Domingo, 31 Enero 2021 12:07

Curiosas vidas paralelas: Insfrán y Lukashenko - Por Ricardo Roa

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Los une el uso de la política. Los dos conservadores y especialistas en conservar el gobierno y anular derechos.

Es bien difícil que cada uno por su lado alguna vez oyera hablar del otro. Pero tienen unas cuantas cosas en común y se podría intentar una especie de vidas paralelas parcial, curiosa y tremenda.

Los dos están en edad de riesgo para el virus, nacieron en los años 50 y sus gobiernos resisten cualquier virus democrático: siguen aferrados al poder desde antes de la mitad de los 90. Se las arreglaron para arreglar sus Constituciones y sancionarse la reelección eterna. Alexander Lukashenko gobierna Bielorrusia desde 1994. Va para 27 años como presidente. Gildo Insfrán gobierna Formosa, una de las provincias más pobres, desde un año después. Cumplirá 26 como gobernador o, mejor dicho, señor feudal.

Los dos siempre ganan elecciones por el 70% y a veces por más. Votar es condición necesaria de la democracia, pero no suficiente. Y los dos son conservadores. Sobre todo, del gobierno. Lukashenko fue el único miembro del Soviet Supremo que votó contra la disolución de la Unión Soviética. Insfrán era de Guardia de Hierro, un grupo peronista que apoyaba a Isabel Perón y tras el golpe apoyó al almirante Emilio Massera.

Y los dos son tan populares que pocos se animan a una crítica. En Bielorrusia eso está prácticamente prohibido por ley. La agencia de seguridad que el Estado usa impiadosamente contra los opositores se sigue llamando KGB, como la de la ex URSS.

En Formosa, Insfrán se protege con protectores. Uno es Alberto Fernández, que lo llamó “un modelo para la democracia”. Y su enviado investigador por un día, Horacio Pietragalla, dijo que “es casi un chiste” afirmar que en Formosa hay centros de detención. El secretario de Derechos Humanos banaliza denuncias de violaciones a los derechos humanos. Es un funcionario de Fernández y era de esperar que fuera así, aunque en derechos humanos no debiera ser así. Amnistía Internacional condenó esa politización de los derechos humanos y le pidió que investigara en serio. Ningún chiste.

Cuando se desató la pandemia, Lukashenko dijo que beber 100 mililitros de vodka al día serviría para envenenar al virus. Insfrán tiene las mejores notas de contagiados y muertos pero las estadísticas no computan la gente aislada a la fuerza. Ignoran a Mauro Ledesma, ahogado en el Bermejo queriendo entrar a la provincia para ver a su hija. 15 sacerdotes denunciaron los abusos y dos concejalas que protestaron fueron detenidas. El senador de Insfrán, José Mayans, dijo elemental y elocuente: “En pandemia no hay derechos”. Como es clásico, después dijo que no dijo lo que había dicho.

Hay una especie de ley: mucho tiempo en el gobierno igual a riesgo de mucha corrupción. Insfrán es coprotagonista de una coima famosa en la era kirchnerista: los dos millones de dólares que le pagó al ministro Boudou para que como ministro refinanciara la deuda de Formosa con la Nación. La investigación que se hizo acá terminó en la justicia formoseña. Otro favor: Insfrán será absuelto. En Bielorrusia ni siquiera se hubiera investigado.

Ricardo Roa

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