Miércoles, 04 Noviembre 2020 13:47

La Corte no le falló a Cristina - Por Ricardo Roa

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Quiso aparecer a mitad de camino, pero queda a la vista que el fallo es una ayuda para la vicepresidenta.

 

Quiera que no, la Corte acaba de sacar un fallo que es una ayuda para Cristina Kirchner y no lo disimulan los malabares dialécticos que ensayan los jueces para hacer creer que es una decisión salomónica y no lo que verdaderamente es.

La cuestión es el desplazamiento de tres jueces que Cristina tiene atragantados y quiere cargarse como sea. Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, que la procesaron por los Cuadernos de las Coimas, y Germán Castelli, que debe juzgarla por esa causa que desnuda el sistema de sobornos en la obra pública que montó el kirchnerismo. Con dos se mueve por venganza. Con el otro busca curarse en salud.

Hay un embrollo político y jurídico complicado de seguir, pero hay que tratar de explicarlo porque en ese embrollo está la maniobra. Cristina acusa a los tres jueces de estar donde están sin haber pasado como correspondía por el Senado. Consiguió que el Consejo de la Magistratura avalara su denuncia y que después la refrendara la mayoría peronista en el Senado, que ella domina. Pan comido. Al día siguiente, sin perder un minuto, el presidente Fernández ordenó por decreto a los tres jueces que desalojaran sus oficinas. Los jueces apelaron a la Corte con un per saltum.

¿Y qué termina de resolver la Corte? Que, para mantener sus cargos, Bruglia y Bertuzzi deben entrar en un concurso. Bastante parecido a lo que Cristina quiere. Hasta que no lo hagan, podrán seguir, pero como jueces interinos. La Corte los devaluó. No dijo nada sobre Castelli. Se supone que dirá lo mismo.

Otro dato: la Corte metió la marcha atrás con sus anteriores acordadas. En 2018, Macri trasladó a Bertuzzi y a Bruglia de un Tribunal Oral Federal (TOF) a la Cámara Federal. Antes, también por decreto, Cristina había trasladado a Bertuzzi de un TOF de La Plata a un TOF de la Capital. Pero Macri pidió autorización a la Corte y ante una consulta del ministro de Justicia, Germán Garavano, el Tribunal validó el traslado en la Acordada 7/18. Ahora, con los mismos jueces, hizo lo contrario. ¿Qué cambió? Que ahora gobiernan Fernández y Cristina.

La misma explicación vale para la voltereta del Consejo de la Magistratura, que de aprobar el pase de los jueces ahora, en manos del kirchnerismo, reculó por orden de Cristina.

Desde hace décadas, la Corte valida los traslados de jueces. Y siempre lo ha hecho sin establecer plazos. Esta Corte dice que los traslados no pueden ser considerados definitivos porque no pueden sustituir al concurso, que es el único procedimiento admitido por la Constitución. Con este fallo, la Corte pone en estado de precariedad a decenas de jueces trasladados como Bruglia, Bertuzzi y Castelli.

Rosenkrantz, el presidente del Tribunal que votó en disidencia sostuvo que los decretos que ordenaron los traslados implican designaciones definitivas. Esto es: no se trata de jueces subrogantes, designados hasta que el titular vuelva o sea nombrado uno nuevo. Y dijo que eso no contradice la norma constitucional del concurso y que la propia Constitución protege a los jueces trasladados con la garantía de la inamovilidad, que es clave y no puede ser revisada retroactivamente.

Lorenzetti, Maqueda y Rosatti, que conforman la mayoría peronista, tardaron un mes para encontrar una fórmula entre lo que reclamaba Cristina y lo que esta Corte ya había resuelto. Quedó esto que está a la vista y que es la justicia politizada que desprestigia a la propia Justicia. Nadie sabe la dimensión de la puerta que acaba de abrirse. 

Ricardo Roa

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