Fausto Spotorno

La Argentina va camino a superar los 15 años de inflación elevada. A pesar de los diferentes programas para bajarla lo cierto es que la inflación no ha hecho otra cosa que subir. Cómo como hemos experimentado en todos estos años la inflación es muy difícil de bajar.

Si se analiza la evolución del valor del dólar en la Argentina, se hace evidente que existe atraso cambiario. En qué rango estaría el precio correcto 

Las transferencias al sector privado (subsidios) del Estado Argentino consolidado (Nación + Provincias + Municipios) se duplicaron en los últimos 15 años. En el 2005, el conjunto de las jurisdicciones, transferían al sector privado el equivalente a 6% del PBI y el año pasado alcanzó el 12% del PBI. Este gasto demostró ser poco eficaz para reducir la pobreza.

En el 2022 es probable que la economía continúe mostrando signos positivos en materia de recuperación. Al fin y al cabo, todavía hay espacio para que haya un rebote en la medida de que todo vuelva a la normalidad.

A medida que salimos de la pandemia, sería razonable ver que la economía comienza a rebotar, por el simple hecho de que hay sectores que van a funcionar con mayor normalidad. Pero también hay que pagar los costos de la misma. 

La inflación no es una enfermedad de los precios, sino del dinero. Muchas veces a lo largo de la historia se intentó frenar procesos inflacionarios vía control de precios, acuerdos y otros instrumentos similares. Pero la verdad es que nunca esas medidas han tenido, ni siquiera, un moderado éxito.

La riqueza se genera, no sale de papelitos de colores. El dinero es solo la representación de la riqueza. Si el dinero funciona correctamente, habrá más dinero cuando haya más riqueza. Pero esta relación no funciona a la inversa. No porque se imprima más dinero habrá más riqueza. Si se imprimen más billetes sin que aumente la riqueza el resultado será que cada peso valdrá menos y nosotros lo percibiremos como inflación.

El enorme déficit fiscal el sector público argentino y el cierre de los mercados financieros internacionales no le ha dejado otra opción al Gobierno que el financiamiento local. Ya sea con emisión de deuda o de dinero gran parte de los ahorros de los argentinos ha terminado financiando el déficit del Estado, con sus organismos y las pérdidas de las empresas públicas.

La Argentina se debe un serio debate sobre la pobreza. Tras cada crisis económica, el piso de la cantidad de hogares pobres en el país sube un escalón. La última medición de pobreza del Indec indica que el 42% de las personas en la Argentina serían pobres y más de la mitad de los niños. Esta pobreza es un 50% más alta de la que había en la década del 90' o en la última década de 2010, el doble de lo que había en la década del 80'.

Una de las primeras lecciones de economía internacional que se aprenden en economía es la explicación de por qué mejora el nivel de vida con la aparición del comercio. El típico ejemplo es como empeora la vida de Robinson Crusoe que se encuentra solo en una isla sin poder comerciar con nadie. Mayor comercio internacional, mejora el nivel de vida de todos los habitantes.

Para detener la inflación no solamente hay que dejar de emitir o estabilizar el tipo de cambio sino que también es necesario frenar la emisión futura. De lo contrario, la sociedad no creerá que la inflación puede bajar y sabemos que las expectativas juegan un rol fundamental en la estabilidad monetaria. No alcanza con dejar de emitir, sino que es necesario apagar las máquinas que generan la emisión monetaria.

Ser un mercado standalone, significa, básicamente, quedarse solo, separado, independiente. No por nuestras cualidades. Esa es la categoría en la que quedaron las acciones argentinas según MSCI y ello lleva a que se reduzca el interés que hay en ellas. Entonces, será más difícil para las compañías locales conseguir interesados que les permitan conseguir dinero para sus inversiones. Incluso ya a este nivel de rechazo es probable que algunas no puedan renovar sus deudas y deban terminen descapitalizándose. Por eso es que las acciones cayeron con la noticia.

Las elecciones definirán la política económica de los próximos meses. El objetivo es llegar con la economía a pleno para ese momento. A medida que se acerque la primavera el clima y la creciente inmunización ayudará a reducir los contagios, lo cual permitirá flexibilizar las restricciones. Pero también la política económica será mucho más laxa, se aumentará el gasto público y habrá una mayor expansión monetaria.

Un país no puede crecer de forma consistente sin mirar el mercado internacional y tener una visión global de sus productos. Exportar permite acceder a mercados mucho mayores que el local, sobre todo es importante para un país como Argentina que se está achicando. Sin embargo, el desafío de exportar implica alinear a toda la economía con este objetivo. La ventaja de esto es que las condiciones que permiten exportar son las mismas que condiciones que estimulan el crecimiento económico. Ello implica cambiar el paradigma económico sobre el que funciona la Argentina debe cambiar hacía la búsqueda de la productividad y competitividad.

