Domingo, 22 Noviembre 2020 04:33

La Corte espera que hable el Congreso sobre recortes a Larreta - Por Ignacio Zuleta

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Espera amarga. Son fondos que la Ciudad recibió por un DNU, pero sin quitarle dinero a ninguna otra provincia. La intención del oficialismo es ahogar al mayor territorio de la oposición. El gobierno porteño entró en “economía de guerra”. Axel Kicillof tironeado por intendentes que no podrían repetir su mandato.

La Suprema Corte de Justicia no resolverá el reclamo del gobierno de la CABA hasta que el Congreso no legalice el recorte que le hizo la Nación, por decreto, a los fondos de la administración Larreta. El oficialismo precipitó la aprobación del dictamen del proyecto de ley que vino del Senado para achicarle el campo al tribunal. El conflicto repite un libreto conocido. El gobierno de Macri le dio a la ciudad fondos de su cuota de coparticipación (la “copa” secundaria) sin sacárselos a las provincias. Lo hizo por DNU, pidió que el Congreso lo ratificase, pero esto nunca se trató. Como ocurrió con otros trámites que aquel gobierno, no se perfeccionó por ley. Cambiemos era minoría y es comprensible que no lograse que avanzara una medida que afectaba el reparto de fondos.

Ahora Alberto, nueva escoba con otra razón de Estado, se los quita, pero mandó un proyecto al Congreso que ya tiene sanción del Senado y que puede ir al recinto de Diputados en la última sesión del año, la semana que viene. La Corte no moverá un solo papel hasta que el Congreso no de la palabra final. Eso dilata los tiempos para responder al reclamo de la CABA, que puede perder entidad si el recorte sale ahora por ley. En todo caso podrá ser motivo de una nueva demanda ante un tribunal al que le costó años armar la mayoría que resolvió, en 2015, el primer gran conflicto de federalismo fiscal que fueron las demandas de San Luis, Santa Fe y Córdoba. Llevaban en la Corte ocho años – y una cautelar de Córdoba, cuatro años. La presunción de que la semana que viene comenzaría a circular entre los ministros del tribunal la demanda de Larreta de una cautelar apuró al oficialismo para atornillar el recorte por ley.

Las causas federales se acumulan en el cuarto piso del palacio de Tribunales, sede de la Corte. Después de la orden de abrir fronteras a Formosa, llegarán esta semana demandas por La Pampa, San Luis, Santiago del Estero. Ese malón de reclamos será ora oportunidad para que la Corte se muestre con un protagonismo que la blinda frente a los otros poderes, desarticulados por la debilidad.

Prisas de fin de año para leyes con nombre y apellido

El final del año legislativo sacó al gobierno de la molicie de la política virtual. El viernes venció el plazo para dictaminar proyectos del Congreso en comisión para tratarlos antes del final de las sesiones extraordinarias, y ahora mostró el juego que le importa. En Diputados dictaminó el proyecto que le quita fondos de la cuota de coparticipación de la Nación a la Capital; en el Senado, el recorte a la mayoría de 2/3 para aprobar la designación y la destitución del procurador de la Nación. Dos leyes con nombre y apellido: Rodríguez Larreta es uno, el otro es Rafecas, que es como llaman en Olivos a Alberto Fernández.

El oficialismo concentra su estrategia en el master plan que lleva adelante desde que asumió: demoler el bastión de la oposición de Juntos por el Cambio, que es la administración en el distrito federal. Este objetivo es condición para desbaratar cualquier intento de esa fuerza de presentar batalla en el próximo turno electoral. Larreta es su principal dirigente y se comporta como un candidato presidencial para 2023, desafiando cualquier inclemencia del tiempo - no el climático, se entiende. Arrinconarlo es hacerlo también sobre las trincheras que sostiene la oposición en las dos cámaras del Congreso, adonde es minoría, pero donde no cede un solo palmo.

Desbarata cualquier ley orgánica que requiera 2/3 de los votos en el Senado, y mantiene resistencia en Diputados. La prueba es la ley del impuesto a los riquísimos en la cual el peronismo obtuvo, con aliados, 133 votos a favor, apenas 4 por encima de los 129 del quórum. Con estas mediciones comenzó el año, y con las mismas termina. Un flaco resultado, si se compara con 2016, primer año de Macri. Aquel gobierno había logrado partir al peronismo en dos en el Senado y el tres en Diputados.

