Lunes, 18 Julio 2022 10:55

Por qué se encendieron todas las luces de alarma en el conurbano profundo - Por Beto Valdez

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En los últimos días la conducción de la Policía bonaerense decidió suspender las licencias de su personal en La Matanza oeste. Suena a operación como para subirse el precio en la pelea en el GBA. También expresan su preocupación la Iglesia y los Barones del GBA. 

Solo la tradicional frase que se repite por estas horas hasta el cansancio en torno a que los Gobiernos peronistas no son víctimas de estallidos sociales porque no están en la oposición, impone relativo optimismo entre los intendentes del Gran Buenos Aires, funcionarios de la administración de Axel Kicillof y los obispos de las diócesis más estratégicas. “A nadie le conviene una explosión en las barriadas del GBA, esto no es el 2001”, dicen en los despachos de los municipios más populosos. 

Pero se han encendido muchas alarmas en los últimos días, probablemente por la irrupción de Juan Grabois amenazando al presidente Alberto Fernández que, si el miércoles próximo no firma el DNU para implementar el Salario Básico Universal, las organizaciones sociales van a salir a las calles a movilizarse y a provocar al jefe de Estado.

También preocupan los rumores sobre un hartazgo en los barrios populares, aunque se basan en las operaciones cruzadas que se perciben entre el ministro Sergio Berni y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. El descontento de las bases de la Policía bonaerense ayuda también a alimentar un supuesto clima de tensión social que no se puede controlar en la calle.

El radiograma que anticipó ayer MDZ en exclusiva tiene que ver con el intento de generar un clima de estallido y saqueos. Por eso el comisario Juan Manuel Quiñones, jefe de la Subestación de Matanza oeste anunció el sábado pasado que oficiales y agentes suspendan las licencias hacia fin de año.

Obviamente este extraño radiograma no solo deja en evidencia el grado de irresponsabilidad de los principales protagonistas, que en vez de contener a los que son más vulnerables en el GBA, se ponen como pirómanos como si una crisis puntual en La Matanza no se llevara puesto a todo el conurbano y especialmente a quienes tienen responsabilidad de Gobierno.

Algunos aseguran que, con su actitud, Berni es funcional a los líos en las calles y se lo vio repartiendo cajas de fósforos en el territorio matancero. Además, la gestión es muy mala y no hay arreglo en la interna por el manejo de la conducción del premio mayor.

La pelea es entre el jefe, el "Fino" Daniel García, y el número dos de la fuerza, Jorge Figini, apodado "Manotas" y quien representa los intereses de la poderosa banda de comisarios en actividad que lidera el comisario retirado Hugo Matzkin, un caudillo policial más parecido a Tony Soprano que a Elliot Ness. Cuidaba la licitación, pero apuraba a tener más influencia en decisiones como el nuevo frente donde aparece Mario Montoto y sus compromisos con el Gobierno de Israel por la compra de armamentos.

El padre biológico de la titular de ANSeS, Fernanda Raverta, pudo romper las trabas que le ponía el kirchnerismo para hacer negocios con ellos.

De acuerdo a la descripción del colega Sebastián Dumont, los Barones del GBA están preocupados. “En los barrios del conurbano, en pleno invierno, hay familias que apagan las estufas porque no saben si tendrán dinero para reponerlas. Y así se podrían multiplicar las anécdotas de una realidad decadente que requiere de una pronta reversión. La política tiene la máxima responsabilidad”, explica el colega en su última nota.

La cuestión más inquietante es la desesperación que mostró la semana el ministro de Desarrollo Social bonaerenses, Andrés “El Cuervo” Larroque para bajar los decibles de sus declaraciones pronosticando un estallido en el GBA.

Mientras tanto, los llamados de atención surgen ahora de los Obispos con mayor inserción territorial. Lo sabe Juanchi Zabaleta, interlocutor de los hombres fuertes del Episcopado. No van a decir públicamente que ellos y el papa Francisco reclaman el cese de hostilidades entre Alberto y Cristina. También los mensajes del Vaticano apuntan contra el Gobierno y reivindican la implementación del Salario Básico Universal, coincidiendo con el reclamo de los prelados.

Están en contacto con los poderosos jefes de las organizaciones que han adquirido un enorme protagonismo en las últimas semanas. No comparten sus metodologías y mucho menos el estilo. Sus habituales interlocutores no terminan de comprender que buscan con su ofensiva en la calle contra la Casa Rosada.

¿Se animará Grabois el miércoles a poner una pueblada en la calle si no le cumplen con el SBU? Se pone tan cerca de los grupos de izquierda más radicalizados que corre el riesgo de radicalizarse y quedar como parte de una ONG que tira piedras. “No es funcionario y tiene la intención de armar un plan B electoral si la situación se desmadra".

Lo que más preocupa es que últimamente se muestra mejor con la dirigencia de grupos duros de izquierda. La gran duda que circula es que decidió criticar al oficialismo sin romper su inserción en el Frente de Todos. No se sabe si tiene el aval de Cristina o del papa Francisco.

Sueña con transformarse en el Gabriel Boric argentino. Joven irreverente que llegó al Palacio de la Moneda. Grabois puede ser el garante de la pacificación en la peligrosa escalada de las organizaciones sociales con esta administración y la anterior. 

Alberto “Beto” Valdez

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