En estos días los commodities que exporta Argentina tienen los precios más altos de la última década. Las tasas de interés internacionales de corto plazo están prácticamente en cero y las de largo son bajísimas. Este escenario internacional es ideal para la Argentina, sin embargo, el riesgo país es de default y el gobierno tiene que estar restringiendo el mercado de cambios para contener el dólar, aunque hoy se vea cierta estabilidad en niveles altos.

No hay mucho beneficio económico al mantener congeladas y atrasadas las tarifas de los servicios públicos. Tal vez se puede argumentar que por la emergencia sanitaria producto del coronavirus el estado deba cubrir parte del costo de servicios públicos como una ayuda social adicional. Argumento válido una economía sana y sin desequilibrios.

Sea más eficiente o menos decente el Gobierno y qué tarde más o menos tiempo vacunar la población argentina, lo cierto es que es altamente probable que, para mediados del próximo año, la pandemia dejará de ser un problema relevante. Sin embargo, lo que sí será muy relevante serán las secuelas económicas que habrán quedado. Seguramente nos encontraremos con menos empleos menos salarios, menos empresas, menos capital invertido y más impuestos. O sea, quedamos con una sociedad más pobre y un Estado más caro y difícil de sostener.

La historia se entremezcla, a veces. La Pascua de Resurrección y toda la Semana Santa es una celebración religiosa cristiana que recuerda la Pasión de Jesucristo, desde que entra en Jerusalén (Domingo de Ramos), hasta que resucita, pasando por la crucifixión y la previa traición de Judas por 30 piezas de plata. Paralelamente, 300 años después, en otra pascua, el emperador Diocleciano inicia la "Gran Persecución".

Antes de que llegara la pandemia, la Argentina ya estaba en recesión, debido a la salida de capitales entre 2018 y 2019. Pero antes de eso, la economía venía estancada y sin capacidad de crecer desde el 2011. Entonces, la Argentina va a cumplir una década de estancamiento del PBI.

La inflación en la Argentina lleva 15 años siendo un problema. Una década y media sin poder controlar un mal económico que la mayor parte del planeta ya resolvió. En estos años no se ha puesto en marcha ningún programa de estabilización lo suficientemente profundo como para hacerle frente a una inflación que ya acumula 4630% desde el 2004, que fue el último año en el que se registró inflación de un dígito.

¿Cuál debería ser el valor del tipo de cambio? ¿Hay un valor de equilibrio? Estas preguntas son muy comunes para los economistas. Pero la respuesta no es tan sencilla. Si hubiera un tipo de cambio de equilibrio, los mercados estarían anticipándose y nunca se iría demasiado lejos de dicho valor.

Luego de superar la pandemia la Argentina se encontrará con menos empresas, menos empleo, problemas fiscales y una moneda muy debilitada. Lo que sobreviva, tampoco estará en buenas condiciones. La mayor parte de las empresas tendrán que ser restructuradas y los salarios habrán quedado por debajo de lo que solían estar. Para revertir estas condiciones será imprescindible atraer inversiones y enfocarse en dar un salto de productividad.

En el 2021 la actividad económica seguramente va a rebotar. ¡Rebote, no crecimiento! Pero esa recuperación probablemente venga acompañada de un aumento de la inflación, porque si bien este año se notó una desaceleración de ésta, eso fue consecuencia de la feroz recesión que atravesamos. De hecho, en los últimos meses ya comenzamos a ver que con la recuperación de la economía se estuvo acelerando la inflación.

Sería un error de diagnóstico pensar que la pandemia y la cuarentena no han tenido efectos estructurales sobre la economía. El crecimiento estructural de una economía también llamado crecimiento potencial depende básicamente de la productividad y la inversión.

A pesar de no estar oficializado el resultado electoral, todo parece indicar que Joe Biden será el próximo presidente de los Estados Unidos. ¿Qué se modifica con el cambio en la presidencia norteamericana para Argentina? La respuesta es que no mucho. La situación económica de nuestro país es muy complicada y ni Donald Trump ni Biden desean que la situación empeore. Para el gobierno de EE.UU. una América Latina estable es siempre mejor.

Estamos en una situación complicada, qué combina la recesión más fuerte de la historia económica argentina con una inflación elevada y un deterioro del valor de la moneda que sólo está frenado por la política insostenible de cepo cambiario.

En el último round de la pelea entre Sergio 'Maravilla' Martínez y Julio César Chávez Jr., con un final para el infarto, el periodista Walter Nelson, pronunció en su relato la ya inolvidable frase de "Salí de ahí, Maravilla", justo cuando el campeón argentino se enredó en el ataque de su oponente, tras un golpe que lo tiró al suelo y estuvo al borde de perder una pelea que hasta ese momento había dominado ampliamente y sin sobresaltos. Hoy esa frase se puede aplicar perfectamente a la política cambiaria argentina.

