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Miércoles, 10 Agosto 2022 12:40

Crecen las versiones por una candidatura de Máximo Kirchner en Santa Cruz y La Cámpora entra en fase de debate interno - Por Federico Mayol

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Tras su estadía en el sur, volvió a sonar la posibilidad de que sea candidato a gobernador en Santa Cruz. El sugestivo cambio en el Twitter de Andrés Larroque. 

Antes de su reaparición fugaz y fotográfica del martes pasado en Diputados para despedir a Sergio Massa y darle la bienvenida a Cecilia Moreau, Máximo Kirchner se recluyó en un retiro familiar de varias semanas en el sur el país. La extensa estadía alimentó una catarata de versiones que, al jefe de La Cámpora, en general, no le interesa desacreditar. "Un error continuo es hablar sobre supuestos y especulaciones", se atajan a su lado. 

Lo cierto es que, según las fuentes consultadas por este diario, Kirchner y la agrupación que fundó y lidera transitan horas de extensos debates internos. El último trascendido que sonó con fuerza en estas semanas da cuenta de una posible postulación del jefe de "la orga" K en Santa Cruz, la tierra que fue la génesis del proyecto familiar. Hace algunos meses, Río Gallegos amaneció una mañana inundada con panfletos que nadie se atribuyó y que publicitaban a "Máximo gobernador".

En Santa Cruz subrayan que la maniobra tiene cierta lógica: impedida Alicia Kirchner de buscar una nueva reelección, el apellido aún tracciona. ​Aunque en las últimas elecciones, las de 2021, no les fue muy bien.

Antes de su estadía patagónica del mes pasado, el heredero político de la familia Kirchner se había reproducido en el Gran Buenos Aires en su rol de presidente del PJ bonaerense, una aventura negociada con los intendentes-funcionarios del PJ que, gracias al aval a las reelecciones, y con la soga de la crisis al cuello, ya planifican la retirada a sus territorios. Entre ellos, Martín Insaurralde, el socio provincial del jefe camporista por fuera de la estructura orgánica de la organización. En ese contexto, el futuro de La Cámpora en el Conurbano se presenta como una quimera.

En el seno de la agrupación, el debate en torno a la hoja de ruta a seguir es intenso. Es que los propios dirigentes reconocen que hace rato que dejaron de formar parte de una la organización de cuadros juveniles: ahora son funcionarios, legisladores, intendentes y hasta gestores judiciales -a propósito, hay celos por los roles en ese rubro- que manejan en muchos casos fondos millonarios, que no supieron habilitar un recambio generacional y que quedaron entrampillados en un gobierno que no supo dar respuestas a las demandas sociales.

"El gobierno es nuestro", reconoció de hecho Andrés Larroque en mayo, en plena interna con Alberto Fernández.

Los números, en ese sentido, son lapidarios. Según una encuestadora de primer nivel que no suele ventilar sus estudios, la popularidad de Máximo Kirchner alcanza los 32 puntos de imagen positiva, pero 60 de negativa, y La Cámpora como tal registra aún peores mediciones: solo 26 de positiva, también 60 de negativa.

Dicen que, alguna vez, Alberto Fernández le planteó al hijo de la Vicepresidenta que la "marca La Cámpora" ya estaba demasiado gastada. Al diputado, el comentario le cayó pésimo.

En febrero, el ex jefe del bloque K había hecho el último intento por desmarcarse del ajuste cuando decidió, unilateralmente, abandonar la jefatura del bloque de Diputados en repudio al acuerdo firmado con el Fondo Monetario, incumplible según el diputado. Kirchner está convencido que el tiempo ya le dio la razón.

Esa decisión, sin embargo, le trajo costos internos. La ruptura en el vínculo con Alberto Fernández, con el que nunca volvió a verse, es lo de menos. Puertas adentro de La Cámpora, casi nadie avaló la decisión.

Ni siquiera Eduardo "Wado" de Pedro o Larroque, dos de los miembros más encumbrados y con mayor vidriera de la agrupación que, como el resto, transitan por un periodo plagado de inquietudes.

Para muestra, basta un botón. Hace solo algunas semanas, "El Cuervo" eliminó "secretario General de La Cámpora" de la biografía con la que se presenta en su cuenta de Twitter: ahora es, a secas, "Militante del Movimiento Nacional Justicialista" y "ministro de @MinDesarrolloBA".

Para Larroque, la turbulencia que el año pasado sacudió al vínculo entre el jefe de la agrupación y Axel Kicillof -un cristinista puro con vuelo propio que volvió a medir bien en las encuestas- le trajo algunos dolores de cabeza. En su rol de moderador, la relación con el jefe de la organización se tensó cuando Máximo Kirchner, con el aval de su madre ex Presidenta, ejecutó la intervención del gobierno bonaerense a través del desembarco de Insaurralde.

Larroque ya había tenido algunos cortocircuitos relacionados al rol de Facundo Tignanelli, uno de los laderos de Kirchner -no el único- en territorio bonaerense. Hay otros, como Martín Alaniz -también patagónico, de bajísimo perfil-. Con el tiempo, el nexo con Kicillof se repuso. Al menos por ahora, la candidatura del gobernador no está en discusión, a pesar de las versiones en torno a De Pedro.

"Wado" es el delegado de Cristina Kirchner en el Gobierno y, a diferencia de casi todos sus compañeros de organización, se puede permitir tener un perfil mucho más alto que el resto, mucho más dialoguista y de mayor cercanía con el círculo rojo: quedó expuesto, por ejemplo, en el almuerzo del mes pasado con la cúpula del CICyP, en el hotel Alvear Icon de Puerto Madero.

El objetivo de esa estrategia, consensuada con Cristina Kirchner, todavía es un misterio. Pero apunta, por lo pronto, a diferenciarse del resto de sus colegas.

En España, en una entrevista con el diario El País, el ministro del Interior dio el visto bueno al acuerdo con el Fondo Monetario mientras Máximo Kirchner renunciaba a la jefatura del bloque en Diputados en rechazo a la refinanciación de la deuda. En la organización juran que, De Pedro y Kirchner, cuando tienen que hablar, lo hacen cara a cara, y de manera frontal.

Ahora, todas las miradas están puestas en el nuevo ministro de Economía, que tejió con Kirchner una relación fluida y de mutua conveniencia. "Yo hablo por mí, no permito que nadie hable por mí", advirtió la Vicepresidenta en El Calafate, a principios de julio, cuando el desembarco de Massa todavía se negociaba. Los trascendidos que hicieron correr apuntaron a que esa frase estuvo destinada, por ejemplo, a su propio hijo. Lo cierto es que ya pocos dudan de que, en general, las visiones de madre e hijo suelen diferir.

"No pasa nada, si todos los traidores se van con Massa...", fue uno de los temas más populares del cancionero de La Cámpora años atrás. Otros tiempos. Otras urgencias.

Federico Mayol

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