Sergio Crivelli

Sergio Crivelli

El Presidente ganó las elecciones y cree que por eso puede acelerar la aprobación de una serie de leyes fundamentales en 30 días, pero el Congreso no es una autopista, sino un barrial en donde conseguir un remolque tiene una tarifa todavía incierta.

 

Más allá de su efectividad para terminar con los desajustes de la macroeconomía, el entendimiento con gobernadores y sindicatos peronistas fortaleció el liderazgo del presidente.

 

Macri ganó dos elecciones con el lema "cambiemos", pero a la hora de traducirlo en hechos el cambio real es poco.

 

Este miércoles se reunirá en el Senado la Comisión de Justicia para analizar una reforma a la Ley de Ministerio Público con un significado político que excede largamente el legislativo.

 

Lanzó un programa de reformas que afecta a las corporaciones política, sindical y empresaria. Debe conseguir su aprobación en el Congreso, donde los poderes "de facto" esperan atrincherados.

 

Lo que la sociedad necesita para hacer el cambio de fondo es un líder con mandato popular que desenmascare a los falsarios y termine con el "relato".

 

Con el triunfo del domingo terminó la primera etapa del gobierno de Macri. La segunda será de cambios en la economía para terminar con el círculo vicioso de crisis periódicas de los últimos 70 años.

 

Macri está confiado luego del abultado triunfo del domingo. Pero el "círculo rojo" sigue una lógica que no sabe de cuestiones electorales.

 

Este resultado traza un nuevo mapa del poder con el presidente en el centro. Lo ubica en una posición privilegiada para competir por la reelección en 2019, lo que extiende el horizonte político con un efecto positivo para la economía.

 

La campaña cerró con más conmoción mediática que política. El cadáver de Maldonado apareció sin lesiones, el segundo de De Vido fue preso por corrupción y su jefe puede seguirlo el miércoles

 

El Presidente liquidó el mito criollo de que sólo los peronistas pueden gobernar. Venció a la corporación política que tenía el monopolio electoral, al mismo tiempo que hizo de los radicales dóciles aliados.

 

El triunfo del oficialismo en Corrientes está ligado en forma directa al aumento de la imagen positiva del Presidente.

 

Se aceleró en el Congreso la estrategia post 10 de diciembre de­ hacer un interbloque de diputados con legisladores que respondan­ a los gobernadores y a Massa. En el Senado, un bloque PJ sin CFK.

 

Los aviones, helicópteros, lanchas de lujo, bolsos con dólares, cajas de seguridad repletas de millones como la de Florencia Kirchner y las máquinas de contar billetes en La Rosadita constituyen imágenes imborrables que valen por mil denuncias.

 

A pedir de Macri: ventaja en las encuestas, índices económicos positivos, impulso a la obra pública, sindicalistas en la cárcel, Julio De Vido ante la Justicia, Cristina Kirchner en los medios.

 

El peronismo está en un callejón al que no encuentra salida. Tiene como mejor candidato a Cristina Kirchner que no sólo es una carta perdedora, sino también una rémora. Lo primero, la derrota, es algo que los peronistas nunca perdonaron, pero lo segundo puede resultar todavía más peligroso, porque los retrotrae a una época anterior a 1983 que muchos de ellos ya creían superada.

 

La obra pública y la construcción reanimaron la economía. Las cementeras amplían plantas por la reactivación. Mientras tanto con una actitud ortodoxa los "K" cuestionan el déficit fiscal.

 

Lo que muestran las encuestas es que el caso Maldonado no tuvo impacto en la elección y que la oposición no ganó terreno. Seguramente influyó que quisiera comparar a Macri con Videla.

 

Encuestas difundidas en los últimos días revelaron que el caso Maldonado ha tenido hasta ahora poco impacto electoral (por no decir casi nulo). Nada anormal. Ninguno de esta naturaleza lo tuvo, aunque muy pocos hayan gozado de la fuerte exposición mediática de la desaparición del artesano.

 

La intensificación de la violencia política está ligada a la decepcionante elección de Cristina Kirchner en Buenos Aires.

 

Cristina Fernández cambió de compañía y de discurso. Volvió a mostrarse con el aparato del PJ y en lugar del "ajuste salvaje" habla de Maldonado. Todos tras los votos de Massa y Randazzo.

 

Los cristinistas cambiaron de estrategia y pasaron a machacar con Santiago Maldonado. Cuando llegó el momento de debatir sobre economía se retiraron del recinto.

 

Los organismos de derechos humanos responsabilizaron al gobierno de Mauricio Macri del secuestro y la desaparición de Santiago Maldonado.

 

En la Casa Rosada creen que la reactivación se consolidará por lo que seguirán con el ajuste gradual. El envión electoral tuvo también consecuencias políticas: la ruptura con los sindicatos.

 

Después de 20 meses de gestión macrista las PASO demostraron como dato central la confianza en el gobierno. Un hecho elocuente es que Cambiemos mejoró su performance respecto de 2015 en todos los partidos del conurbano menos uno: Avellaneda. Por lo contrario, Cristina Fernández, que se presentaba como la líder política del conurbano retrocedió en todos, hasta en Avellaneda. Lo de Sergio Massa fue directamente una catástrofe: perdió más de medio millón de votos. Esos son hechos, no opiniones.

 

El gobierno, los mercados y un amplio sector social pasaron de la incertidumbre al optimismo. Si el resultado de las PASO se confirma en octubre Macri podrá aspirar a ocho años en el poder.