En los últimos 12 meses se han perdido unos 400 mil puestos de trabajo formales y aun no tenemos datos de cuanto se perdieron en el mercado informal. Tampoco se espera una mejora de la situación laboral en el corto plazo.

Si se miran las expectativas de inflación relevadas por el Banco Central para los próximos 12 meses nos vamos a encontrar con una inflación esperada de 52% de aquí a un año. Eso implica que los economistas estamos esperando una aceleración de la inflación. Esta aceleración de la inflación qué se espera está vinculada a la emisión monetaria que no tiene como contrapartida un aumento de la demanda de dinero.

 

Después de casi 9 meses, el Gobierno llegó a un acuerdo con los principales acreedores privados que tienen títulos de deuda argentina bajo legislación extranjera.

La actividad económica en Argentina terminará cayendo este año entre 12% y 13% respecto del año pasado. Lo cual indica que la caída del Producto Bruto Interno (PBI) de este año será una de las más grandes de la historia económica argentina. Como contrapartida en el 2021, es muy probable que el PBI sea mayor que el de este año y, por lo tanto, las tasas de variación sean positivas. Incluso puede darse que dichas tasas sean mucho mayores a lo que venimos observando en los mejores años de la última década.

 

En los últimos meses la inflación parece mantenerse estable entre el 1,5% y el 2% mensual, y el tipo de cambio también parece haberse estabilizado; ya sea el dólar oficial o los "alternativos", como el paralelo o el "dólar bolsa".

 

La economía argentina está atravesando la peor crisis desde 2002. La recesión implicará pérdidas en la cantidad de empresas y en el nivel de empleo a lo largo de todo el país. Cuando la pandemia termine, se necesitarán inversiones para que aparezcan nuevas empresas que contraten gente o alternativamente, para que las que se han achicado se pueden volver a agrandar.

 

La cuarentena y la situación de emergencia están poniendo una enorme tensión sobre las empresas y es probable que muchas de ellas no vuelvan a abrir.

 

El sector inmobiliario es uno de los más golpeados por la crisis. En abril, en la ciudad de Buenos Aires se firmaron solamente siete escrituras, porque no se podían operar realmente.

 

Se dice que las personas y los mercados oscilamos entre el miedo y la ambición. Durante las crisis, naturalmente nos asalta el miedo y tanto las personas como las instituciones suelen buscar la seguridad.

 

En el marco del coronavirus, arreglar el tema de la deuda lo más rápido posible ayudaría mucho a recuperar la economía post-coronavirus. Porque eso permitiría que el próximo año sea más fácil acceder al crédito internacional, o por lo menos para las empresas que inviertan en Argentina o que produzcan localmente.

 

No es ningún misterio que la economía argentina y mundial está sufriendo un impacto enorme de las restricciones provocadas por el Coronavirus. Naturalmente cuanto más largas sean las restricciones, mayor será el costo en términos de sueldos, empleos, ahorros y actividad económica.

 

La llegada del coronavirus ha provocado una reducción en las perspectivas de crecimiento en todo el mundo. Sin embargo, todavía no está del todo claro cuál será el tamaño de ese impacto.

 

Uno de los temas más discutidos en la historia del pensamiento económico es la cuestión de qué es el valor. Hablamos de la necesidad de generar "valor agregado" porque cuanto más valor agregado, más riqueza se genera. La cuestión es que el valor está mayormente en la mente, pero no en nuestra mente, sino en la mente de los otros.

 

La economía Argentina no logra crecer desde hace 8 años, al menos. Ello no significa que no haya años en el que el PIB haya tenido una variación positiva, sino que cada año que subió el PIB fue seguido o antecedido por otro con caída. O sea, tenemos un PIB estancado, pero con fluctuaciones.

 

Puede decirse que el proceso de restructuración de la deuda ya comenzó. Pero como en todas las cosas, la práctica resulta más engorrosa, desprolija y complicada de lo que parecía en teoría.

 

Los precios cuidados, la estabilidad del tipo de cambio, la suspensión del ajuste automático de las jubilaciones, el congelamiento de tarifas de servicios públicos y de otros precios, tienen como objetivo desindexar la economía e intentar frenar la inercia inflacionaria. El propio Presidente del Banco Central hizo declaraciones sobre este objetivo en los últimos días.

Cuando se habla de crecimiento económico sostenido o crecimiento potencial, nos referimos a la capacidad de la economía de producir cada vez más bienes y servicios, sean estos autos, comidas en restaurantes, películas de cine, recitales, programas de computación, tornillos o granos de maíz.

 

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