Lunes, 09 Noviembre 2020 10:20

La agonía de las PASO, Moreau jefe fantasma y la confesión de Macri - Por Ignacio Zuleta

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El Gobierno busca suprimir las primarias. El diputado radical, enviado top de Cristina. ¿El ex presidente se bajó de la pelea 2021?

Cómo evitarle a Alberto la pesadilla de Macri: sacar las PASO

El objetivo de levantar las PASO es el más antiguo del Gobierno. No porque sean caras, inservibles o contagiosas del virus: es la mejor manera de evitarle a Alberto que sufra la pesadilla que soportó Macri en agosto 2019, una encuesta por adelantado de la suerte electoral del oficialismo en las elecciones legislativas de octubre. El proyecto viene de antes de la asunción de la actual administración y lo adelantó este columnista a menos de un mes de Alberto en el cargo ("Qué pasa con las PASO, la interna por Rafecas y el terraplanismo de Macri", Clarín 5 de enero 2020).

Se argumentó en aquel momento el alto costo que tiene. En marzo se le agregaron la peste y las dificultades sanitarias. Pero en el fondo lo que busca el Gobierno es evitar que Alberto sufra aquel 11 de agosto de Macri. Ese día el país fue a las primarias presidenciales. El resultado fue apabullante e instaló que el Gobierno se iba y la incertidumbre disparó una corrida política y económica que terminó de sepultarlo. La agonía se extendió hasta octubre, fecha de las elecciones que ganó el peronismo en primera vuelta, y el deterioro se extendió hasta diciembre.

El escenario electoral de este Gobierno es problemático y depende de factores que no controla: la salud pública, la economía, la debilidad de una administración desarticulada por la puja letal entre tres dirigentes metropolitanos que representan un sector del peronismo nacional. Sus conflictos anulan las iniciativas.

Dos radicales a cargo de bloques mayoritarios

Bulle la interna hasta por el caso Rafecas, pedido por Alberto y por Carrió, pero ninguneado por Cristina. Sonó fuerte la descalificación de Leopoldo Moreau, pero más allá de lo que dijo, importa porque revela una verdad: Moreau es el verdadero jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, aunque figuren Máximo Kirchner y Carlos Heller en los temas económicos. Es la voz que expresa a Cristina, más que cualquier otro dirigente del oficialismo. Es una proeza, porque Cristina no habla con nadie, pero tampoco tiene proyectos; tiene ideas, matices, quejas y elogios, pero los proyectos hay que llevárselos hechos, como la 125, que la bancó en paquete, como si supiera, y casi le costó la vida.

Con Moreau en la conducción política, se entiende que las manualidades del bloque –llamar al quórum, pasar asistencia, etc.– están cargo de Cecilia, su hija y diputada. La Argentina tiene muchas debilidades, pero su sistema es sólido y atraviesa airoso la crisis de los sistemas políticos de toda la región –Chile, Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, Ecuador, ahora Estados Unidos, etc.–. Quizás una de las razones está en que el bloque oficialista del peronismo lo maneja un radical como Moreau –a quien no se le puede negar estirpe ni experiencia legislativa– y el de oposición también está en manos de otro radical, Mario Negri.

Éstos esperan ahora que juegue el Gobierno sobre Rafecas, que sólo se supera si Alberto retira su propuesta. Si lo hace, capitula. Si lo sostiene, es parte del problema. El tercero no excluido, Sergio Massa, inició mientras tanto un oficio nuevo para un presidente de la Cámara: cortar cintas por todo el país. Ya en carrera, “alma criolla, errante y viajera/Querer detenerla es una quimera”.

Fallas en la ingeniería electoral

Hay razón de Estado para la suspensión de las primarias. La experiencia del agosto de Macri la había vivido el país 30 años antes. Raúl Alfonsín adelantó las presidenciales de 1989, previstas para el mes de octubre, al 14 de mayo. El triunfo de ese día de Carlos Menem expuso al Gobierno saliente a otra agonía, que debía extenderse hasta el 10 de diciembre. Alfonsín anticipó también la entrega del cargo al 8 de julio, en medio de una crisis financiera insoportable. La convención reformadora de 1994 tuvo en cuenta esa experiencia cuando redactó el art. 95°, que dice: "Artículo 95.- La elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio."

