Domingo, 19 Junio 2022 06:49

El Gobierno está atrapado entre piqueteros opositores y amigos - Por Edgardo Alfano

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Las organizaciones de izquierda buscan coordinar la protesta contra la Casa Rosada a través de manifestaciones, cortes de calles y acampes. Enfrente, los grupos sociales que simpatizan con el Frente de Todos también decidieron volver a la calle, como lo vimos por estas horas. 

La protesta piquetera llegó para quedarse por mucho tiempo. Los reclamos son los mismos que escuchó el gobierno de Mauricio Macri y ahora, el de Alberto Fernández. 

La diferencia es que antes todo el arco opositor protestaba en las puertas del Ministerio de Desarrollo Social, en plena 9 de Julio. Actualmente, las organizaciones cercanas al poder, y que tienen funcionarios en puestos claves, tratan de influir en las políticas sociales.

Ya en la campaña electoral del año pasado, el Partido Obrero había advertido que redoblaría sus esfuerzos con la protesta callejera contra la política económica del Gobierno a través de su brazo social: el Polo Obrero.

Sus dirigentes encontraron en la figura de Eduardo Belliboni la cara visible de esa estrategia. El problema para la interna del PO es que Belliboni, con el alto perfil mediático que tiene, comenzó a ocupar los espacios que antes estaban reservados para los dirigentes tradicionales de esa fuerza política.

Dejaron, por ejemplo, que el propio Belliboni sea quien dé la cara y pague el costo cuando se conoció que el Polo Obrero retiene el 2 por ciento a sus militantes de lo que cobran por el Programa Potenciar Trabajo. Él ni siquiera se sonrojó.

Nadie tuvo el menor arrepentimiento por algo que es una desgraciada costumbre y que siempre han dejado bajo la alfombra fuerzas políticas y sociales, que dicen ocuparse de los que menos tienen en la Argentina.

El rol del Polo Obrero en las marchas piqueteras

El Polo Obrero también posee un poder importante de decisión en la Unidad Piquetera, donde convive con sus aliados de otras organizaciones piqueteras de izquierda.

Ahora, las diferencias internas quedaron a un costado para coordinar la protesta contra el gobierno kirchnerista, a través de manifestaciones, cortes de calles y acampes, que volverán más temprano que tarde.

Es por eso que el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, sabe que el conflicto será muy difícil de superar y está dispuesto a resistirlo. Hay fuertes diferencias políticas de fondo que no serán zanjadas en una mesa de diálogo.

No habrá ni más ni mejores planes sociales como piden, entre otras cosas, los piqueteros opositores. El gobierno oferta reconvertir esos planes en trabajo legítimo, como lo explicó una y otra vez Zabaleta.

El miércoles volverán a verse la cara y la falta de acuerdo puede derivar no solo en piquetes sobre la 9 de Julio y otros lugares porteños, sino en los tan conflictivos acampes.

Los piqueteros cuentan con un punto a su favor. Ni el Gobierno nacional ni la administración porteña de Horacio Rodríguez Larreta quieren enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Por eso se permite el “dejar hacer”. Y la Justicia no quiere entrometerse. Considera que todo está muy claro cómo para que lo resuelva el poder político y no el judicial.

El kirchnerismo ya desistió en lo que fuera una bandera de su fundador: “Ganar la calle”. Hoy tiene un costo muy grande y nada asegura que lo logren.

Mientras tanto, las organizaciones sociales que forman parte o simpatizan con el Frente de Todos decidieron volver a la calle, como lo vimos por estas horas. No quieren que las demostraciones callejeras sean asociadas solo con la oposición.

La demostración de poder tiene otro objetivo. Tratar de tener participación o influencia en las medidas sociales y económicas que adopte el gobierno de Fernández. Ellos también saben de la escasez de dinero para sus demandas. Pero tienen representantes en cargos importantes del Gobierno y lo quieren hacer valer. Además, esos funcionarios manejan importantes planes sociales.

Fernández, Zabaleta y hasta el ministro de Economía, Martín Guzmán, saben de la importancia de tener a estas organizaciones de la misma vereda, sobre todo cuando el kirchnerismo acecha.

Se trata del Movimiento Evita (Emilio Pérsico), Barrios de Pie (Daniel Menéndez) y la CCC (Juan Carlos Alderete), entre otros. Ellos se diferencian de La Cámpora y ya piensan en 2023. No quieren volver a ser relegados en el reparto de candidaturas como viene ocurriendo en las últimas elecciones.

Como muestra de respaldo al gobierno, pero también de poder, hace poco no dudaron en reunirse con el ministro Guzmán para hacerle saber sus inquietudes y, de paso, manifestar su apoyo al proyecto para grabar la renta inesperada.

Mientras tanto, ya comenzaron a trabajar en una fuerte movilización el día de San Cayetano. Un santo al que los políticos recurren cada 7 de agosto y que mucho sabe de las peleas internas en la Argentina, dónde lo que no abunda es paz, pan y trabajo.

Edgardo Alfano

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