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Domingo, 20 Febrero 2022 10:34

Alberto Fernández, Cristina y Máximo Kirchner ya mueven sus piezas para las elecciones 2023 - Por Sergio Berensztein

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A un año y medio de las PASO presidenciales, los interrogantes electorales del Frente de Todos. El escenario que se plantea en la provincia de Buenos Aires y la lista de eventuales candidatos en uno de los distritos más importantes del país. 

La política en Argentina comienza a pensarse en tono electoral de cara a 2023. Aún resta un año y medio para las PASO presidenciales, pero mucho antes habrá que definir candidaturas, estrategias de campaña, orientación de los discursos, cronogramas y alianzas. Para todo esto no falta tanto. La mayoría de los gobernadores oficialistas, previendo que el Frente de Todos llegará muy debilitado (no faltan agoreros que ponen en duda la supervivencia de la coalición gobernante), ya están considerando desdoblar las elecciones. Es una primera advertencia respecto a cómo el peronismo está evaluando las chances electorales del oficialismo. 

Desdoblar no es una táctica novedosa, ni mucho menos: cada vez que el gobierno nacional se vuelve un lastre, los gobernadores prefieren despegar las elecciones nacionales de las provinciales para preservar la competitividad que ellos sí mantienen en sus territorios. Ir de la mano de un gobierno en general fallido, implica pagar un costo que no están dispuestos a asumir. Para algunos el desdoblamiento es un mandato de sus constituciones provinciales (una evidente ventaja en coyunturas como esta), pero en muchos casos es una opción que queda a discreción de las autoridades provinciales, que deciden según las circunstancias específicas.

Esta idea de desdoblar incluye a la provincia de Buenos Aires, el distrito electoral más importante del país. Aunque la constitución lo permite, no ha habido antecedentes en la provincia. En 2019 se especuló con la posibilidad de que María Eugenia Vidal lo haría (lo que algunos llamaron “el plan V”), sin embargo, al final no ocurrió, probablemente por la presión que ejerció la Casa Rosada para que esto no suceda.

Aunque nada está decidido, el consenso para adelantar las elecciones comienza a ser relativamente amplio. Donde no existe el mismo consenso es respecto a la candidatura a gobernador. Kicillof ya ha enviado algunas señales y muchos presumen que irá por la reelección (en el Instituto Patria algunos lo prefieren como eventual compañero de fórmula de Cristina para senador por la provincia de Buenos Aires). Pero la lista de eventuales candidatos es más larga.

Aunque Máximo Kirchner renunció a ser el jefe del bloque del FDT en la Cámara de Diputados, sigue siendo el presidente del PJ bonaerense. Cumpliendo con este rol, el lunes tuvo una cena con más de 40 consejeros en La Plata. El motivo oficial de la reunión fue la organización de las listas de cara a las elecciones distritales del partido que se celebrarán el 27 de marzo. ¿Puede Máximo contar con el apoyo de los intendentes para intentar dar el salto en 2023? Hasta ahora, la relación siempre ha sido tensa y de desconfianza.

Muchos otros dirigentes con pretensiones observan de cerca los movimientos de Kicillof y de Máximo para intentar colarse: Martín Insaurralde aún espera que la jefatura de gabinete le otorgue una mayor proyección; por el momento parece correr desde atrás. Por otra parte, ¿qué hará Sergio Berni luego de afirmar que abandona el kirchnerismo? No solo hay que anotarlo para la provincia, el ministro de seguridad bonaerense también ha manifestado su deseo de ser candidato a presidente.

Las razones por las cuales los gobernadores, pero también los intendentes, buscarían eventualmente separarse del gobierno nacional son evidentes: el FDT sufrió una dura derrota en las elecciones de mitad de mandato, la economía rebotó luego del desastre que implicó la pandemia, pero a partir de ahora una recuperación significativa será más difícil de alcanzar, y encima lo que viene en el futuro cercano son medidas de ajuste en función del acuerdo con el FMI. Esto último incluye el aumento del transporte y las tarifas de servicios públicos, que implica, tal como lo pensó siempre Cristina, un golpe difícil de digerir cuando se busca competir electoralmente (como puede corroborar el propio Mauricio Macri).

