Viernes, 14 Mayo 2021 12:53

Alberto Fernández espera un gesto del FMI frente a los embates de Cristina - Por Marcelo Bonelli

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Es el objetivo en su reunión de este viernes con Kristalina Georgieva. El Gobierno instrumentará el Plan Otoño para congelar los precios hasta después de las elecciones.

Alberto Fernández le pedirá un gesto político a la titular del FMI para sostener a la Casa Rosada frente a los embates de Cristina. Martín Guzmán y Julie Kozack negociaban este jueves por la noche un camino: la emisión de una carta del FMI, para comunicarle al Club de París que se mantienen las negociaciones entre Washington y Buenos Aires.

Esa comunicación llamada “confort letter” permitiría estirar, sin pagar ahora, por 180 días el acuerdo con el Club de París.

También, Guzmán –según confirmó Clarín– vociferó que busca cerrar un pre-acuerdo con el FMI. Kristalina Georgieva no quiere acentuar la crisis política entre Alberto y Cristina. La jefa del FMI intentará ayudar y hará gestos en esa dirección. Esas repetidas declaraciones de buena voluntad...

Pero Clarín confirmó que exigirá un plan económico a la Argentina, en caso de que Alberto quiera llegar un acuerdo serio con el FMI. Eso mismo le dijo en la intimidad Emmanuel Macron. El “cara a cara” con Alberto fue cordial, pero Macron se mostró letal de sincero. Primero, exigió un acuerdo con el FMI, para cerrar con el Club de París.

Macron –además- se quitó toda responsabilidad de encima: “Los acuerdos del Club de París deben ser por unanimidad entre todos los países acreedores y no los decide Francia”. Esta instrucción financiera ocurre porque en Economía ignoraban elementales normas del mundo de las finanzas: Francia sola no decide sobre el Club de París.

Guzmán -en paralelo- estuvo con Emmanuel Moulin. Ambos pergeñaron el “parche” para patear los vencimientos un semestre. El jefe del Tesoro de Francia le pidió a Guzmán que Argentina obtenga la carta del FMI que le permita al Club de París extender el actual acuerdo un semestre. Esa sería la concesión que buscan este viernes de Kristalina.

Georgieva no quiere cargar con el muerto de Argentina. Pero considera que la economía tiene fortísimos desequilibrios que pueden derrapar hacia la primavera.

Para el FMI, el programa debe ser integral y de estabilización. Este jueves, el INDEC confirmó que la inflación no da tregua. Guzmán proyectaba solo por encima del 3%.

Los gurkas de Cristina volvieron a criticar a Marco Lavagna: querían que vulnere secreto estadístico y le cuestionan que no avisó del 4,1%. También refleja el fracaso de la política cerrojo de Paula Español. Desde que comenzaron sus controles, la inflación no para de subir.

​ Y confirma lo endeble de atacar la inflación con una sola variable: el atraso del dólar –último mes ajustó solo 1,3%- no frena la remarcación, y menos para la indexación.

Encima, la YPF que conduce La Cámpora no ayuda y volverá a aumentar los combustibles. Existe un raro progresismo en la petrolera: el directorio de YPF festejó su mejor balance a causa de los tarifazos y un acuerdo salarial por debajo de la inflación.

Ahora, el Gobierno instrumentará el “Plan Otoño” para frenar los precios. La idea surgida de Axel Kicillof es la siguiente: congelar todo por 180 días, hasta después de las elecciones.

En la UIA a la idea se la relaciona con el “Plan Primavera” de Raúl Alfonsín. Lo sacó de la galera para llegar a las elecciones presidenciales, pero terminó mal.

Daniel Funes de Rioja como nuevo presidente deberá convivir con el “Plan Otoño”. El acuerdo en la UIA le permitió a Miguel Acevedo sostener su influencia: será vice y colocó a Miguel Rodríguez –que competía con Funes– como secretario de la entidad. Acevedo-Rodríguez quieren una UIA de perfil bajo y cero confrontativa. Funes lidera un grupo más combativo.

Guzmán, apuntado

Georgieva también le dará un espaldarazo a Guzmán. El FMI lo reconoce como negociador confiable.

Un apoyo en medio de la pelea con la “troika” de Cristina, Axel y Máximo. Podría ser el “abrazo del Oso”. Cristina se autoimpuso un plazo: no hacer olas hasta las elecciones y después avanzar sobre el Palacio de Hacienda.

La bronca con Guzmán no solo obedece a la pelea por las tarifas. Hay otra una cuestión secreta. La “troika” no admite que Guzmán sueñe con su proyección política y se pavoneé por su buena imagen. El ministro le comunicó a varios empresarios sus planes futuros. Ya corrió por izquierda a La Cámpora: dijo que la dupla Cristina-Máximo defiende subsidios “pro-ricos”.

La fricción se aceleró por la imprudencia que tuvo Sergio Chodos en una reunión con financistas. En ese encuentro el delegado argentino en el FMI afirmó que Guzmán “medía bien” y aseguró que iba a tener proyección política en el Frente de Todos. Chodos insistió: “Guzmán es el ministro con mejor imagen del gabinete”. Y remató: “Su proyección es una buena síntesis ente Axel y Máximo”.

Esto irritó a los nombrados. Así lo tradujeron: que Guzmán les quiere disputar espacios de poder a los preferidos de Cristina. La cuestión estuvo en la génesis de la desautorización para remover a Federico Basualdo, el sociólogo que es experto de La Cámpora en energía.

El Papa Francisco salió al rescate de Guzmán. También del propio Alberto. El Papa le puso un salvavidas al Presidente. Con ese objetivo lo recibió en el peor momento de su mandato. Ya había actuado así con Cristina, en el último tramo como Presidenta. Francisco le puso un pulmotor político para que termine el mandato en medio de la inflación y denuncias de corrupción.

Este viernes por la noche Alberto vuelve a Buenos Aires. Pero existe una duda: ¿continuarán con los parches o intentará un programa para frenar el deterioro? 

Marcelo Bonelli

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