Domingo, 09 Octubre 2016 06:11

¿Quién puede tener un infarto silencioso?

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No da síntomas o son síntomas muy leves que casi no se sienten.

 

 

La mayoría de los pacientes que sufren un infarto agudo de miocardio (IAM) tienen síntomas y acuden a un hospital para recibir tratamiento. No obstante, algunos de ellos pueden tener un infarto asintomático, que se descubra posteriormente por electrocardiograma.

 

El IAM se produce cuando muere una zona del músculo del corazón. Esta necrosis está causada por la falta aporte sanguíneo por parte de las arterias coronarias (arterias del corazón) y puede afectar a la capa de debajo del endocardio (subendocárdica) o a todo el miocardio.

 

Cuando una persona sufre un IAM silente, a pesar de pasar desapercibido, se produce una cicatriz en el miocardio.

 

La investigación, publicada en la revista Journal of the American Medical Association y realizada entre más de 1.800 personas de 45 a 84 años, mostró que el 8% de los pacientes tenían cicatrices provocadas por un ataque cardíaco, de los cuales el 78% no se habían detectado anteriormente.

 

Se estima que la proporción de este tipo de infartos, llamados silentes, oscila entre el 22 y el 40%. A pesar de que las estimaciones en pacientes diabéticos varían ampliamente, se supone que tienen un riesgo mayor de este tipo de IAM.

 

En el estudio FIELD (FenofibrateIntervention and EventLowering in Diabetes), un ensayo clínico publicado en Lancet, de todos los infartos evaluados, el 36,8% fueron silentes. Se encontraron como factores predictores: el sexo masculino, la edad, la evolución de la diabetes,  tener enfermedad cardiovascular previa, padecer neuropatías, tener HBA1c (un marcador de glucemia) alta, presentar albuminuria (albumina en orina) y/o tener niveles de creatinina en sangre elevada.

 

A partir de este estudio, los autores concluyeron que los infartos clínicos y silentes comparten predictores clínicos, a la vez que aumentan la probabilidad de padecer nuevos eventos cardiovasculares en el futuro.

 

El aspecto positivo es que el 80% de los infartos de miocardio pueden prevenirse. La dieta sana, la actividad física regular y el abandono del consumo de tabaco son fundamentales. Verificar y controlar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares e infartos de miocardio, como la hipertensión, niveles elevados de colesterol y de azúcar o diabetes, también es muy importante.

 

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