Mientras tanto, el núcleo cercano al presidente hace “como si” Alberto Fernández tuviese chances muy firmes de ser reelecto, simulando que existe un entorno político, económico y social diferente a lo que muestra la realidad. De hecho, aprovechan el conflicto que se desató con el kirchnerismo, tras anunciar el acuerdo con el FMI, para construir finalmente un espacio que tímidamente pueda ser llamado “albertismo”, para tener así algún margen de maniobra autónomo. Mención aparte: no parece ser la mejor campaña mostrar al presidente Fernández (no) atajando penales, en un contexto en el cual su gobierno tiene serias dificultades para afrontar cada nuevo problema. Si bien su imagen ha caído significativamente y los vaivenes y contradicciones permanentes erosionaron su credibilidad, no tiene sentido alguno exponer su investidura al descarnado sarcasmo de las redes sociales.

A su vez, el kirchnerismo proyecta sus propias estrategias electorales, para eventualmente tomar distancia (Máximo dio el puntapié inicial). ¿Presentará el kirchnerismo una candidatura en contra del presidente en las próximas PASO? Para Alberto Fernández, no obstante, los desafíos pueden venir desde distintos frentes, no solo desde el kirchnerismo: los gobernadores sueñan con imponer ellos mismos su propio candidato, Sergio Massa en ningún momento abandonó sus aspiraciones y tampoco lo hizo Juan Manzur, que al igual que sucede con Insaurralde en la provincia, esperaba que la Jefatura de Gabinete le otorgara mayores posibilidades. Manzur es el integrante del gabinete que tal vez más vínculos tiene con los barones del conurbano, que tienen ya tres ministerios (Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta y Jorge Ferraresi). Su pasado como integrante del gabinete de Alberto Balestrini en La Matanza lo convierte en un personaje singular, que se mueve con la misma comodidad entre gobernadores norteños y entre intendentes bonaerenses.

Sin embargo, la pregunta que todos se hacen es la misma de siempre: ¿qué va a hacer Cristina? Algunos dirigentes del oficialismo y de la oposición creen que, si ella interpreta que las posibilidades de obtener un triunfo en las presidenciales son bajas, terminará siendo candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires y se replegará en este territorio. Si ella decide que el kirchnerismo se retira de la arena electoral nacional, abandonando a Alberto Fernández (o a quien sea el candidato) a su propia suerte y busca fortalecer las redes subnacionales para que su tropa sobreviva, como ocurrió entre 2015 y 2019 (como por ejemplo en el distrito de La Matanza, la provincia de Santa Cruz o las universidades públicas), deberá afrontar desafíos de otra naturaleza.

El riesgo de ser ella misma candidata en la provincia de Buenos Aires es sufrir una merma en su voto, no solo por el desgaste acumulado del FDT (los comicios a senadores no pueden separarse de las elecciones presidenciales, aunque a muchos les gustaría hacerlo) sino también porque el aparato partidario podría no movilizarse con todas sus energías. ¿Cristina se animará a que el aparato del PJ no la acompañe en su cometido, como le ocurrió a Néstor en el 2009, motivo central de la reforma electoral que creó el sistema de las PASO? Difícilmente los intendentes del conurbano vean con buenos ojos el intento de hacer desembarcar a toda La Cámpora y su larga fila de dirigentes (hoy repartidos en ANSES, PAMI y otros organismos nacionales) en el territorio bonaerense. No hay lugar para todos.

Pero hay más: ¿Qué pasa si Cristina pierde intentando ser senadora en la provincia de Buenos Aires? ¿Y si pierde contra una figura importante de Juntos por el Cambio? ¿Y si esa figura es el tandilense y actual vecino de San Isidro, Mauricio Macri? ¿Podría el kirchnerismo sobrevivir a un golpe así? En definitiva, ese eventual intento de repliegue minimalista y conservador puede tener consecuencias no solo para la fórmula presidencial, sino también para la propia Cristina y su núcleo duro.

De todas maneras, si Cristina prevé que ser candidata en la provincia de Buenos Aires puede convertirse en un dolor de cabeza demasiado grande, le queda aún otra chance: en 2023 también se eligen senadores por la provincia de Santa Cruz. Como cantaban Goyeneche y la gran Mercedes Sosa: “Vuelvo al sur, como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor”.

Sergio Berensztein

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