Domingo, 27 Junio 2021 12:53

Sordos ruidos, oír se dejan entre Macri y Larreta - Por Ricardo Kirschbaum

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Con Manes, el radicalismo quiere ser considerado en el reparto grande

Según como se lean los resultados de una gran encuesta electoral que hizo la oposición en la provincia de Buenos Aires se pueden extraer conclusiones distintas. Muestra que la máxima diferencia actual del oficialismo con Juntos por el Cambio es de 7 puntos y la mínima, 4. Estos números entusiasmaron porque comienzan a sentirse, estiman, los efectos del lanzamiento de Facundo Manes y de la ratificación de la candidatura de Florencio Randazzo. Uno porque devuelve, por primera vez en mucho tiempo, confianza a los radicales y detiene la diáspora, y el otro porque le muerde un pedazo -luego se verá en qué proporción- al peronismo, sobre todo a la franja que se identificaba con Sergio Massa y que ahora busca nuevos aires antikirchneristas. Y, a la vez, determina que las candidaturas opositoras se dirimirán en una primaria entre Santilli y Manes, mientras Jorge Macri duda entre presentarse o apoyar al neurocirujano. La especulación del intendente es que si el recién llegado, que tiene aspiraciones presidenciales, derrota a Santilli le dejará expedito el camino hacia la candidatura a gobernador, que es lo que este Macri quiere.

Primarias en la oposición y listas decididas por el dedo de la Vicepresidenta es una de las facetas que la oposición quiere mostrar.

Pero también los números de la encuesta son valorados por el oficialismo como una muestra de resiliencia: el gobierno está en su peor momento, cualquiera sea el indicador que se tome, pero mantiene su competitividad electoral. Esa resistencia, sin embargo, pronostica tiempos peores para los proyectos en los que Cristina Kirchner ha puesto su líbido porque aún ganando no cambiaría la relación de fuerzas en el Congreso.

Hasta ahora María Eugenia Vidal no figura entre las candidaturas opositoras bonaerenses, a pesar de que es la que mejor mide. Si no está Vidal es porque el criterio de Mauricio Macri no progresa y sí, por el contrario, el que sostiene Rodríguez Larreta. Esa disputa de liderazgo en el PRO expresa, en el fondo, estrategias políticas diferentes para el futuro sin que esto signifique un peligro cierto de ruptura. Para otros miembros de la coalición, estas fricciones ocurren porque no tienen formas institucionales partidarias para dirimir esas diferencias.

Veamos las tribulaciones en torno de Patricia Bullrich, que ha sido hasta aquí la vocera más dura contra el gobierno y ha reclamado, con el apoyo del ex Presidente, un lugar encumbrado en las listas de candidatos. En su situación se ve también ese forcejeo hasta brutal: Larreta tiene otros planes y ofrece a Bullrich que dirima sus aspiraciones en una primaria. Si acepta, le plantarán a Vidal.

Hay otra especulación que viene creciendo y es que el radicalismo quiere ser considerado en el reparto grande: con Manes parecen haber encontrado una referencia nacional en su aspiración a llegar a la Casa Rosada. Hay planes para envalentonar a Martín Lousteau para que salga a reclamar primarias en la Ciudad. El argumento es que, si Vidal gana, como se prevee, la promesa de que el actual senador aspire a la sucesión de Larreta puede haber sido escrita en el agua. No es fácil deshacer la alianza de Lousteau y Larreta: los acuerdos llegan hasta la cúpula del Banco Ciudad.

Ricardo Kirschbaum

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