Domingo, 16 Mayo 2021 10:52

Larreta desafía a Macri, y Cafiero paga la factura - Por Ricardo Kirschbaum

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Al jefe de Gabinete lo responsabilizan ahora por desatar la crisis en la que un ministro y un Presidente no pudieron remover a un subsecretario.

Si algún incauto cree que el regreso de Guzmán de la gira europea ha sido triunfal comete un grosero error. Aquí espera al ministro enfrentarse a las consecuencias de una relación muy dañada con Cristina y, por si fuera poco ese dato, debe toparse con el feroz rostro de la inflación, que lo obligará a rehacer las metas económicas del Presupuesto. Este era su programa económico, tal como lo han definido él y su Presidente, que se está convirtiendo en papel mojado.

Al discípulo de Joseph Stiglitz solo le queda un puente en la lastimada relación con el kirchnerismo. Ese vínculo es Wado de Pedro, ministro del Interior y, en los hechos, también de Justicia por su empeño de meterse con ese poder que considera hostil a su facción. La tarea que tiene Guzmán es difícil e ingrata: negociar con el FMI un acuerdo de fecha incierta pero antes que eso tratar de controlar la inflación, con un gobierno necesitado de reservas en el Banco Central y de poner dinero en el bolsillo de la gente para no perder las elecciones de noviembre. Aun así, el futuro inmediato de Guzmán está asegurado pero su estela política se está apagando como una cañita voladora.

Al menos comparte su suerte con la de Santiago Cafiero, a quien responsabilizan ahora por desatar la crisis en la que un ministro y un Presidente no pudieron remover a un subsecretario. Dicen en el poder que el jefe de Gabinete fue el que no solo autorizó a Guzmán a desprenderse del subsecretario Basualdo, sino que operó en los medios para desencadenar la maniobra. La versión, que circula en el oficialismo, soslaya un hecho elemental que le quita verosimilitud, esto es el grado de autonomía que tiene Cafiero para animarse a este tipo de diversiones.

Otra iniciativa de Alberto Fernández, la de los poderes delegados, no tiene forma de progresar en Diputados, por las reacciones que despierta el avance sobre atribuciones de las provincias y de la Ciudad. Otro proyecto, el del Procurador, sufrirá cambios para ser aprobado, pero, paradójicamente, las modificaciones pueden hacerlo encallar de nuevo.

A Rodríguez Larreta le han cedido la bandera de educación y éste está dispuesto a aprovechar a fondo ese envión político. Su objetivo principal es influir e imponer en las candidaturas de la Ciudad y de la provincia como prueba de liderazgo, aún cuando en ese camino hacia la candidatura presidencial deba medirse con su padre político, Mauricio Macri, que prohíja a su desafiante política, Patricia Bullrich. Es una prueba de carácter para forjar o no su liderazgo, parte de un plan que apunta a asegurarle a Martín Lousteau la candidatura a jefe de Gobierno y a acercarse a sectores peronistas. También aguarda con relativa confianza la decisión de la Corte sobre los fondos que le recortó Alberto Fernández para beneficiar a Kicillof, una aspiradora de fondos federales.

Si Vidal, una de las principales aliadas del jefe de Gobierno porteño, se decide será la candidata en noviembre en la Ciudad. La ex gobernadora discretamente está orejeando la evolución de la relación de Larreta y Macri para ajustarla a su todavía potencial proyecto presidencial.

Ricardo Kirschbaum

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