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Qué puede pasar con la pobreza, el empleo y el dólar si la cuarentena se extiende hasta agosto - Por Matías Barbería

16 Junio 2020 Author :  

Las medidas de aislamiento social podrían extenderse mucho más. Expertos de todo el espectro ideológico analizan que prolongar el parate puede agravar el golpe que ya sufrió la economía. Estiman caídas mayores a las de 2002

 

La continuidad en el crecimiento de la curva de contagios de coronavirus COVID-19 en el área metropolitana de Buenos Aires hace que las autoridades de la provincia, la Nación y la Ciudad analicen mantener la cuarentena estricta mucho más allá de los casi tres meses que está a punto de cumplir sin una estrategia de apertura que permita normalizar todo lo posible la actividad económica. La posibilidad de que el aislamiento social preventivo y obligatorio se extienda hasta agosto o aún más allá es cada vez mayor y eso fuerza a los economistas a modificar sus proyecciones para la actividad económica, el futuro de las empresas y la situación de las familias.

Hasta ahora, la mirada de los especialistas partía de la previsión de un desarme gradual de las medidas de distanciamiento social a fines de junio o en las semanas siguientes, pero una extensión más allá de ese umbral podría agravar aún más una situación económica que ya tiene contra las cuerdas a buena parte del sector privado y golpea con especial dureza al sector informal.

Para Marina Dal Poggeto, directora ejecutiva de EcoGo, una extensión de la cuarentena estricta implicaría un empeoramiento de las previsiones de actividad que manejan para este año, aunque mucho depende de qué tipo de medidas de distanciamiento se esté hablando.

“Depende cómo se extienda, si es una extensión discursiva o concreta. Desde la primera cuarentena a hoy fuiste abriendo muchos sectores, no es lo mismo la fase actual con la fase uno. Originalmente perdías 40% del PIB por día de cuarentena. La proyección que estamos haciendo para el segundo trimestre es 18% por día, con un abril que te restó el 23% y un junio en torno al 11% o 12%”, dijo la economista.

“Pero si lo que hacés es planchar el estado actual hasta julio y agosto, es otra cosa. ¿Qué vas a hacer? ¿Seguir pagando el ingreso familiar de emergencia hasta agosto? ¿Seguir inflando el déficit fiscal? En vez de 10%, vas a caer 12% puntos del PBI y el agujero fiscal en lugar de 6 y pico va a ser 8 puntos del PBI, todo financiado con emisión”, agregó. “No se puede pedirle a una empresa que está cerrada 6 meses que siga pagando salarios. El Gobierno debería haber creado flexibilizaciones con acuerdos entre las partes, como el que hizo petroleros, porque vas a tener una oleada de concursos de empresas. Algo que ya vas a tener, pero peor”, agregó.

Para la titular de EcoGo, hay un problema en los ingresos de las familias que de extenderse en el tiempo puede volverse difícil de manejar. “Desde el lado de la pobreza hay ingresos compensatorios por el lado del fisco, pero esa compensación tiene un límite porque si sectores socioeconómicos más altos dejan de gastar por incertidumbre o pérdidas de ingresos tenés un derrame negativo de actividad. Y ahí lo peor estará entre los sectores del medio, porque los de más abajo han recibido compensaciones, pero el tipo que trabaja en el sector informal se lleva los $10.000 pesos nada más”, dijo.

“Hay un trade off entre salud y economía, que estaba tapado porque el mundo se desplomaba. Pero ahora la economía se está abriendo en muchos lugares del mundo, es cierto que los picos de contagio parecen haber pasado sin que haya un rebrote -algo que hay que ver- pero claramente el trade off está y lo que tiene la Argentina es un margen mucho menor para compensar, porque no tiene ahorro ni posibilidad de emitir deuda, por lo que su paquete de ayuda es muy pequeño, el daño social mucho mayor, y la poca ayuda que puede dar surge de emisión monetaria que no es gratis", concluyó Dal Poggetto.

Para Agustín D’Atellis, titular de la consultora AD, mientras tanto la prioridad pasa por tratar de abrir cuanto antes todos los sectores posibles. “El problema acá es que esto no es una crisis de raíz económica, sino que surge de un factor exógeno sobre el que ignoramos mucho. Un colapso del sistema de salud por abrir la economía puede tener un costo que no imaginamos ahora, pero está bien, eso lo sabemos. Sin embargo, en todo este tiempo de cuarentena aprendimos un montón. ¿Qué aprendimos? Protocolos, salas sanitizantes, distancias, apliquemos todo lo que sabemos y reactivemos todos los sectores que se puedan”, dijo.

Las previsiones económicas, sostiene el economista de buen diálogo con sectores del oficialismo, son de todas formas negativas. Y una extensión de una cuarentena estricta sólo empeoraría esa expectativa.