 

Las PASO registraron dos hechos nuevos: una onda expansiva de Cambiemos por todo el país y su consagración como "marca" política.

 

Que el gobierno haya tenido un éxito indiscutible después de un fuerte ajuste quiere decir, entre otras cosas, que la sociedad le tiene más temor a un retorno kirchnerista que a la devaluación, el tarifazo y la reducción del consumo. Entre dos males eligió el que considera menor.

 

El resultado de estas elecciones puede tener consecuencias históricas en la lucha contra la corrupción. La cuestión no figura al tope de las preocupaciones de los votantes, pero un pronunciamiento popular en favor del gobierno le daría un fuerte impulso al combate de la impunidad.

 

Cristina Fernández de Kirchner aporta muchos elementos llamativos a la campaña electoral.

 

La campaña de la ex presidenta Cristina Fernández es errática y artesanal. Llama la atención que vaya primera, hecho sobre el que deberían meditar los que se quejan de que el márketing desplazó a la política. Claramente no es así.

 

La presente campaña ha puesto en exhibición el deterioro de la actividad política y las lacras que la deslegitiman. Un deterioro que es resultado de por lo menos tres formas de violencia.

 

La lucha por el poder resucitó al kirchnerismo que amenaza al gobierno abiertamente. Se acabó la colaboración y a Pichetto se lo tragó la grieta. Si pierde Macri, el 2001 no estará tan lejos.

 

Si se suma la intención de voto de Cristina Fernández, Sergio Massa y Florencio Randazzo casi duplican las de Esteban Bullrich. Aun después de años de denuncias y de comprobación de delitos multimillonarios del gobierno kirchnerista sus miembros dominan el panorama electoral del distrito clave.

 

La ex presidenta usó la citación judicial para postularse como líder opositora. Pero su actitud combativa podría ser funcional a Macri, porque restablece la polarización que lo llevó al poder.

 

El Presidente viaja en auto blindado por el conurbano y la gobernadora de Buenos Aires debió mudarse a un cuartel. Aunque no obedecen a la misma causa, los dos hechos resumen el difícil momento por el que atraviesan el Gobierno y la sociedad.

 

Hay optimismo en el gobierno, aunque CFK muestra en los primeros sondeos cerca del 30% de intención de voto. Randazzo le resta poco. Vidal mide bien, pero Bullrich todavía no lo capitaliza

 

Cristina Fernández empezó su retirada con la derrota de 2013, la continuó con la de 2015 y puede desaparecer del escenario político en 2017. Entre las acepciones de la expresión "desaparecer del escenario político" debe incluirse el vegetar en el Senado como ha hecho Carlos Menem en los últimos doce años.

 

La irrupción de la ex presidenta con un resonante acto en el conurbano es el desafío mayor que enfrenta Macri. También, el PJ, amenazado por una decadencia similar a la de la UCR.

 

El PJ es una marca de muy bajo valor en el mercado. CFK se actualizó y la dirigencia peronista debería tomar nota. Tienen un activo que cada vez cotiza menos. A ellos también les llegó la hora de cambiar

 

Cristina Fernández prefirió prescindir del peronismo antes que enfrentar a Randazzo en las internas. De esa manera la principal fuerza opositora dividiría su voto por tres en las generales.

 

El macrismo incorporó en la agenda electoral problemas que exceden largamente su capacidad de resolverlos. No discute el déficit fiscal, la inflación o el nivel de actividad económica, sino las mafias políticas, judiciales y policiales enquistadas en el Estado desde hace décadas que disfrutan de una comprobada tolerancia social. Embiste contra las "cajas" de sectores poderosos.

 

Más cerca de la candidatura, Cristina Fernández amenaza con dejar sin interna a Randazzo. Un insólito lanzamiento de campaña a puertas cerradas. Primeras señales macroeconómicas consistentes.

 

Imitando a Carrió, Macri acusó abiertamente a jueces federales "K" de contribuir a la impunidad protegiendo a ex funcionarios como Julio De Vido. PJ: interna paralizada. Randazzo se desinfla.

 

La campaña electoral intensificó la exposición de los casos de corrupción flagrante durante la década "K". Especialmente en el de Odebretch resulta abrumador el espectáculo de una lacra que se extendió impunemente por el sistema político y por las instituciones.

 

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, promulgó la ley 14.910 que hace obligatoria para las publicaciones oficiales la expresión “dictadura cívico militar” cada vez que se haga mención al gobierno “de facto” de 1976 a 1983 y el número 30.000 junto a la expresión desaparecidos.

 

En el PJ no sólo no pueden imponer la agenda, sino que tiene que callarse sobre cuestiones de amplia difusión como la represión en Venezuela o el procesamiento de Hebe de Bonafini

 

El fallo de la Corte aplicando el dos por uno a los represores de los 70 puso en pie de guerra a la oposición y causó pánico en el gobierno que, si algo no maneja, es el Poder Judicial

 

En gran medida la polémica reabierta por un fallo de la Corte Suprema sobre la represión ilegal de los años 70 es consecuencia de la práctica bastarda de la política.

 

Se conformó una nueva mayoría en la Corte Suprema con los dos nuevos ministros, Rosenkrantz y Rosatti, más Highton de Nolasco. El fallo se ajustó a derecho e ignoró la "corrección política".

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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