Imprimir esta página
Viernes, 16 Abril 2021 09:51

Alberto Fernández pone a prueba su autoridad - Por Jorge Raventos

Escrito por

 

A Alberto Fernández se le venía reclamando que ejerciera sin timidez la autoridad presidencial. Esta semana decidió satisfacer ese pedido. Tarde piaste, dirán algunos.

Después de un año largo en el cargo y de haber alcanzado por momentos altas cimas de popularidad, su autoridad se venía deshilachando ante el influjo expansivo de su vicepresidente y los tropiezos experimentados en la crucial lucha contra la pandemia.

Temor a la desobediencia

El desgaste social provocado por la extensa cuarentena con la que se afrontó la primera oleada del virus vuelve ahora políticamente costosa la reiteración de restricciones a la movilidad. Sin embargo, las limitaciones se vuelven indispensables ante el fortísimo incremento de los contagios en las zonas urbanas (particularmente en la región metropolitana) y el moroso proceso de vacunación, determinado por el limitadísimo abastecimiento de dosis.

La Casa Rosada, alarmada por los pronósticos de los epidemiólogos, presionada por el consejo técnico de éstos (favorable a una estricta limitación de actividades) consciente de su decaída autoridad política y temeroso de no ser obedecido, intentó en primera instancia que los gobernadores y el jefe de la Ciudad de Buenos Aires consensuaran las decisiones restrictivas, aportaran a legitimarlas (y, eventualmente, compartieran el costo político que previsiblemente demandarían). Pero el eco de ese movimiento fue restringido e insuficiente. Aunque el gobierno bonaerense de Axel Kicillof se mostró partidario de la línea dura restrictiva, Fernández no se sintió suficientemente acompañado por la administración porteña. Horacio Rodríguez Larreta -presionado a su vez, en sentido opuesto, por el ala militante de su coalición- acató con críticas las medidas consensuadas con el gobierno nacional y las aplicó con renuencia (toleró, por caso, una extensión del horario de funcionamiento de restaurantes y, en la práctica del horario de circulación de personas).

El toro por las astas

Así las cosas, el Presidente decidió tomar el toro por las astas y anunció un horario de cierre de la circulación más amplio que el que regía, dictaminó el cierre de los shoppings hasta fin de abril, la suspensión por dos semanas de la escolaridad presencial, la supervisión de las medidas restrictivas por fuerzas federales (policía federal, gendarmería, prefectura y policía aeroportuaria) y la convocatoria a las fuerzas armadas para cumplir misiones sanitarias auxiliares y de control. "Me eligieron para gobernar y debo tomar las decisiones. Yo siempre dialogo, pero esta medida no la consensué -declaró el Presidente- la tomé yo, y me hago cargo yo, y son las fuerzas federales las que tienen que hacer cumplir esto".

El parate en la presencialidad escolar es, probablemente, el aspecto más discutido de las restricciones, no sólo por sus costados educativos (las pantallas no reemplazan adecuadamente la convivialidad ni la función didáctica del colegio: en muchos hogares no hay ni computadora, ni conexión a internet ni capacidad o tiempo de los padres para apoyar el aprendizaje de los chicos) sino también por la organización de los hogares: alguien debe quedarse con los niños y ese alguien no puede trabajar durante ese período.

El Gobierno compartía tanto esos reparos que el ministro de Educación había militado por la no suspensión de las clases presenciales hasta horas antes del anuncio del Presidente. "Tuve discusiones dentro de mi mismo equipo", confesó Fernández. Nicolás Trotta había insistido en su posición, pero Fernández objetó que "las clases presenciales no son solo las clases presenciales: hay que ir a un colegio primario y ver el horario de salida de los chicos, ver cómo las madres se agolpan frente a la puerta, ver cómo de ese modo el contagio puede hacerse más fácil, ver cómo los chicos juegan entre sí cambiándose los barbijos, ver lo difícil que es".

