respuestas para la crisis.

 

Las internas crecientes en el Frente Cambiemos no tranquilizan a los inversores y el protagonismo de Elisa Carrió les eriza la piel.

 

El fútbol expone a su manera la dimensión de la crisis que atraviesa la Argentina. Crisis de gestión, de proyectos, de transparencia.

 

Las elecciones no pueden detener jamás el funcionamiento de un país. Es así de simple.

 

Orcos y Elfos, los que pelean en la oscuridad y los otros, trabajan juntos: el temor a dar más pasos en falso les ha hecho dejar de lado diferencias. 

 

Se trata de encontrar un sendero equilibrado entre la racionalidad del retorno al mundo y la nueva realidad global que genera Trump.

 

"Yo no creo que sea el fin del mundo perder una elección. Porque no creo eso de que, si el oficialismo no gana las elecciones intermedias, se pone en juego la gobernabilidad”. La frase la dijo María Eugenia Vidal hace una semana.

 

Volar a Malvinas, las islas que no conocen Macri, Massa, Pinedo, Carrió y Cristina

 

Mauricio o Néstor: la palabra soberanía después de comer siempre cae pesada

Al Presidente se le escapan algunas sutilezas del lenguaje cifrado y cuidadoso de la diplomacia. Ayer, metió la pata.

 

A Perón le gustaba definir al peronismo como un movimiento policlasista. Donde confluían diferentes sectores sociales y aliados que ampliaban la base de sustentación.

 

Atributos y dificultades de la gobernadora bonaerense.

A veces, el poder tiene coincidencias extrañas. Margarita y Elisa son rubias, son diputadas, las dos se formaron en la Unión Cívica Radical y comparten una llamativa habilidad para la denuncia con plataforma judicial.

 

Nadie arriesga a decir si Macri sufre o se divierte con la tirria entre sus colaboradores pero no ha hecho gran cosa por ponerle límites.

        

Mauricio Macri cuenta con la fortuna transitoria de la diáspora del pueblo peronista. Sólo los achaques de Cristina, del kirchnerismo con expediente judicial abierto y del tembloroso peronismo renovador explican que el Presidente no esté pagando un costo político más alto por algunas defecciones políticas incomprensibles.

 

Aunque las batallas políticas de Mauricio Macri no tienen el volumen de confrontación que utilizó el kirchnerismo, el Presidente ha elegido con precisión las disputas sobre las que pretende construir o defender su espacio de poder.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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