La ley de las PASO de 2009 creó una nueva fecha electoral, la segunda semana de agosto anterior a las elecciones de octubre. Así extendió los plazos de esa agonía, producto de un resultado que instala ganadores y perdedores en lo que es la encuesta más grande. ¿Para qué arriesgarse a ese escenario, se preguntan en el gobierno, cuando se trata de un sistema caro, que no sirve para elegir candidatos y lo que falta es dinero y salud?

Presión para suspender las primarias

Para darse una idea del gasto: la partida para el total de las elecciones de 2021 en el presupuesto que este jueves aprobará el Senado es de $ 17.171.091.891. La mitad se va en las PASO, y es un gasto sólo para el orden nacional. Hay que sumarle el de las provincias. El Gobierno cierra el cerco sobre sus adversarios para precipitar esta modificación de la ley electoral, que necesita mayorías especiales y un clima de acuerdo, que amortigüe la verdadera intención. El lanzamiento de las últimas medidas de distanciamiento fue el pretexto para varias rondas de conversación del Gobierno con mandatarios del peronismo, que siguen acumulando pedidos de suspensión de las primarias.

El asunto es un clásico ejemplo de debilidad de los políticos: las quieren eliminar desde hace años, pero no pueden. Lo han dicho Cristina y Macri presidentes, y lo repiten ahora, por lo bajo, Alberto y sus acólitos. Pero nadie se anima a exponer su capital por una medida que confirma el estilo clásico del sistema político criollo de no someterse a restricciones. Si hay alguna viene de la economía, la salva la política: se devalúa el peso y encepa el dólar, se cambia la moneda, se acorralan depósitos y, en todo caso, se tumba un gobierno -vgr. 2001-. Si la restricción viene de la política es más sencillo: se ajustan los tiempos hasta provocar una onda de emergencia y, en un instante, cambian las normas, en este caso electorales.

Desde hace años, cada elección en la Argentina se hace con un nuevo reglamento. No es patrimonio de un partido. Parecía un privilegio del peronismo, que innovó en su beneficio con la ley de primarias de 2010. Pero el macrismo hizo lo mismo al suspender la elección de diputados al Parlasur en 2019.

Ordena a algunos, desordena a otros

Néstor inventó el sistema para cerrarle el camino a los traidores que lo llevaron a la derrota en 2009: los intendentes de Buenos Aires, que jugaron varias cartas al mismo tiempo en aquella elección que perdió ante Francisco de Narváez. Estatizó las elecciones internas y creó un sistema que le prohíbe al perdedor de una interna presentarse por afuera. No es cierto que Joseph Ignace Guillotin –creador de la guillotina– fuera víctima de su invento (la guillotina). Pero sí lo fue Cristina del suyo en 2013 y 2015. Aquel peronismo creyó que con la PASO les complicaba la vida a sus opositores, pero después de varias derrotas está dispuesto a revisar esa hipótesis.

Al no-peronismo le llevó tiempo entenderlo y ha pasado del rechazo de hace una década, a una defensa del sistema. Ahora dice que le conviene porque ordena sus filas. Ernesto Sanz, por ejemplo, afirma que mientras Juntos por el Cambio no sancione un código de convivencia, las PASO son el mejor ordenador. En eso basa la oposición el rechazo a la suspensión. Entienden que es un agravio que los corran con un diario enrollado, con el proyecto y sin que los hayan llamado a conversar. Se consuelan con que el oficialismo tiene los votos para aprobar la suspensión, que requiere mayoría especial del 50% del cuerpo más uno. En todo caso, podrían aceptar un achicamiento de plazos y la suspensión de la obligación de ir a las urnas en las categorías donde se presenten sólo listas únicas.

El público apoya la suspensión

El Gobierno les pidió a los gobernadores peronistas que acumulen pedidos de suspensión del sistema, que recrudecieron la semana que pasó. Algunos como Sergio Uñac, acercaron encuestas hechas en San Juan, en las que un 70% de los consultados está de acuerdo con la suspensión. En esa charla se escuchó que, si eso se logra para las elecciones de 2021, será la antesala de la derogación definitiva del sistema. Una manera de devolverles a los partidos la facultad de elegir a sus candidatos como mejor les venga.

Preguntado que fue Wado de Pedro por Horacio Rodríguez Larreta sobre esta iniciativa, el ministro respondió que no había nada previsto. Horacio repreguntó: -¿Me lo decís a mí en privado o puedo decirlo a mi partido? -Decilo de mi parte. Es lo que llevó al jefe porteño a relatar la anécdota en la reunión de la mesa de Cambiemos del martes. Al mismo tiempo llovían los tuits pidiéndolo desde el peronismo. El Gobierno también filtra la información de que hay mandatarios de distritos de Juntos por el Cambio que están de acuerdo con la medida, algo que niegan los caciques de la coalición. No les han explicado ni el negocio ni la ideología para entrar en ese camino.