La educación como problema

También es cierto que mantener los colegios en funcionamiento implica multiplicar la circulación y los usuarios de medios de transporte. Los críticos de la medida presidencial argumentan que las escuelas no son focos de contagio. Sin duda hay situaciones más riesgosas, pero según datos oficiales -del ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires- entre el 17 de marzo y el 12 de abril se registraron en escuelas 5006 casos. Esas cifras, en el contexto de los nuevos picos y las nuevas cepas del virus que se registran en las últimas semanas habían determinado el miércoles un paro de los gremios docentes porteños.

A los datos fácticos hay que agregar los factores simbólicos: la educación es una actividad muy valorada en la sociedad (así esa valoración tenga sentidos distintos y aun contradictorios), razón por la cual todo lo que luce como una limitación (suspensión de clases, reducción presupuestaria, ingreso circunscripto) suscita a priori disconformismo. Es comprensible, pues, que la oposición haya centrado allí su rechazo a las medidas del Presidente, así como era esperable que Rodríguez Larreta hiciera lo propio. La bandera de la educación es rendidora, particularmente en la ciudad de Buenos Aires.

El jefe porteño ratificó que no había sido consultado ("se rompió esa forma de trabajo") y subrayó su convicción de que "los chicos de la Ciudad el lunes tienen que estar en las aulas" y su compromiso de "hacer todo lo que esté a nuestro alcance para lograr que así sea. Tenemos tres o cuatro días para retomar el diálogo que el gobierno nacional cortó"- dijo.

Las opciones de Larreta y Fernández

Larreta le pidió a Fernández que lo recibiera "hoy mismo, esta tarde" (es decir, el jueves 15) pero la cita se dispuso para el día siguiente (hoy, viernes 16). De todos modos, el jefe porteño anunció que presentará un amparo ante la Corte para asegurar que los colegios de la ciudad sigan atendiendo presencialmente a sus alumnos.

Larreta procura caminar por un filo delicado: quiere mantener el tono moderado y acuerdista que le ha dado satisfacciones en la relación con el gobierno, aunque ahora debe hacerlo mostrando una firmeza más ostensible, ya que su público está enojado con el gobierno nacional.

Pese a todo, estos tirones se producen en la misma semana en que negociadores del gobierno y de Juntos por el Cambio avanzaron en un acuerdo para postergar un mes las elecciones primarias y las generales. En la esfera de la política, la tensión y los acuerdos coexisten.

Lo que complica a todos es que la irritación social (motivada por la inflación, las restricciones, los miedos que alienta el virus, expandidos en la última semana tras la muerte de un personaje de tanta popularidad como Mauro Viale) por momentos apunta no solo contra una fuerza específica, sino contra la política en su conjunto. Un fenómeno realimentado con la prédica persistente de sectores oportunistas e intolerantes.

El propio Larreta siente esa presión. En estos momentos se le reclama que "actúe haciendo respetar su Constitución y su autonomía", una demanda que alude a la decisión presidencial de convocar la presencia en la ciudad de fuerzas federales y la colaboración inclusive de las Fuerzas Armadas en la tarea sanitaria. Le piden al jefe porteño que amplíe el campo de las divergencias, pero él (como su aliada Elisa Carrió) teme convertirse en instrumento de la ingobernabilidad.

Alberto Fernández ha elegido un momento de debilidad para hacer uso del poder presidencial. Más vale tarde que nunca: necesitaba imponer las restricciones porque la solución para el desafío pandémico -la vacunación masiva- tarda en concretarse. Es preciso cubrir un bache temporal hasta que lleguen vacunas en cantidad suficiente (de la OMS, de Rusia, de China, de Estados Unidos). Fernández juega fuerte cuando está débil (inclusive emergiendo recién de su contagio) porque la vacunación y la batalla contra el Covid son las oportunidades que le quedan a mano para recuperar la autoridad presidencial y escribir su capítulo de historia.

Jorge Raventos

Jorge Raventos

Latest from Jorge Raventos

We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…