Viernes, 22 Abril 2022 07:23

El “cristimandering” de la vicepresidenta: una carambola que puede traerle más problemas que soluciones al Gobierno - Por Ignacio Miri

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Cristina Kirchner redibujó su bloque en el Senado sólo para conseguir más lugares en el Consejo de la Magistratura. La jugada agudiza conflictos que ya existían. 

En 1812, un caricaturista de un diario de Boston publicó el dibujo de un monstruo político que vulnera las reglas del juego democrático en buena parte del mundo hasta hoy. Tenía el cuerpo de una salamandra -más bien con el aspecto de un dragón- y un nombre que combinaba el del animalito anfibio con el del gobernador de ese momento en el estado de Massachusetts, Elbridge Gerry: The Gerry-Mander. 

La caricatura tenía gracia porque denunciaba que Gerry había rediseñado los límites de los distritos electorales del norte de Boston para que su partido se quedara con más bancas en el senado estatal. Según consideró el caricaturista, el caprichoso redibujo de los distritos que había promovido el gobernador permitía entrever una salamandra en el mapa.

El chiste se convirtió en verbo, y, desde aquel momento, en Estados Unidos se catalogan como "gerrymandering" las maniobras de rediseño de distritos electorales destinadas a conseguir más bancas en cuerpos colegiados que los que un sector político hubiera obtenido si la configuración anterior se mantenía.

Podría decirse que el martes a la noche el bloque oficialista en el Senado argentino aplicó una estrategia de "cristimandering". Cristina Kirchner redibujó la distribución de bancas para obtener más lugares en el Consejo de la Magistratura: dividiendo con un bisturí el bloque que tenía la mayor cantidad de escaños del cuerpo -el Frente de Todos- ahora el interbloque oficialista -que tiene el mismo nombre y las mismas autoridades que antes- tiene el bloque más poblado y también el tercero, con lo cual se quedaría con tres de los cuatro senadores que tienen asiento en el organismo que designa y remueve a los jueces.

El cristimandering no nació en el Congreso con la idea de Cristina y podría decirse que es parte del menú habitual de las prácticas legislativas. Hay noticias de divisiones y reagrupamientos de los bloques parlamentarios casi todos los años. Pero, a veces, lo importante no son las decisiones sino el contexto en que son tomadas.

Antes de ser gobernador de Massachusetts, Elbridge Gerry había sido uno de los "Padres Fundadores" de Estados Unidos que firmaron la Declaración de Independencia de 1776 forjada por los revolucionarios de 13 colonias norteamericanas para separarse del Imperio Británico. Después de ser gobernador, fue electo vicepresidente de Estados Unidos.

Sin embargo, su apellido no quedó asociado al canon heroico de la historia estadounidense y terminó dando un nombre global a una jugada planeada para estirar de forma mezquina las posibilidades que permiten las reglas, incluso hasta subvertir el sentido original de las normas que ordenan la competencia política democrática.

El riesgo para el Gobierno es que con la estrategia de Cristina pase algo parecido. Si logra pasar el laberinto judicial en que seguramente quedará envuelto, el plan puede generar resultados políticos con más costos para el Frente de Todos que los beneficios que los que le puede proporcionar.

Si triunfa, es posible que el cristimandering le dé más representación al kirchnerismo en el Consejo. Sin embargo, el modo y el momento en que fue implementada la maniobra puede provocar una reacción en la oposición que termine perjudicando -más de lo que ya está- al oficialismo.

En principio, la intención que mueve la fractura del bloque del Frente de Todos es indisimulable. Ni siquiera los senadores de ese espacio se atreven a desmentir que se hizo para conseguir más lugares en el Consejo. La desprolijidad con que se implementó, incluso, generó una paradoja que puede transformarse en un problema.

El fallo de la Corte Suprema que repuso la ley del Consejo de la Magistratura de 1997 le obliga al Senado que agregue un senador más que no estaba previsto en la ley del Consejo promulgada en 2006.

Ese nuevo representante del Senado en el Consejo que no estaba previsto en la ley derogada por la Corte es el que corresponde a la segunda minoría. Según la norma que puso en vigencia la Corte, al Senado le corresponden 4 lugares en el Consejo: "Dos al bloque con mayor representación legislativa, uno por la primera minoría y uno por la segunda minoría".

Si triunfa el cristimandering, el lugar de la segunda minoría le corresponderá al flamante bloque de Unidad Ciudadana. El problema es que ese bloque ya tiene uno de sus integrantes en el Consejo, Mariano Recalde, y entonces si consigue designar a otro tendrá dos representantes Unidad Ciudadana y el bloque más poblado (ahora Frente Nacional y Popular) y la primera minoría (UCR), tendrán uno cada uno.

Todo ese manejo sirve para recordar que a veces la dimensión moral puede pesar en la dinámica de la política. Los electores no siempre la ponen en el tope de las explicaciones de sus votos, pero en algunas ocasiones sí es importante. Sobre todo, la avivada puede ser una mala estrategia en contextos como el que existe hoy en la Argentina, en la que el Gobierno no está dando respuestas satisfactorias ni siquiera a sus propios partidarios.

Una cosa es perdonar una jugarreta cuando otras urgencias están resueltas y otra diferente es comprobar que las mentes más encumbradas del oficialismo están dedicadas a redibujar escenarios para sacar ventajas en el reparto de poder y no, por ejemplo, en conseguir que el 6,7 de inflación que se conoció la semana pasada no se repita.

Además, la partición del bloque tendrá otra consecuencia en el mediano plazo, que es el aumento vertical de los costos de cualquier negociación entre el oficialismo y la oposición. Juntos por el Cambio acaba de facilitar la votación del acuerdo con el FMI, una ley que resultaba imprescindible para Alberto Fernández y que le negaba su propia vicepresidenta. Luego del cristimandering ¿qué legislador de Juntos por el Cambio puede estar dispuesto sentarse a hablar con el oficialismo?

Ignacio Miri

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