Hundan a Horacio, la consigna oficial

La respuesta a Larreta entra en el pan oficial de enloquecimiento del jefe porteño, que manda en el principal distrito que tiene la Juntos por el Cambio y, además, es el protocandidato a presidente para 2023. La orden es "Hundan a Horacio", como la de aquel Churchill que instruía "Hundan al Bismarck", el acorazado emblema de Hitler (¡gran película de nuestra infancia, “Sink the Bismarck!”, 1960). Mientras la mesa de Cambiemos se quejaba del plan Rafecas, en Casa de Gobierno aparecía Gerardo Morales, uno de los mandatarios más comprensivos con las necesidades básicas insatisfechas (NIB, según el léxico del Indec) de Alberto, que lo ayuda al jujeño en las de él, como es el apoyo a Rafecas. Son pruebas de amor que se le niegan a Larreta, a quien ya le han dado un golpe financiero que está protestado ante la Corte.

La semana anterior había estado con Alberto el mendocino Rodolfo Suárez. El presidente lo recibió con los voluminosos cartapacios sobre la discutida obra de Portezuelo del Viento, cuestionada por La Pampa. Alberto, que puede arbitrar, le sigue cumpliendo a Suárez como a pocos. El 28 de octubre le pagó a Mendoza otra cuota del convenio heredado de Macri para saldar esa obra. Fueron USD 29.990.796. Es la cuarta cuota que lleva pagada, de un total de USD 1.023.362.922. Prueba de que la obra sigue. También hicieron las paces, porque Mendoza no había acatado el anterior decreto de cuarentena violenta que había dispuesto el Gobierno. A Suárez le hablaron de suspensión de las PASO; pero es un orgánico de su partido, y Alfredo Cornejo le comunicó su rechazo. Una manera de meter la cuchara en el guiso de la interna ajena. La sal de la política.

Las PASO, un problema de los distritos grandes

El argumento del Gobierno para disfrazar su intención es creíble, al menos para el peronismo. Con PASO o sin PASO, la selección de candidatos la hace quien tiene la lapicera. En el peronismo, donde el método de la lista única es ley, no tiene discusión. Pero también en los distritos donde gobierna la oposición, el mandatario local hace la lista. En la CABA, presumen en Olivos, la suspensión le conviene a Horacio porque les cierra el camino a los radicales que lo quieren enfrentar con Martín Lousteau. El reclamo del senador fue siempre "Dénme la PASO". Nones. Probó que era una amenaza cierta para el jefe del PRO cuando lo llevó a un balotaje que Larreta ganó 51,64 a 48,36. Un susto de aquellos.

“Nunca hay que dejar que se junten todos tus enemigos”, es una de las recomendaciones más sabias de Eduardo Duhalde. En aquella elección, el radical Lousteau tuvo el apoyo tácito, pero material, de sectores del peronismo. Pero hasta ahora Larreta se pliega al rechazo que publicitó su partido. La realidad indica que las primarias son en realidad un proyecto para los pocos distritos que eligen muchos diputados, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, CABA. Allí una ronda de debate puede cambiar la realidad. En el resto de las provincias se eligen pocos diputados, y el reparto está ya loteado entre el gobierno local, sus adversarios, y los terceros a negociar con moneda chica.

La política es el territorio de la insinceridad, y en esto hay doble juego de todos. Hay gobernadores radicales que consienten la suspensión, pero no lo dicen, y en el gobierno, el 1-2 lo actúan Santiago Cafiero y Wado de Pedro. El jefe de Gabinete pide la suspensión en nombre de Alberto. El ministro del Interior lo niega, quizá expresando a sectores del peronismo de la provincia de Buenos Aires, a quienes les conviene una disputa interna para escapar de la lapicera de los intendentes.

La promesa de la "Gran Angeloz" para los intendentes

Estos discursos duales y resbaladizos encarnan disputas más profundas y menos simbólicas en Buenos Aires. En una semana Alberto les prometió a los intendentes de esta provincia que está dispuesto a revisar la legislación que les impide tener una nueva reelección en 2023. Fue en reuniones en Lomas de Zamora y en Avellaneda.

