Viernes, 17 Junio 2022 11:42

Venezuela presionó al Gobierno para que libere el avión retenido en Ezeiza - Por Nicolás Wiñazki

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Según fuentes del oficialismo, la encargada de negocios del país bolivariano Stella Lugo primero hizo lobby para que la aeronave llegara a la Argentina y luego, tras el escándalo, para que le carguen combustible e irse. 

El Gobierno Nacional no logra salir del enredo que provocó en diferentes organismos de Inteligencia, y fuerzas de seguridad, la muy desprolija llegada al país del avión venezolano-iraní. 

Los funcionarios nacionales difunden diversas versiones sobre un hecho que no pueden explicarle a la sociedad. ¿Cómo es posible que una aeronave del porte de un Boeing 747-300, que fue o sería propiedad de Irán y controla Venezuela, lo que supone que tiene restricciones hasta para cargar nafta haya estado al menos dos días en dos aeropuertos internacionales sin que sea sometido a un control exhaustivo de los agentes especializados en acontecimientos de gravedad como lo es un aterrizaje de este estilo? ¿Cuándo supo la Casa Rosada que Paraguay había informado mediante alarmas de espionaje que la nave estaba bajo sospecha por sus vuelos con carga polémica a destinos extraños? Para colmo, en su numerosa tripulación resaltan cinco iraníes con muy posibles vínculos con el espionaje de ese país, además de los once ciudadanos venezolanos, dos de los cuales son militares bolivarianos.

Lo que hoy parece imposible alguna vez pudo ser un hábito.

Stella Lugo, la funcionaria venezolana detrás del avión iraní

De acuerdo a fuentes del oficialismo que protagonizaron esta trama, la persona clave sobre la que giró la visita del avión venezolano-iraní se llama Stella Lugo. Es la actual embajadora de Venezuela en la Argentina, fue ministra Popular de Turismo del régimen de Nicolás Maduro, excapitana de las milicias populares bolivarianas (una especie de Ejército de civiles del Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV) y, sobre todo, exgobernador de Falcón, una región del norte venezolano que su familia controló y sigue controlando, cuna de las rutas del narcotráfico del caribe.

En sus épocas de ministra, Lugo fue quien acordó con el régimen teocrático de la República Islámica de Irán que ese país vendiera o cediera el Boeing 747-300 que hoy estoy varado en Ezeiza por orden judicial. Siempre de acuerdo a las fuentes ya citadas, Lugo se ocupó de hacer el lobby exitoso entre una facción del oficialismo para que la nave del escándalo llegase al país y, ya descubierta por la Justicia y los medios, hizo llamados al más alto nivel político y diplomático en búsqueda del permiso para que el avión pudiera cargar nafta en Buenos Aires para volver a volar por países “amigos” del chavismo: Rusia, Serbia, China, y el propio Irán.

Además de Lugo, incluso quien fue elegido, pero aún no designado como nuevo embajador argentino en Caracas, Oscar Laborde, también se involucró en esta historia de intrigas siempre buscando el beneficio para la tripulación de la nave con bandera venezolana, manejada por la empresa Emtrasur.

La política jugó un rol crucial durante los primeros dos días de estadía en el país del Boeing denunciado como vehículo que ayudó a realizar tareas de espionaje iraní-venezolanas por diferentes ciudades del planeta. Además de ser un carguero de supuestos materiales ilegales. ¿Armas, explosivos, drogas, tabaco?

El rol de Lugo explicaría el estridente silencio total del gobierno de Maduro sobre este caso. Los dirigentes del oficialismo venezolano, como el poderoso Diosdado Cabello, o el mismo Maduro, suelen hablar de la política interna de la Argentina muy seguido. Desde que el avión de Emtrasur se quedó varado en Buenos Aires nadie en el Palacio de Miraflores dijo algo. Asombroso.

Los nexos bolivarianos con el Gobierno Nacional tal vez ayudan a entender por qué el Boeing y su misteriosa tripulación no solo entró al espacio aéreo nacional, si no que aterrizó en Córdoba debido a la niebla que el 6 de junio inundó Ezeiza provocando la cancelación de varias decenas de vuelos de línea. ¿Qué pasó en Córdoba con el avión? Abrió sus puertas, de lo que hay registro en imágenes fotográficas. ¿Tendría que haber sido esa ciudad del interior la primera entrada registrada del Boeing y sus tripulantes al país?

La Justicia desconocía, hasta anoche, que las puertas de la nave de Emtrasur se había abierto y que su tripulación había intercambiado diálogos con empleados aeronáuticas. ¿Hicieron algo más?

Desde que llegó a Ezeiza, el avión y los iraníes y venezolanos no se inquietaron. Fueron registrados por Migraciones, la Aduana, y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Las dos hipótesis sobre el objetivo de la tripulación en la Argentina

Un dato: si los iraníes y venezolanos volaron al país para cumplir alguna misión de Inteligencia, es probable que haya sido cumplida en sus primeras 24 horas de estadía. O, al contrario, si la tripulación tenía otro objetivo, fue abortado en ese primer día en Argentina.

