Viernes, 10 Junio 2016 09:55

Facebook, el Pravda de Cristina Fernández

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“Tener glorias comunes en el pasado y una voluntad común en el presente; haber hecho juntos grandes cosas, querer hacer otras más; he aquí las condiciones esenciales para ser un pueblo. En el pasado, una herencia de glorias y remordimientos, en el porvenir, un mismo programa que realizar. La existencia de una nación es un plebiscito cotidiano” -Ernest Renan

La devaluada líder del FPV no parece verse retratada en las palabras del célebre filólogo francés, porque no comprende el especial remordimiento que sienten por haberla votado quienes lo hicieron y la casi ausencia de glorias de un gobierno mediocre e ineficiente como el suyo que no hizo nada más que desunir a la sociedad.

Y ella misma, por haber aceptado ser la “heredera” de su marido que nos la impuso al final de su propio mandato como un “presente griego”, como dice el refrán popular, ignorando olímpicamente su falta de aptitudes para desempeñar el cargo de presidente de los argentinos.

También, porque debido a su fracaso, Cambiemos está tratando de crear ese programa común al que alude Renan, COMO PUEDE, ya que el estado calamitoso en que encontró una administración pública desmantelada, lo llena, inevitablemente, de dudas y necesidad de adaptarse a una realidad de hierro: la caja heredada está “seca” y las peticiones populares para que las cosas se pongan al día golpean las puertas de la Casa Rosada a toda hora,  porque los sumisos de otrora parecen haberse convertido de la noche a la mañana en gallos de riña.

Si el país que parece añorar la “abogada exitosa” consistiera en una cuestión inerte y estática que siguiera el camino de una administración unilateral y fraudulenta como la suya, estaríamos “en el horno” como suelen decir algunos jóvenes. Por suerte asistimos a un escenario más flexible y amigable, donde privan los acuerdos: LOS MEJORES QUE PUEDE CONSEGUIR UNA SOCIEDAD  AÚN DE RODILLAS POR LA HERENCIA DEJADA POR QUIEN SIGUE HABLANDO DE COSAS QUE NI ELLA MISMA ENTIENDE.

No hay Facebook que pueda servir para atacar con causa justa alguna a un gobierno que por primera vez en años avanza y retrocede reconociendo sus errores cuando se los señalan con criterio. Solo puede apelar a este recurso tecnológico de “entrecasa” quien piensa “hacia adentro” con la mentalidad cerrada de líderes totalitarios como los marxistas cubanos Castro  que expandieron su doctrina mediante Pravda.

¿No resulta absurdo que una persona que nos hundió en la miseria, la corrupción y el narcotráfico se anime a publicar sus críticas sobre cuestiones que ella misma dejó pendientes o simplemente ignoró durante su gobierno?

Solo una vanidad que la sigue acompañando y evidencia perturbar  su intelecto, puede moverla a discursear en forma retórica sobre asuntos cuya índole desconoce, “montándose” sobre comentarios discutibles, controvertidos e improvisados de algunos de sus ex “protegidos” camporistas –en el caso del proyecto jubilatorio, las opiniones del joven Emanuel Álvarez Agis-, o hace algunos días las ideas de su economista “estrellado” Kicillof.

Las emociones la traicionan, como siempre.

No hacen falta los detalles, solo leer con atención el veneno que destila su “bando informativo facebookiano”, usando los mismos términos que le permitieran ganarse su fama de soberbia incurable.

El Caballo de Troya al que alude respecto de dicha ley (usando de paso un término tan caro a su espíritu épico), está más bien constituido, en todo caso, por la enorme cantidad de vicios ocultos que encuentran los funcionarios de Cambiemos cada vez que destapan una olla cerrada después del 10 de diciembre próximo pasado, que los obliga a hacer equilibrios de malabaristas para no desfinanciar al Estado promoviendo imprudencias  reivindicatorias de valor absoluto al estilo kirchnerista.

A Cristina habría que agregarle pues para callarla por un rato, si fuera posible, lo que dice Balmes respecto de aquellos que han fallado gravemente en sus tareas: “no hay falta sin castigo; el universo está sujeto a una ley de armonía; quien la perturba sufre.

Al abuso de nuestras facultades físicas sucede el dolor; a los extravíos del espíritu siguen el pesar y el remordimiento. Quien busca con excesivo afán la gloria, se atrae la burla; quien intenta exaltarse sobre los demás con orgullo destemplado, provoca contra sí la indignación, la resistencia, el insulto, las humillaciones”.

En nosotros priva la indignación, mientras la realidad la sigue humillando por sí misma por haber contribuido con su marido a dejar tras de sí una estela andrajosa y hambrienta, mientras sigue sin comprender que TODOS estamos tratando de mirar al futuro para construir un nuevo derrotero político, que permita sostener  el necesario plebiscito cotidiano al que alude Renan.

Ese plebiscito que en los últimos años brilló por su ausencia bajo  el peso opresivo del discurso único K que nos puso a parir a todos.

A punto tal que el único sistema actual de reconstrucción posible es el de prueba y error, habida cuenta que en cada cajón de escritorio de una oficina pública que se abre aparece una sorpresa desagradable.

700% de inflación y miles de millones de pesos despilfarrados (¿y  robados?) durante diez años, hablan por sí solos y hubieran movido a Adolfo Bioy Casares a decir nuevamente al respecto: “hay maneras de querer, que también son de joder” (sic).

Carlos Berro Madero

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