“Un mes atrás, me daba 8,5% negativo el producto para este año. Simulando que la cuarentena de extendía junio y julio, me daba 15%. Si se va a agosto es todavía peor que eso. Pensá que la caída de 2002 fueron 10 puntos del PBI, entonces las consecuencias sociales, las consecuencias en el empleo son difíciles de estimar, pero estamos hablando de un empeoramiento sin dudas”, dijo D’Atellis.

“Y el gran tema es el costo fiscal. Porque para sostener mínimamente a la sociedad extendés los programas como el IFE y el ATP, estamos hablando de un costo enorme de cerca de 10 puntos del PBI de déficit primario que, para peor, te trunca la negociación del tema deuda, porque es muy difícil decir que vas a ser ahorrativo y pagar si arrancás con un déficit de ese tamaño”, comento. “No vamos a evitar el impacto, pero seguro hay que abrir todo lo que se pueda”, concluyó.

Daniel Artana, economista jefe de FIEL, sostiene que las herramientas que están en manos del Gobierno tienen ya más que ver con intentar administrar mejor la epidemia de coronavirus COVID-19 que con lo que ordene el Gobierno en materia de medidas de aislamiento social.

“Extienden la cuarentena, perfecto. ¿En qué fase la extienden? Fue muy dura las primeras tres semanas, después se relajó un poco (más en el interior que en área metropolitana de Buenos Aires), pero después se relajó. Vos tuviste abril con colapso y en mayo empezaste a abrir", dijo el economista. “Pero tampoco es que si levantan la cuarentena volvemos a la normalidad, porque la propia gente toma decisiones de aislamiento y las empresas toman decisiones de aislamiento, todo por sí solas”, agregó Artana.

“Lo que nosotros miramos son los indicadores de movilidad de Google. Y lo que se ve es una tendencia muy gradual, muy leve, de vuelta a la actividad. Y no creo que eso dependa de una orden del Gobierno, hay cambios que no se van a echar para atrás, como la forma en que trabajan las empresas o la parte del consumo que se mudó a la compra online que va a generar cambios muy grandes”, analizó el titular de FIEL.

“En ese sentido no cambiamos nuestras proyecciones, que eran pesimistas cuando empezó todo esto. Ya esperábamos una caída del 9,5% del producto, ahora la movimos a 10,5%”, concluyó Artana.

Guido Lorenzo, director de LCG, dice que su escenario de 11% de caída del producto para este año pasa a ser un piso si continúa el aislamiento social.

“Una caída de la actividad tan fuerte, de esa magnitud, no se vio en la historia de la Argentina reciente, ni siquiera la caída de 2002. Son fenómenos que no son comparables para nada, pero dan un orden de la magnitud de lo que puede llegar a sufrir la actividad”, comentó.

Por más que se liberen algunos sectores, si el sector de servicios se mantiene en mínimos eso implica menos demanda para las actividades que se mantienen en funcionamiento, y eso retroalimenta la situación. En ese contexto, el golpe en materia de pobreza puede ser muy duro.

“El estado está poniendo el foco en asistir personas, pero no vínculos, y eso puede tener un carácter permanente. El empleo lógicamente caerá, las mediciones son difíciles también en este contexto, no se sabe si hay trabajadores que tienen disposición a salir a buscar empleo porque están desanimados. En lo social, la pobreza, reducción de salarios e inflación es un combo que puede llevar el índice entre 45 y 50%, hablamos que casi la mitad del país sería pobre. Un país con el mismo ingreso per cápita que hace 50 años pero que multiplicó la pobreza”, analizó Lorenzo.

Para Matías Rajnerman de Ecolatina las extensiones constantes de la cuarentena tienen un efecto muy nocivo sobre las empresas dado que van borrando todo horizonte de previsibilidad. “Muchas empresas que venían perdiendo plata vale la pena perder un tiempo más porque hay luz al final del túnel. El problema es que la sensación que se está generando es que no tiene final visible, ¿entonces para qué seguir perdiendo? Ir a cuatro meses sin ver una perspectiva de cuándo se va a levantar, es como si fuera permanente”, comentó.

Las quiebras y los cierres, con su efecto a nivel empleo y a nivel social, son lo más temible en este contexto. “Tenés problemas en todo tipo de empresas, pero lo más duro está entre las más informales con tres o cuatro empleados, porque no califican para ningún programa estatal. Yo creo que se tiene que continuar haciendo transferencias, pero con sintonía fina porque si no se pueden transformar en empresas que no vuelven más”, agregó.

“Suponiendo que la deuda se reestructura con cierto grado de éxito, si la cuarentena dura 3 meses y se sale sin un rebrote, 8,5% de caída de promedio en el año. Con cuatro meses, proyectamos una caída promedio del 9,5% del PBI en el año y del 11% si se extiende un mes más”, añadió.

El economista jefe de la Unión Industrial Argentina, Diego Coatz, puso el foco en que los programas de asistencia son esenciales porque una extensión de las medidas de distanciamiento agrava una situación que ya es límite.

