Carlos Salvador La Rosa

Como en el primer peronismo, el kirchnerismo reintrodujo la división conceptual entre democracia de forma y de fondo o, lo que es lo mismo, entre república y democracia. División que tanto la gran mayoría de radicales como de peronistas, en la democracia recuperada de los 80, dejaron de lado, en un cambio cultural que pareció para siempre, pero la Argentina es el país del eterno retorno.

A fines de la década de 1920, cuando languidecía la Argentina liberal, la historieta nacional produjo el gran mito del final de aquel tiempo.

Más allá de la cantidad de acusaciones por las cuales Cristina Fernández de Kirchner debe responder ante la Justicia, ellas podrían ordenarse en tres grandes categorías:

 

El término “gorila” en su acepción política fue creado en 1955 por un cómico antiperonista pero inmediatamente el peronismo (con esa capacidad que tiene de apropiarse para sus propios fines de todo lo bueno y lo malo que dicen de él) lo dio vuelta y lo hizo suyo.

 

“Las masas no valen ni por el número ni por la capacidad de sus componentes: valen por la clase dirigente que tienen a su frente”.  -Juan Perón

 

Sergio Massa mordió el fruto prohibido aliándose con el kirchnerismo para votar Ganancias. La tentación peronista es tan seductora que nadie puede escapar a sus hechizos aun a costa de perder el paraíso.

 

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