Sábado, 21 Abril 2018 21:00

El segundo mandato de Macri: a todo o nada

Escrito por Marcelo Duclós

 

En 2015, cuando ganó las presidenciales, y en 2017, cuando triunfó en las legislativas, el oficialismo se decidió por un camino sin sobresaltos, pero sin grandes logros. El año que viene el líder de Cambiemos tiene su última oportunidad de entrar en la historia.

Por las ideas que suele expresar el presidente argentino, Mauricio Macri, sobre todo en sus visitas oficiales al exterior, todo parece mostrar que se trata de un político moderado, con buenas ideas y claras intenciones de poner a su país en las vías del desarrollo. Sin embargo, la herencia kirchnerista, como se dice en el lunfardo local, “le marcó la cancha”.

El escenario de explosión nuclear a la vuelta de la esquina en materia de déficit fiscal, desabastecimiento energético, corrupción estructural y estatismo agobiante fue el contexto en el que se hizo cargo del Poder Ejecutivo.

Nada del daño estructural que sufre Argentina es su culpa. Lo que sí ya pasa a ser parte de su responsabilidad es la elección de posponer cualquier reforma de fondo que pueda dar soluciones de largo plazo. Cambiemos eligió el camino del “gradualismo”, reduciendo el déficit a cuenta gota y pateando para adelante las discusiones de fondo acerca del modelo de país.

Cuando ganó la presidencia, allá por diciembre de 2015, la fuerza parlamentaria era ínfima. La coalición de Gobierno era una minoría absoluta, que necesitó de acuerdos con el peronismo no kirchnerista para aprobar las leyes fundamentales.

Hasta 2017 no se produjeron sobresaltos, y las constantes noticias sobre la corrupción del último Gobierno K le dio al macrismo una clara victoria electoral en las legislativas de medio término. Aunque todavía en minoría, Cambiemos allí obtuvo un grupo parlamentario más fuerte, que de contar con una buena elección más, ya estaría en condiciones de poner la agenda en el Congreso.

De concluir en un solo período el Gobierno de Macri, el resultado sería agridulce: se logró salir del default, se suprimió el control de cambios, se consiguió un mejor alineamiento internacional, pero no tuvo solución el drama de la inflación, el desempleo sigue siendo alto, la inseguridad continúa llevándose la vida de ciudadanos todos los días y la economía no despega.

El año pasado, al momento del triunfo en las elecciones legislativas, se especuló que era momento de apretar el acelerador para ver si se conseguían resultados más rápidos, pero todo siguió igual. Situación que causó desilusión en muchos votantes que advierten la gravedad de los problemas que tiene Argentina. Cambiemos mantuvo su programa gradual, que requeriría de medio siglo para poner las cuentas en orden y apuntar al desarrollo que, por ejemplo, tienen los vecinos de Chile.

 

Marcelo Duclós

 

Fuente: www.panampost.com 

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