“En principio hay que seguir la cuestión epidemiológica y en ese tema puntual no somos especialistas en salud como para decir qué debe hacerse, pero economía y salud van de la mano. Si se modifican las condiciones y se posterga un poco más la apertura, la reactivación de la oferta puede demorar y, obvio, la demanda y el consumo van a tardar en normalizarse mientras continúe el aislamiento”, comentó.

“Por eso lo que pase en materia de salud y la evolución de los contagios es la clave. Lo fundamental en economía es que el Gobierno mantenga el ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción), las nuevas líneas de crédito, diferimientos de temas tributarios, vitales para sostener el empleo y a las empresas”, agregó.

Aldo Abram, de Libertad y Progreso, sostiene que una extensión del aislamiento social hasta agosto implicaría 2 puntos extra de caída de la actividad. "La economía, respecto al año pasado en promedio se va a caer no menos de 10 por ciento. Si seguimos extendiendo la cuarentena, que supongo será para las grandes urbes y la estrategia de levantar parcialmente las restricciones, vamos a sumar dos puntos porcentuales más de caída del PBI, lo cual es gravísimo porque la Argentina ya venía de un período de fuerte mucho empobrecimiento de 2018 a esta parte hasta que entramos en la cuarentena”, afirmó.

Para Abram, sin embargo, el eje del problema está en que la pandemia golpea más duro a países poco prudentes a nivel fiscal. Sin ahorro, sin posibilidad de emitir deuda y con déficit fiscal, a la Argentina cada día de cuarentena cuesta más.

“Nos estamos empobreciendo cada semana que pasa sin trabajar. No es lo mismo una familia a la que le ha ido bien en el pasado, que fue austera y logró hacerse una ‘espalda’ para no trabajar unos meses por cuestiones de salud, que una familia que por las circunstancias de la vida o irresponsabilidad en el manejo de sus finanzas no tiene como sobrevivir y el tiempo que va a poder estar sin trabajar es mucho menos, porque no pueden ser obligados a morirse de hambre. Y cada semana que pasa se está mandando a más gente a la pobreza. No es cierto que esto no va a tener costos en términos de vida o salud”, resumió.

“La pérdida y el deterioro económico es fuertísimo teniendo en cuenta que la recesión inició ya en 2018, hay que pensar en dos puntos de caída adicional por cada mes que se extiende la cuarentena, sobre todo en el área metropolitana, porque el resto del país en parte ya se ha flexibilizado”

Rodrigo Álvarez de Analytica dice que es necesario encontrar alternativas a la cuarentena, porque el impacto para la actividad, las empresas y las familias es enorme, y hay que buscar alternativas para dinamizar.

“Me parece que esta profundización de crisis va a tener un deterioro en términos de supervivencia de empresas y del empleo, entre los indicadores más relevantes. De fondo, acá hay una dimensión que le cabe al Gobierno, que no es empezar a pensar en la extensión de la cuarentena, si no cómo se sale", dijo Álvarez.

"Si los trabajadores y empresas no ven el final del túnel, todo se hace muy cuesta arriba y se preguntan ¿hasta cuándo? Físicamente ya se hace imposible, como algunos comercios y restaurantes, gimnasios y algunos rubros profesionales. La salida no puede ser sólo extender la cuarentena. Hay que empezar a encontrarle la vuelta de la actividad de la microeconomía para que la Argentina no sea la excepción del mundo”, agregó el economista de Analytica.

“En cuanto a las familias, hay mayor nivel de endeudamiento, no se pagan las expensas o el colegio, y en servicios públicos, teléfono, se está consumiendo lo mínimo. Cuando se normalice la actividad, cubrir este endeudamiento va a hacer que el consumo vaya a ser más medido y frugal, aun sin restricciones, porque una parte del presupuesto va a estar destinado a pagar deudas”, concluyó.

Por su parte, el director ejecutivo de Seido Matías Carugati la previsión de una caída del PBI del 10,4% que sostienen hasta el momento tendrá que ser revisada a la baja si se extiende la cuarentena. “Ese cálculo tenía asumido que las restricciones continuaban sólo hasta fines de junio”, comentó.

Para el economista, la situación más preocupante se da en el frente monetario. “Lo que por ahí monitoreamos más es el tema monetario, no porque seamos monetaristas o por inclinación ideológica, sino por una cuestión del tamaño. El desequilibro monetario es tan grande que puede generar muchos problemas después de la cuarentena: un montón de dinero con demanda monetaria congelada te puede disparar la inflación”, dijo Carugati.

“Y en ese sentido más cuarentena es menos recaudación con más gasto, todo eso financiado con expansión monetaria. Así, los desequilibrios monetarios se agravan”, advirtió.

Matías Barbería
Con entrevistas de Juan Gasalla

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