Viernes, 17 Diciembre 2021 13:11

La tablita de Roberto Feletti y otros US$ 1.800 millones que van para el FMI - Por Marcelo Bonelli

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El secretario de Comercio Interior sigue proyectando cepos mientras cobra duro en la interna del Gabinete. Se atrasa el acuerdo con el Fondo, que ya elaboró su informe sobre Argentina. 

El acuerdo con el FMI se traslada al año próximo, frente a las diferencias que persisten entre Washington y la Argentina. Las conversaciones se reanudarán formalmente el 10 de enero y las negociaciones podrían extenderse hasta febrero. 

Antes viajará una misión del FMI a Buenos Aires y mantendrá negociaciones con la Casa Rosada y los referentes de la oposición.

El cronograma, al que tuvo acceso Clarín, implica otra cuestión: Martín Guzmán deberá abonar al FMI el miércoles próximo un vencimiento por US$ 1.800 millones. Guzmán le había prometido a Alberto que se evitaría el pago. Para eso anticipó que habría un acuerdo técnico antes del 22 de diciembre.

Ahora el ministro tendrá que poner el dinero y usará los DEG: las reservas disponibles tendrán una sustancial caída.

También Guzmán –y Miguel Pesce– transitarán el desierto de divisas de enero y febrero sin aval político de Washington.

Ambos lo saben y están trabajando en rascar la olla. Acordaron con Julián Domínguez una medida excepcional: este viernes saldría una autorización para ampliar las exportaciones maíz y trigo en el verano.

Sería como “maná del cielo”: las cerealeras prometen un ingreso adicional de 1.200 millones de dólares en el bimestre.

Así, Guzmán intenta tapar los agujeros. El trío de funcionarios complotan contra los cepos que proyecta sin éxito Feletti.

El secretario viene cobrando duro en la interna del Gabinete. Los hombres de negocios dicen que perdió el control de las políticas de precios y sólo mantiene el manejo del “día a día”.

Guzmán, Domínguez y el revalorizado Matías Kulfas lo bajaron de un hondazo. Ahora Feletti quiere imponer una tablita de aumento de precios: un ajuste mensual del 2 % para los alimentos durante un año.

Los CEO de las multi reclaman recuperar lo perdido. Feletti contraataca: “Lo que pasó en el 2021, ya pasó”. También los hombres de negocios piden mayores precisiones de costos: quieren saber si habrá devaluación.

“Yo –responde Feletti– no tengo ni idea”. Los detalles top secret del nuevo cronograma y el informe del Fondo sobre la Argentina, fueron notificados por voceros de Washington, en encuentros reservados con grandes banqueros e inversores de Wall Street.

Kristalina Georgieva tomó –hace tiempo– esa decisión: comunicar extraoficialmente lo que ocurre y también dar precisos comunicados. Georgieva dice que así elude las versiones distorsionadas y edulcoradas que le gusta comunicar a Guzmán.

En esos contactos reservados los burócratas que dirige Julie Kosack también transmitieron algo confidencial y trascendente: el FMI insiste en que no propicia un salto cambiario.

En Washington sostienen que el dólar oficial está atrasado un mínimo del 20 %. Pero admiten un argumento de Guzmán: una devaluación brusca acelera la inflación y complicará la crisis social.

Pero –en cambio– los técnicos del FMI exigen acelerar el “crawling peg” y vincular su ajuste con la inflación real. Rechazan el dibujo del 33 %. En otras palabras: quieren que la devaluación mensual tenga un piso del 2,5% y se vaya adecuando al ritmo inflacionario.

La propuesta de Washington -que acepta Guzmán- genera interrogantes: un ajuste mensual del dólar fija un sólido piso para los costos y genera expectativa inflacionaria.

Guzmán deberá aumentar las tarifas: los subsidios este año acumularon U$S 10.000 millones.

La tarifa política está haciendo estragos. En YPF desató una pelea campal entre el presidente político Pablo González y el CEO profesional Sergio Affronti.

