Domingo, 19 Junio 2022 08:39

Cristina impone a Kicillof y Macri desconcierta a Juntos - Por Ricardo Kirschbaum

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Para enderezar el rumbo, el Gobierno necesita un plan y autoridad política. Carece de ambas cosas. 

Algo fácilmente constatable: es mucha la gente que querría que llegaran ya las elecciones de 2023. De igual o parecido modo, que esa misma gente sienta que los políticos están demasiado apurados por sus candidaturas. Y demasiado alejados del poco afecto que les dispensa la gente, al menos en las encuestas, apabullada como está con la inflación galopando, la incertidumbre y el desasosiego. 

El peronismo tiene conciencia que si no logra interrumpir la dinámica de la inflación sus chances son nulas y, peor, la recuperación después es más complicada.

Para intentar enderezar el rumbo necesita un plan y autoridad política. Carece de ambas cosas.

Dos de los políticos con peor imagen inaugurarán mañana oficialmente este prematuro ciclo de postulaciones: con Cristina Kirchner a su lado, Axel Kicillof se ofrecerá para volver a gobernar Buenos Aires. La razón de su lanzamiento hay que buscarla más en la necesidad política del kirchnerismo antes que en la opaca gestión. Cristina debe consolidar su gravitación para imponer la candidatura presidencial de un elegido y centrarse en el distrito en el que se siente más fuerte. Para eso debe acercarse al otro peronismo, desorganizado pero decisivo.

Varios de esos peronismos también especulan centrarse en sus feudos y por eso se habla de elecciones provinciales desenganchadas de la nacional. Pero Buenos Aires, esto es, el Conurbano, es por peso de la cantidad de votos el centro de gravedad y Cristina quiere seguir haciéndose valer en esa negociación.

Según una encuesta de la Universidad de San Andrés, Cristina ocupa el segundo y Axel el cuarto puesto de los políticos con peor imagen (a la cabeza, Máximo Kirchner; tercero, Alberto Fernández). Pero esto no amilana, sino apura a la vice, que con este anticipado símbolo asume antes que el resto la confesión de su nueva realidad de debilidad política, difícilmente corregible antes de 2023.

Comparte cálculos prematuros de que Milei no decaerá de su empinamiento actual y que podría terminar acordando candidatear a Espert en la Provincia, comiéndole votos importantes a la oposición. Hoy, el oficialismo tiene datos de que los libertarios reunirían el 16 % de los votos provinciales.

El lanzamiento de Kicillof posterga a Martín Insaurralde, el intendente de Lomas que es su jefe de ministros. Pero el gobernador prefiere los consejos de Carlos Bianco, su principal asesor. Esta precoz movida puede dar su jugo. Indicaría que el encono de Máximo con Kicillof bajó un cambio y que el sistema de intendentes jugará por necesidad de preservar sus distritos. Una vez más, los une el espanto.

Cristina quiere ser senadora ecuménica, esto es, figurar como candidata en todas las boletas peronistas. Fernández le falló porque no arregló sus problemas con la Justicia y además conduce un gobierno en el que cada uno hace lo que le parece, como quedó en claro en el episodio del avión venezolano-iraní.

En las PASO, Cristina iría en la boleta de Wado de Pedro, su candidato presidencial, y en la de su anunciado sparring, Coqui Capitanich. ¿Qué pensarán Massa y Scioli, repuesto a la consideración popular? ¿Y los gobernadores? Por lo que se sabe, el cordobés Schiaretti y el santafesino Perotti, sin chances de reelección, también piensan en ligas mayores, pero por fuera del Frente de Todos.

Scioli cree que llegó la hora de su revancha, como a Lula a quien frecuentó en Brasil. Y Massa explora su futuro: quizá sea éste su último año al frente de la Cámara de Diputados. Después, un misterio.

Demasiadas especulaciones que se parece a estar jugando en la ruleta mientras se quema el casino con el costo de vida y la escasez de dólares. Las últimas: en el peor momento alguien mandó vender bonos y desató una corrida que desangró al Gobierno.

Los responsables no explicaron tamaña descoordinación y Martín Guzmán se tragó el carozo porque aquellos están protegidos por Santiago Cafiero, esto es Alberto Fernández.

Con el avión, lo mismo.

Hay mucho de mala praxis. Le ofrece Fernández a Cristina Caamaño, la ex interventora en la AFI, la Embajada en Israel, en vacante forzada por la condena por corrupción contra Urribarri. Ahora deben meter marcha atrás: la postulante creía que sus relaciones profesionales con la Inteligencia israelí eran suficiente para llegar sin problemas a Tel Aviv. Ahora, se dio cuenta que no podrá ser. Ya están buscando a un diplomático de carrera para ese lugar.

Del lado de la oposición, también hay apuro. Macri tensa la cuerda con su potencial candidatura consiguiendo que el grueso de los radicales y Carrió eleven cada vez más su amenaza de veto, que suena a ruptura. La UCR mira a Facundo Manes que está avanzando calladito en su papel de outsider de la política y Larreta dice que en una interna le gana a Macri. Pero los de Macri exhiben números muy contundentes en favor del ex presidente.

Es difícil adivinar lo que hará Macri porque su razonamiento no sigue las leyes de la política. Actúa como una celebrity y así es difícil saber qué hará en definitiva.

Ricardo Kirschbaum

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