Domingo, 03 Abril 2022 06:11

El descontrol de la emisión, nuevos billetes de próceres y una cloaca que arruinó $250 millones - Por Nicolás Wiñazki

Escrito por

Una filtración de agua arruinó una partida de billetes de $ 1.000. Desató un conflicto entre el BCRA y Casa de Moneda, que está obligada a trabajar las 24 horas del día, sin descanso. 

En la Argentina de la inflación imparable, un problema generado por la infraestructura bajo control del duro oficio de la plomería puede provocar un drama en la gestión económica de un Gobierno que decidió emitir dinero como nunca antes. 

En los últimos meses de la segunda mitad del año pasado, durante un fin de semana dramático, uno de los baños de la planta baja de la Casa de Moneda (CM), el organismo estatal encargado de fabricar el dinero, se inundó de golpe. Aunque recién refaccionado, tras una incontinencia desconocida se produjo la rotura, imperceptible a simple vista, pero dañina si se revisaban los caminos ocultos por los que pasan los caños de agua pluvial.

El líquido se filtró por debajo del piso, cayendo firme y sin freno en uno de los subsuelos del edificio. El goteo inundó lo más preciado que se encontraba en ese ambiente del subsuelo. Uno de los “tesoros” del siempre enigmático ente que confecciona el dinero. En esa bóveda aguardaba antes lista una producción que era pedida con urgencia por el Banco Central (BCRA), voraz para llenar de billetes la calle.

El agua cloacal arruinó 250 millares de billetes ya listos para su uso, incluso termosellados. Las fuentes que conocen esta trama afirman que ese dinero era todo papel moneda de la más alta denominación. Mil pesos. “Hornero”, como se lo conocen en la jerga interna de la CM.

Debieron desecharse. Un baño mal arreglado, a un presupuesto de dos mil dólares el metro cuadrado para su refacción, estropeó la mayoría de las cajas cuyo contenido equivalía a 250 millones de pesos. Mojados. El Banco Central, que preside Miguel Pesce, se quejó ante la CM por demora en la entrega de un material que debió rehacerse. LA CM es autónoma y la plata que confecciona es financiada por el BCRA. La plata mojada no se volvió a pagar entre esos dos organismos. La CM debió hacerse cargo con su propio presupuesto de la re fabricación de los “Hornero” mojados.

El episodio fue descripto a Clarín por fuentes que conocen la trama secreta de todo lo que ocurre en la CM. Tanto en el edificio central e histórico, de Retiro, como en la sede más “nueva”, llamada “Don Torcuato”, quizás para evitar identificarla como lo que es: la planta gráfica estatiza que, en el ámbito privado, antes de que Amado Boudou la comprase de modo ilegal siendo ministro de Economía, era Ciccone Calcográfica. El actual titular de la Casa de Moneda es Rodolfo Gabrielli, ex gobernador de Mendoza, ex ministro.

Desde que llegó a su cargo la producción de plata no se detuvo jamás. En la Argentina se imprime dinero las veinticuatro horas al día, los siete de la semana, los trescientos sesenta y cinco días al año. Las máquinas de la CM, tiemblan. No fueron hechas para no parar nunca, nunca, jamás.

Quizás por eso se habría adquirido nueva tecnología, a un valor de varias decenas de millones en euros, que supuestamente serviría para mejorar la confección de billetes que no solo no se detendrá, si no que aumentará a pesar de que el Gobierno quiera bajar la emisión. Si los precios siguen subiendo, y los billetes de mayor valor sigan siendo los de mil, “Hornero”, no habrá maquinaria que pueda satisfacer al mercado voraz. O al Estado, cuando a mitad de año deba pagar los aguinaldos de sus empleados.

El toilette que produjo el singular desastre de plomería que afectó a la administración económica era el de damas. Planta baja. Sede Retiro. Estaba nuevo. O así parecía. La compra que se afirma dentro del organismo se realizó para adquirir nueva maquinaria tiene que ver con un nuevo plan que modificará el dinero en la Argentina.

Según informó a los medios uno de los gerentes de mayor influencia en la CM, el de Recursos Humanos, Exequiel Villagra, el Gobierno está preparado para reemplazar la actual “familia de billetes” por una nueva, sin “animales” en sus anversos y reversos. “Vuelven los próceres”, cuentan con entusiasmo los jefes de la CM.

Respecto a si habrá papel moneda de mayor denominación que el de ahora escasos mil pesos tras la creciente inflación, la respuesta que se dio fue “lo decide la Casa Rosada”. O “el Banco Central”. A este nuevo panorama que, de confirmarse, será toda una novedad quizás no tan efectiva para la macro y micro economía, se suman inconvenientes inesperados que hicieron del anuncio velado de Villagra una primicia quizás errada. Las planchas para imprimir dinero que se compraron y también estaban trabajando sin detenerse nunca, jamás, necesitan de un elemento que tras la guerra de Rusia contra Ucrania escasea en todo el planeta. Es el níquel.