González –apoyado por La Cámpora– utiliza a YPF para posicionarse y reemplazar a Alicia Kirchner en Santa Cruz.

Affronti insiste –desesperado– que el congelamiento de las naftas le hizo perder 1.000 millones de dólares a la petrolera.

Ya el Instituto Argentino de Energía elaboró un informe lapidario. El documento de Jorge Lapeña dice: “La actual situación productiva y financiera de YPF es sumamente frágil por las restricciones que impone el gobierno”.

Qué dice el informe del FMI

El miércoles próximo la cúpula del FMI tratará un informe “crítico” contra la concesión del crédito que otorgó a Mauricio Macri.

El auditor Odd Per Brekk expondrá ante el “board” de Washington. Será un trabajo donde se cuestionarán las recetas sugeridas a la Argentina y el fracaso que implicó la ayuda a Macri.

Se centra en cuestiones técnicas y básicamente en dos puntos: los errores cambiarios y su impacto en la inflación. También critica el dogma de base monetaria cero.

La auditoría no tiene nada que ver con los reclamos de Alberto y menos, de Cristina. Tampoco con la actual negociación, como sugirió el propio Presidente.

Alberto, oportunista, afirmó: “Pedimos al FMI que antes de cerrar un nuevo acuerdo, haga una evaluación del fallido programa con Macri”. Ambos -Alberto y Cristina– intentan en forma ridícula adueñarse de ese documento. Y sugieren infantilmente que la realización de la auditoría es fruto de la presión de la Casa Rosada y el Instituto Patria.

La verdad es que el FMI inició la autocrítica mucho antes de que Alberto y Cristina conocieran que existía una auditoría interna.

El trabajo del FMI se inició a mediados del 2020 y Cristina recién se enteró de que existía entrada la primavera. Fue en una reunión con Martín Redrado a fin de noviembre del año pasado, cuando el dólar volaba y la vice había convocado al ex titular del BCRA.

Redrado le transmitió la infidencia y Cristina vio la veta: decidió armar todo un relato con la cuestión.

En la propia Casa Rosada, con maldad –los íntimos de Alberto– suelen decir que a veces “Cristina se transforma en una caricatura de ella misma”. Ocurrió después de la bronca del acto del 10 de diciembre. Cristina intentó devaluar, otra vez, la figura del Presidente, dando recomendaciones públicas y disponiendo límites a Alberto.

El borrador del documento interno ya está en poder de los miembros del directorio del FMI. Se trata de un dossier de más de 60 carillas y muchos anexos.

El nombre del paper es el siguiente: “Argentina, la evaluación posterior del acceso excepcional en el acuerdo stanb by 2018”. Georgieva lo ubicó como primer tema de agenda: después, el “board” evaluará la situación en Angola y Surinam. Los tres casos difíciles del FMI.

El auditor Brekk cumplió a rajatabla las normas internas del FMI: evaluar y castigar los fracasos de los funcionarios. Lo primero que hizo el FMI, fue separar a los responsables de la negociación. En Washington no perdonan y buscaron chivos expiatorios. Primero le cortaron la cabeza a Roberto Cardarelli y después jubilaron a Alejandro Warner.

Argentina tiene una larga lista de hechos similares con el FMI. Burócratas que terminaron retirados o en lugares insólitos de Washington.

El primero fue Christian Brachet. Negoció en 1982 y 1983, y terminó en la biblioteca del FMI, acomodando libros.

El hindú Anoop Singh no soportó el fracaso del 2001-2002: un año después fue trasladado a Asia.

El catalán Joaquín Ferrán tuvo choques memorables con el argentino Bernardo Grinspun.

El ex ministro de Raúl Alfonsín lo despidió de una forma destemplada de su despacho: “Si quiere, me bajo los pantalones”, le gritó.

Un tiempo después, Ferran terminó jubilado. Grinspun tuvo que renunciar.

Marcelo Bonelli

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