El veto a las reelecciones fue un acuerdo de la administración de María Eugenia Vidal con Sergio Massa y algunos sectores del cristinismo, para abrirles el camino a nuevas generaciones que puedan tumbar a la vieja guardia. Esa ley inhibe para un tercer mandato a 96 intendentes y a varios centenares de concejales y consejeros escolares. De los 96, 51 pertenecen a Juntos por Cambio, 41 al Frente de Todos y 4 a otras formaciones. Alberto apuesta a que la norma se levante, para proteger a los caciques del peronismo. Se acovacha en esa franja de la dirigencia que tiene la supervivencia amenazada, por la oposición interna del cristinismo y la externa de Cambiemos.

El Senado tiene una mayoría de votos de Juntos por el Cambio y no están dispuestos a mover esa ley que, además, tuvo en su momento respaldo del público, como una medida de ajuste político. Las dos vías que les quedan a esos intendentes son:

  • 1) Sumir esa reforma en un pliego de negociaciones con sus adversarios. El peronismo provincial no tiene personería unificada y es difícil cualquier avance. Esta semana la Legislatura le dará estado parlamentario al proyecto de presupuesto 2021. Hasta ahora el Gobierno ha funcionado con la postergación del presupuesto de Vidal del año pasado. Tampoco ha acercado posiciones con sus adversarios para el reparto de cargos, que les corresponden en órganos de control y directorios del Banco Provincia y empresas del Estado. Quiebra usos y costumbres que siempre se respetaron. Si esa rigidez de Axel Kicillof no cede, difícil que haya acuerdos.
  • 2) Que la solución la dé la justicia, con una sentencia que diga que los intendentes elegidos antes de 2015, con la ley anterior a este veto, podrán competir por un nuevo mandato como si fuera el segundo de la nueva ley, aunque sea el tercero real. Es la llamada "Gran Angeloz", por el fallo que le permitió al ex gobernador radical tener un nuevo mandato. Este abrazo a los intendentes es parte de la búsqueda de apoyo en los gobernadores de su partido, a quienes convoca cada día más. Como si buscase en ellos, que son el verdadero poder del PJ, el apoyo que le falta en el peronismo metropolitano. Se ha dado cuenta de que la Argentina no termina en la General Paz. Sólo le falta agregar que lo que mata es la humedad para asumir todas las obviedades políticas que desatendió.

Larreta y Vidal operan ya como una fórmula

Afloran otros pininos de consenso como el raid de gestos y actos de Larreta y Vidal. Lo más estridente fue el asado de terraza en la calle Cerrito, de Cristian Ritondo -que actúa como armador nacional de la ex gobernadora- con Emilio Monzó, que representa la opción peronoide de Larreta en Buenos Aires. Fueron diez comensales -y si fueron más, se negará porque el que supera el protocolo municipal, no se cuenta- del nivel más alto de una entente Larreta-Vidal: Nicolás Massot, Sebastián García de Luca, Marcelo Daletto, el diputado Alex Campbell, algún exintendente como Martiniano Molina, y una lista de candidatos a alcaldías bonaerenses. Del encuentro hay que rescatar algunas posiciones que generan suspenso:

  • 1) La idea de que Monzó sea candidato a diputado nacional por Buenos Aires en 2021 (manifiesta interés en estar en esa nómina que ya tiene otros anotados, como la propia Vidal, Elisa Carrió y Miguel Pichetto).
  • 2) La autocrítica del ex presidente de Diputados por su "error", dijo, de distanciarse con Vidal. El motivo de esa pelea fue siempre la profesión de fe de Monzó para que Sergio Massa fuera el candidato de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, en 2015 y también en 2019. Ha despertado, como diría el maestro Kant, del sueño dogmático.

Hubo de todo en ese asado, y sólo faltó algún macrista. Ritondo es Vidal, Monzó es Larreta, ya hay una fórmula. Campbell, que le lleva candidatos provinciales todos los martes a Macri a su oficina de Olivos, trajo un nuevo testimonio del ex presidente: "No me veo candidato ni lo voy a ser. Pero sí voy a apoyarlos", le dijo el martes a otro grupo. Esa abstención de Mauricio a alguna candidatura es hoy el pegamento más eficaz para unidad. Hubo sobremesa de casting, y levantó adhesiones una las estrellas de la pandemia -por sus apariciones por TV-, el médico Carlos Alberto Kambourian. Lo anotan como candidato a intendente de Malvinas Argentinas.

Ignacio Zuleta

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