Una vez empezada la batalla de rusos contra ucranianos, el níquel, aumentó a niveles desconocidos en la historia reciente. Igual que otros metales que utilizan las industrias y son producidas en buena parte por Rusia, como también el aluminio y el paladio. El inconveniente es mundial y grave. La Bolsa de Metales de Londres detuvo la cotización del níquel, usado en la confección del dinero, pero también en las fábricas automotrices o de baterías. Fue tras un salto en su precio de 250 por ciento en dos días.

Villagra hizo de vocero de un tema sensible, el nuevo dinero que empezaría a circular en la calle, durante una visita que realizó a su provincia, Chubut.

“No se van a emitir billetes con animales, vuelven los próceres. Vuelven nuestras mujeres. Los próximos billetes van a tener mujeres argentinas destacas y hombres argentinos destacados, que tenemos muchos”, primició el gerente Villagra, y siguió: “Estamos pensando que para septiembre u octubre saldría una nueva familia de billetes con esto que estoy adelantando”.

Cuando los periodistas insistieron ante Villagra sobre si con la vuelta de los próceres se fabricarán billetes de mayor denominación a los del mil, “Hornero”, el funcionario explicó que eso “depende del Banco Central, es el que nos dice, es una decisión del Presidente, y de la vicepresidenta de la Nación, que nos van a decir cuál va a ser la numeración, el importe, el valor (de los nuevos billetes)”.

Villagra hizo estas declaraciones ante medios audiovisuales, con él en cámara hablando de estos detalles. Villagra confirmó la compra y la instalación de la nueva maquinara para confeccionar el papel moneda con “próceres”, una idea que a mediados del año pasado anunció también la Casa Rosada pero que finalmente no pasó. El costo multimillonario en euros de las máquinas de impresión recién compradas tal vez sea un motivo ineludible para que el Gobierno saque a calle dinero ilustrado, como siempre pasó a lo largo de la historia nacional, con héroes de la patria. Ahora se sumarían las mujeres. Se desconocen cuáles.

Villagra también confirmó que, durante la pandemia, tiempos de confinamiento en que la Casa de Moneda no dejó de trabajar, la Argentina se vio obligada a contratar a dos casas de monedas de países del extranjero para subir la producción imparable. Incluso esa importación, paradójicamente pagada en dólares, continúa. El papel moneda de los pesos que se fabricaron en el exterior se realizó en la Casa de Moneda de Brasil y en Bélgica, aunque el stock llegó al país desde España.

El Gobierno no hizo un anuncio formal respecto a los nuevos billetes.

Pero sí lo afirmó con énfasis y alegría Villagra. Lo que no mencionó el gerente de la Casa de Moneda es el problema que está generando ahora mismo la falta del níquel necesario para diseñar las nuevas planchas que deberían diseñarse para imprimir “la vuelta de los próceres”.

La escasez llegó a tal punto que la Casa de Moneda dejó de acuñar, en una contradicción en término, monedas.

De cinco y de diez pesos.

No hay níquel ni dólares para pagar esa importación.

A pesar de que la emisión necesita el trabajo full time de los empleados de la Casa de Moneda, sede central, y de la ex Ciccone, justamente en esta última planta gráfica se detuvo aunque sea un poco la producción. Ocurre que buena parte de los empleados de esa sede quieren ser recuadrados desde el punto de vista gremial. Una parte de ellos pertenece al sindicato de gráficos, con sueldos que duplican al de sus colegas inscriptos como afiliados a los sindicatos del Estado, como ATE y UPCN. Eso generó protestas que, al menos por varias horas, frenaron la impresión dislocada de billetes que sirven para comprar cada vez menos.

En la Casa de Moneda muchos de sus empleados también luchan para que les permitan incorporarse a un gremio resistido por las autoridades. Es la Asociación de Personal de Economía y Hacienda (APEH), igualmente el más representativo en la CM.

El organismo clave de la economía de la gestión K, arde. Con problemas internos. Y con quejas y compras llamativas: ¿hacía falta gastar 800 mil pesos en huevos de pascua, como ocurrió este año? ¿Por qué se construyó en la CM la oficina que controla a las billeteras virtuales por orden del BCRA? ¿Por qué no se culminó el techo de esa construcción?

Ayer, la vice Cristina Kirchner hizo alusión al libro “Diario de una temporada en el quinto piso”, del sociólogo Juan Carlos Torre, que narra en detalle los años de la economía alfonsinista.

En otro libro, el del historiador económico Neill Ferguson, llamado “El triunfo del dinero”, se recuerda un hito en la CM durante aquella época de hiperinflación.

Fue cuando la Argentina se quedó sin dinero. “La Casa de Moneda no tenía más papel para imprimir y los impresores hicieron, además, un paro”. Pasó el 28 abril de 1989.

Nicolás Wiñazki

Visto 1636 veces

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…