Alcadio Oña

Fue lo que gastó el Gobierno para sostener un congelamiento de tarifas carísimo que no frena nada. Empujadas por el desorden económico y la fractura expuesta del oficialismo, las remarcaciones mandan 

Busca tomar el control de las decisiones económicas, lo cual es igual a manejar resortes clave que tocan intereses y a administrar recursos clave que avanzan sobre la política. La Provincia está en el centro del operativo 

Ese monto es el saldo final, la diferencia entre la energía que se importa y la que se exporta. 

El PBI por habitante es igual al de hace 16 años y el consumo, al de hace 17. El sector privado no genera empleo desde 2012 y las inversiones que hay son importaciones alimentadas por el dólar oficial barato. 

La vicepresidenta tiene funcionarios por todos lados. Entre ellos, los responsables de no frenar la inflación. Y también quienes le piden al FMI cosas que no figuran en sus estatutos. Si hay fracaso, no será solo de Fernández. 

Aumento de la presión impositiva, suba de tarifas a todo trance y recortes en los fondos a provincias, más fernandistas vs. cristinistas. Lo que viene detrás del arreglo con el Fondo. 

Los exigentes desafíos que enfrenta el Gobierno: un fuerte recorte del déficit y frenar la emisión. Son parte de una receta clásica contra los desajustes de la economía. Falta conocer de qué manera se repartirán los costos del ajuste. 

Con las reservas del Central agotadas, el blue desatado y brecha cambiaria ya en un 100% cómodo, el Gobierno juega a las escondidas con un plan que no tiene. ¿Es posible un vamos viendo hasta diciembre de 2023? 

En Buenos Aires, se sabe, anidan la fuente del poder de Cristina Kirchner y su gran capital político. Eso explica la montaña de plata que recibe de la Casa Rosada. Del otro lado, el costo de los alimentos habla de una historia de bolsillos flacos. 

El FMI exige bajar a cero en cuatro años un déficit fiscal que calcula en US$ 20.100 millones. El Gobierno dice seis años y US$ 12.300 millones. A falta de un plan económico, Guzmán usa la palabra sendero. 

Ya en tiempo de descuento, los directores fuertes del Fondo le exigen más ajuste fiscal, definiciones cambiarias y un plan económico de verdad. Acá, la pérdida de reservas anticipa nuevos aprietes al torniquete y la inflación pinta para más 

Crece el peso en la estadística oficial del programa Precios Cuidados que el secretario de Comercio regula. Y crece, sobre todo, en rubros clave como los alimentos. 

Hay tres puntos clave en la discusión con el FMI: el fuerte atraso que acumula el dólar oficial, la brecha cambiaria del 100% y una crítica pérdida de reservas. En el medio retumba la palabra devaluación. 

El Gobierno está lanzado a pegarle al Fondo, pensando en un viejo filón político ya muy gastado. Y EE.UU., la potencia que manda en el organismo, se metió en la pelea. ¿Mucho humo o mucho riesgo?

Los precios vuelan 50% anual, sin que el Gobierno acierte con alguna medida. Ahora va con un torniquete sobre los alimentos, otro que será difícil y costoso sacar.

El Gobierno está consiguiendo el gran objetivo de llegar a la elección sin un colapso cambiario, pero amontonando problemas sin resolver.

La recaudación alcanza registros que pasan de largo a la inflación, apuntalada precisamente por la inflación. Así, nuevamente en aumento la presión fiscal sólo es superada por Brasil en América latina.

 

La recaudación alcanza registros que pasan de largo a la inflación, apuntalada precisamente por la inflación. Así, nuevamente en aumento la presión fiscal sólo es superada por Brasil en América latina.

El gobernador recibió muchos más fondos de la Nación que cualquier otro, para planes sociales, laborales y obras. Pero perdió en las PASO y él también debió meter mano en el Gabinete.

 

El gobernador recibió muchos más fondos de la Nación que cualquier otro, para planes sociales, laborales y obras. Pero perdió en las PASO y él también debió meter mano en el Gabinete.

Más del 40% de todo el gasto de Desarrollo Social y otro paquete grande para obras públicas van a la Provincia y, sobre todo, al GBA. Hay plata que llega directa a los intendentes, sin pasar por la gobernación

 

Más del 40% de todo el gasto de Desarrollo Social y otro paquete grande para obras públicas van a la Provincia y, sobre todo, al GBA. Hay plata que llega directa a los intendentes, sin pasar por la gobernación

Entre enero y julio, el Gobierno pisó un paquete de gastos enorme que le pegó, entre otras cosas, a jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares.

El espectáculo que protagonizan el Presidente y la Vice explica, por si mismo, por qué el Gobierno no tiene plan económico.

La suba de precios sacude los salarios, empobrece y no hay manera de ocultarla. Fernández apura un paquete con mucho de asistencialismo y poco de inclusión social.

