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Lunes, 02 Agosto 2021 12:12

El Banco Central y su rol ante el problema de la inflación - Por Santiago Bulat

Escrito por Santiago Bulat

La función de estas entidades fue cambiando en el mundo a lo largo de la historia; cómo está hoy el de la Argentina 

1. Banco Central. A partir de los magros resultados que nuestro país ha tenido en la lucha contra la inflación y del hecho de no contar hoy con una moneda que cumpla las funciones básicas, se ha puesto en duda la capacidad y las funciones de esta institución. La mayoría de los países cuenta con banco central, salvo casos como los de Mónaco, Andorra y Micronesia. La historia se remonta al menos al siglo XVII, cuando se fundó el “Swedish Riksbank”. Establecido en 1668 como un banco por público privado, fue autorizado para prestar fondos del gobierno y actuar como una cámara de compensación para el comercio. Más tarde surgieron el Banco de Inglaterra y el de Francia.

2. Cambio de rol. La función de los bancos centrales fue cambiando a lo largo de la historia. El patrón oro, que prevaleció hasta 1914, significaba que cada país definía su moneda en términos de un peso fijo de oro; por eso los bancos centrales tenían grandes reservas de oro: debían garantizar que sus billetes pudieran convertirse, como lo exigían sus estatutos. El único objetivo era mantener la convertibilidad entre moneda y oro. Eso sirvió como ancla nominal de la economía, dado que la cantidad de dinero que los bancos podían ofrecer estaba limitada por el valor del oro en reserva, y esto, a su vez, determinaba el nivel de precios prevaleciente. No había demasiada preocupación por lo que pudiera suceder en la economía real. Después de la Primera Guerra Mundial, los bancos centrales sí comenzaron a preocuparse por el empleo, la actividad y los precios. Hoy, la principal función es preservar el valor de la moneda y proveer la estabilidad financiera.

3. Buenas prácticas. El “Bank for International Settlements (BIS)”, establecido en 1930 y conformado por más de 60 bancos centrales, busca consensos para fijar buenas prácticas en la gobernanza. En primer lugar, se advierte sobre la importancia de tener como objetivo principal la estabilidad de precios, porque una inflación baja y estable es la base para un crecimiento real elevado y sostenible. Además, la entidad debe sostener la estabilidad financiera y, en períodos de tensión, actuar como prestamista de última instancia. Se resalta que no deben atribuírsele funciones para las cuales no tiene potestad y que le serán imposibles de cumplir, para no afectar su credibilidad. También se destaca la necesidad de que las decisiones del Banco Central sean tomadas de forma independiente de los gobiernos de turno. La autoridad máxima es elegida por el Congreso y se exige que no realice ninguna actividad que pueda suponer un conflicto de intereses.

4. La entidad local. El Banco Central de la República Argentina se creó en 1935, a partir de la reforma monetaria y financiera que surgió por el impacto de la crisis internacional. La entidad tiene su Carta Orgánica, que dispone que su objetivo principal es “promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”. Este objetivo fue cambiado por una reforma de 2012; antes su función era “sostener el valor de la moneda”. Entre los cambios, se expandió la capacidad de financiar al Tesoro (emitir moneda) hasta un 10% de los recursos del Gobierno con el fin que este disponga (se dispuso que debe actuar “en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno Nacional”).

5. Desafíos. Para que haya una moneda confiable, es imperioso enfatizar la responsabilidad y la independencia del BCRA, para que cumpla sus funciones en forma desligada de los períodos electorales y con una permanente y clara comunicación hacia los ciudadanos sobre la importancia de recuperar el valor del peso.

Santiago Bulat

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