Así podría entenderse por el 7 de junio, sin escándalo a su alrededor, el avión pidiera pista para volar a otro destino. Un informe incluido en el expediente judicial indica que la “partida de la aeronave fue cancelada por no contar con el abastecimiento de combustible”.

Primera alerta para los iraníes y venezolanos del Boeing misterioso.

Las petroleras de Ezeiza, entre las que se encuentra la estatal YPF, se negaron a cargarle nafta. ¿Por qué YPF tomó esa decisión mientas el resto de las fuerzas de seguridad y aeronáuticas no registraron ningún impedimento sobre el avión?

Tal vez existían sospechas nacidas desde agencias de Inteligencia, pero pesó más la presión de la embajadora Lugo sobre la Casa Rosada que las alarmas que luego se prenderían haciendo de ese vuelo una noticia internacional.

Aun así, con las petroleras aceptando que no se arriesgarían a abastecer al avión, lo cual en los hechos demostraba que sí se indicaba en los sistemas aeronáuticos que algo extraño pasaba con esa nave de origen iraní, los intrépidos tripulantes lograron salir de la Argentina. Fue el miércoles 8, a las 14:44 pm, cuando el avión de Emtrasur fue autorizado a hacer un viaje a Montevideo. Llegando a ese país, se informó a su capitán, y a las autoridades argentinas, que no era aceptado en Montevideo.

Sin combustible, y con su tripulación “vencida” para seguir navegando, el Emtrasur matrícula YV3531 no tuvo otra salida que volver a Ezeiza. Recién entonces Migraciones, la PSA, la Aduana, la Policía Federal y otros países ya jugando el teatro de operaciones del espionaje nacional, dejaron trascender las idas y vueltas del avión tripulado por iraníes y venezolanos, el acontecimiento fue difundido por el diario Clarín, gracias a un pedido de informes sobre el tema que registró en el Congreso el diputado Gerardo Milman, que busca que el Gobierno Nacional dé explicaciones al respecto. La polémica nacía y escaló hasta hoy.

De inmediato se supo que el Gobierno Nacional, igual que el de Uruguay, habían recibido una alerta de Inteligencia sobre la presencia del avión en la región.

Paraguay había difundido en secreto un breve parte de Inteligencia que hizo llegar también a la Argentina.

Ese texto, según fuentes que vivieron los sucesos de esta historia, alertaba a Buenos Aires y Montevideo que la aeronave podía ser un peligro para la Nación de este modo:

“EL CAPITÁN GHOLAMREZA GHASEMI ABBAS (MIEMBRO DEL IRGC) ESTUVO EN EL VUELO EL AVIÓN CARGUERO BOEING 747-3B3(M) CON MATRÍCULA YV3531 DE LA EMPRESA ESTATAL VENEZOLANA EMTRASUR CARGO QUE ARRIVÓ AL AEROPUERTO INTERNACIONAL GUARANI DE CIUDAD DEL ESTE ALTO PARANA EL PASADO 12 DE MAYO DE 2022, LA AERONAVE PERTENECIENTE A LA EMPRESA AEROLÍNEAS CONVIASA, OPERADA POR EMTRASUR CARGO PERTENECERÍA REALMENTE AL CUERPO DE LA GUARDIA REVOLUCIONARIA ISLÁMICA DE IRÁN (IRGC) QUE SE ENCONTRARÍA UTILIZANDO COMO FACHADA EMPRESAS FACILITADAS POR EL RÉGIMEN DE NICOLAS MADURO PARA FINES ESTRATÉGICOS DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRAN EN LA REGIÓN, EL MEDIO ORIENTE Y EURASIA”.

Funcionarios nacionales admitieron después que supieron de esos alertas pero ya con el avión en Ezeiza, lo que igualmente no provocó un gran sentido del deber ante un potencial peligro, porque la nave pudo partir a Uruguay sin inconvenientes, aunque ya en el aire debió retornar a Ezeiza.

Recién ahí la PSA, Migraciones, la ANAC y el resto de los organismos estatales con diversas potestades en el aeropuerto emitieron un cable interno para informar al Sistema Nacional de Inteligencia lo que estaba pasando con una nave con tripulación sospechosa, vendida por Irán a Venezuela. El régimen iraní emitió más información al respecto especificando que efectivamente ese Boeing perteneció a la fuerza Al Quds, un brazo armado y de Inteligencia del Estado que, según la Justicia de la Argentina, es responsable de haber ideado y ejecutado el atentado con bomba a la AMIA.

El presidente Alberto Fernández supo que un avión bajo sospecha aterrizaría en la Argentina mientras participaba de la Cumbre de las Américas, en Estados Unidos.

El avión ahora está secuestrado, su tripulación no puede salir del país, y sus teléfonos y computadoras serán analizados por expertos de la Policía de la Ciudad. Y por especialistas de la embajada de los Estados Unidos.

Stella Lugo no insistió más ante las autoridades argentinas por el avión iraní-venezolano. Pronto se conocerá más información sobre esta historia extraordinaria pero no increíble en un país en el que cualquier cosa parece poder pasar en cualquier momento.

Nicolás Wiñazki

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