Enfrentado a brechas cambiarias insostenibles y al riesgo de seguir perdiendo reservas escasas, el Banco Central testea qué precio del mercado puede servir para parar la pelota. Mientras tanto, el cuento de la reactivación ya cansa y se agota.

“Tranquilos, al dólar lo tenemos bajo control”, dijo el ministro delante de Cristina y Máximo Kirchner y de Kicillof. Evidente: el mercado no compra ese discurso y el blue sube y sube. Y las ventas del campo, que sostuvieron las reservas, están en retirada.

La poda en jubilaciones, salarios estatales y transferencias a provincias y la inflación son parte de un ajuste millonario que financia el paquete electoral del Gobierno.

Los índices dicen que el costo de los alimentos subió menos del 5% anual en Chile y Uruguay, contra el 50% de la Argentina. Obvio: o no tenemos plan o si había uno, fue un desastre.

En 2003, Néstor Kirchner le pagó al Fondo los US$ 9.800 que se le debían. Creyó que se lo había sacado de encima para siempre: hoy aparece por todos lados.

No hay lugar en que no salte el fracaso del Gobierno en su pelea contra la inflación. Sobre todo, en el costo de los alimentos. ¿Y qué salida propone el cristinismo?: cambiar el índice de precios.

La pelea por los subsidios, los cruces por el FMI y el propio Alberto F. vs. Cristina K. hablan de un acuerdo si no imposible, cuanto menos bloqueado. Y corren el foco puesto en el ministro de Economía.

Son fondos que la Casa Rosada maneja discrecionalmente, por fuera de la coparticipación. Desde enero de 2020, la cuenta dice $ 178.000 millones para Buenos Aires contra $ 17.900 de la Ciudad Autónoma.

 

Son fondos que la Casa Rosada maneja discrecionalmente, por fuera de la coparticipación. Desde enero de 2020, la cuenta dice $ 178.000 millones para Buenos Aires contra $ 17.900 de la Ciudad Autónoma.

Conviven con 660 precios cuidados, la gran mayoría son alimentos, donde las remarcaciones no se frenan.

 

Conviven con 660 precios cuidados, la gran mayoría son alimentos, donde las remarcaciones no se frenan.

Frente a un gasto público histórico, hay fallas en la conducción, ineficiencia, falta de planes y una estructura administrativa muy politizada y poco profesional.

Los últimos indicadores económicos y sociales son los peores en años y la muestra de una decadencia que en muchos sentidos se agudiza.

El Gobierno sigue confiando en sus propias proyecciones, bien lejanas de las del mercado. Y el plan de vacunación muestra serias inconsistencias, que exceden por mucho el escándalo del “vacunatorio VIP”

El Gobierno congela tarifas y mete controles por todas partes, pero los índices clave pasan de largo el 30, el 50 y hasta el 60% anual. Esto se llama ajuste, y de los peores.

El Gobierno va y viene, con decisiones y argumentos desordenados y sin que se sepa dónde quiere ir. Mientras, la economía se hunde, y tanto que si no hay un viraje fuerte los datos anticipan que crecería 0, nada, durante la gestión de Fernández.

El cepo a las exportaciones de maíz lleva el sello del ex secretario de Comercio, igual que el comentario de Fernández sobre la carne. En 2008, pleno conflicto por la 125, Moreno frenó un acuerdo que piloteaba el actual Presidente

Los datos socio económicos son terribles y las señales que da el Gobierno no parecen apuntar a mejorarlos. Es el escenario en el que se desarrolla la cada vez más abierta disputa entre el Presidente y quien lo eligió para ocupar ese cargo.

En una economía parecida a una montaña rusa, donde el desempleo real ronda el 25%, la inversión cae a pique y el capital productivo que se gasta no se repone.

Los datos que maneja el propio Gobierno hablan de la profundidad de la recesión que atraviesa la actividad económica. Y las dificultades para dejarla atrás.

Entre enero y septiembre, la Provincia ya recibió $ 126.300 millones de la Nación por fuera del Presupuesto y de la coparticipación. Salen de las llamadas transferencias discrecionales y se suman a los $ 50.000 millones que se le sacan a la Ciudad Autónoma.

 

Entre enero y septiembre, la Provincia ya recibió $ 126.300 millones de la Nación por fuera del Presupuesto y de la coparticipación. Salen de las llamadas transferencias discrecionales y se suman a los $ 50.000 millones que se le sacan a la Ciudad Autónoma.

Según surge de los datos que el INDEC acaba de difundir, el PBI y el consumo están en niveles pre 2006 y la inversión no llega ni a los de 2004. Lo mismo pasa con la industria, la construcción y varias actividades más.

 

El Gobierno no logra encontrar la manera de recrear la confianza para que las empresas se decidan a invertir en el sector productivo.

El Gobierno hace comparaciones que no siempre lo dejan bien parado con la gestión anterior. Empleo, actividad e inversión, muy afectados por la crisis.

 

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