Miércoles, 04 Mayo 2022 13:49

Interna fuera de control: qué hay detrás de la presión K al Presidente - Por Adrián Ventura

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Los ataques a la Casa Rosada cobraron otro sentido en las últimas horas: cuestionan el derecho del jefe de Estado para gobernar. 

Andrés Larroque, Máximo Kirchner, Cristina. Las declaraciones van subiendo de tono día a día y también crece el rango de quienes las formulan. 

Cristina Kirchner siempre dijo que ella nunca se comportaría igual que Julio Cobos. Es cierto: tal vez ya lo superó con creces. Cobos, cuando era vicepresidente de Cristina en 2008, votó en contra de las retenciones móviles. Fue el recordado no positivo. Pero nunca desafió el poder de la entonces Presidenta ni su continuidad.

En cambio, ahora, primero Andrés Larroque y, más tarde, ella misma, salieron a poner directamente en tela de juicio el derecho de Alberto Fernández a seguir siendo el Presidente.

Eso es lo que sugirió este martes Cristina Kirchner cuando afirmó en un tuit que se puede ser legítimo de origen (haber ganado la elección), pero ser ilegítimo de ejercicio. Aníbal Fernández dijo este miércoles que nadie va a apretar al Presidente con declaraciones estúpidas y sostuvo que los críticos tienen fines inconfesables. ¿Acaso ve Aníbal una embestida para sacar a Alberto?

¿Qué significa lo que plantea Cristina sobre tener o no legitimidad de ejercicio? Significa ganar en las urnas la confianza del pueblo (legitimidad de origen) y mantenerla durante el ejercicio del mandato (legitimidad de ejercicio).

En otras palabras: mantiene legitimidad quien ejerce el poder político -que antes consiguió en las urnas- respetando las leyes, pero también significa que las personas siguen teniendo confianza en la gestión.

Cristina Kirchner interpreta que el pueblo dejó de creer en Alberto Fernández

Es en ese punto donde Cristina Kirchner mete la cuña: el pueblo, interpreta ella, dejó de creer en Alberto Fernández. Le sacó su confianza.

Alberto Fernández respondió con el manual de derecho constitucional en la mano: el poder no es de nadie, es del pueblo. Pero Cristina Kirchner piensa en términos políticos populistas. Una sola persona puede interpretar y personificar al pueblo y esa persona es ella, ninguna otra.

Por cierto, puede haber de exacto en lo que dice Cristina: todas las encuestas coinciden en mostrar que los consultados desaprueban la gestión, que la imagen de Alberto Fernández se derrumbó y que un mayoritario 65 o 70 por ciento estiman que la economía irá cada vez peor. El Presidente vino perdiendo la confianza del pueblo.

Pero ahí surgen dos cuestiones. La primera: ¿Cristina Kirchner acaso zafa de esa consideración popular? ¿Está ella mucho mejor que Alberto Fernández en las encuestas?

Y la segunda: desde el punto de vista legal, en un sistema presidencialista como el nuestro, la pérdida de confianza en un presidente no implica que deba irse. De nuevo: el manual de derecho constitucional frente a la incógnita inconfesable y política de que alguien lo quiera empujar.

Adrián Ventura

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