Larreta lanza economía de guerra

La pulseada es de manual. Larreta se negó a firmar el consenso Fiscal IV porque lo obligarían a retirar del reclamo por esos fondos de la Corte. La réplica de los gobernadores en la solicitada la completaron con el tratamiento, el viernes pasado, del proyecto que venía del Senado. Una manera de achicarle el arco de posibilidades a la Corte, después de que se supo que podría suspender los recortes por un año y mandar a renegociar todo. La Corte lo tiene al gobierno de la yugular. El jueves liberó la frontera para entrar a Formosa montada por Gildo Insfrán, hombre fuerte del cristinismo.

Larreta respondió con el mismo énfasis, con el envío el mismo viernes de un proyecto de presupuesto 2021, "condicionado" a la respuesta su demanda en la Corte. El diseño de ese proyecto es el de una economía de guerra, como aquella de Alfonsín en 1985, con amenazas de recortes de obras, reducción de contratos de basura y un aumento del impuesto a los Ingreso Brutos. Sin los fondos recortados la gestión, viene a decir, se le hace imposible. Por eso el programa de guerra. Larreta buscó precisiones en diálogo con Massa, quien se desentendió de ese tratamiento exprés.

"No sabía nada, te averiguo". Larreta sabe que no hay nada que pueda ir a una comisión sin la venia del presidente de la cámara. Habló de esta estrategia en largos diálogos con Macri, que vivió el acoso de la presidencia de Cristina durante 8 años y pudo sobrevivir y ganar. También buscó el diseño de una estrategia en la cámara con Mario Negri, con quien parlamentó el miércoles por la tarde, durante dos horas, en un rincón del bar La Biela, que ya sesiona plenamente presencial.

Les cuesta más la estabilidad que administrar

Un gobierno es débil cuando gasta más energía en asegurarse la estabilidad y mantener sus filas controladas, que en los esfuerzos por cumplir el mandato que le confió la sociedad. Al gobierno tricéfalo del Frente de Todos le sale más caro en tiempo y en dinero el adentro que el afuera. Lo azotan tormentas cósmicas - las calamidades económicas, políticas y sanitarias - y se le van los días en ordenar el tablero para comenzar a gobernar. Ya gastó uno de los cuatro años del mandato asumido en diciembre, en alinear los patitos - diría otro habitante de la zoología política criolla, el símil morsa – y no en sacar sus fuerzas a la calle. Ganó por un amplio margen las elecciones, mantiene sus mayorías en el Congreso y tiene asegurada la administración de la gran parte de los territorios. Pero la oposición lo enloquece al punto de que le regula la agenda. Los proyectos pirotécnicos siguen en barbecho - reforma judicial, estatizaciones vicentinas, impuestazos y ajuste.

Pero en la diaria vive respondiendo pelotazos, como los traslados de los jueces, los protocolos para las sesiones legislativas y ahora los cambios en la legalidad institucional: suspensión o no de las PASO, derogación del veto a las reelecciones indefinidas de autoridades electivas en el distrito más grande el país, aborto, etc. Consuelo: es una debilidad heredada de las crisis. Un efecto, no una causa. La agrava el aire cismático del peronismo, definible como todo aquello que, en política, se divide por dos. No tiene jefe desde hace 20 años – el último fue Menem. La responsabilidad del gobierno es no hacer nada por remediar esa debilidad, por lo menos en lo remediable.

El oficialismo en una de sus mejores votaciones: sumó 19 aliados

La confrontación política y la disputa con la oposición es lo único que justifica el esfuerzo que hizo el peronismo para lograr los 133 votos en Diputados, y aprobar la ley anti ricos. Es un proyecto de difícil aplicación por los reproches judiciales que le harán. Y aunque los superase, el monto de la recaudación no le cambia la suerte al gobierno, hundido en el déficit. Pero sí interesa por el señalamiento que hace a la oposición como defensora de los ricos, mote que tuvo éxito en endilgarle a la administración Macri.

En esta oportunidad la tarea de lograr nuevas adhesiones fue fructífera. La mejor que tuvo desde que asumió, para el tratamiento de proyectos conflictivos como éste. Sumó 19 votos a los 114 propios, incluyendo a dos radicales de Jujuy. El apoyo de esos delegados de Gerardo Morales expresa el énfasis que le puso el gobierno a la prueba de amor: no ganan un solo peso para su provincia, como tampoco lo hacen los que mandó a votar Juan Schiaretti. Lo que ganan es el afecto de la Nación para otros emprendimientos. Y la Nación no sólo asegura esa aprobación.

También quiebra liderazgos, como el que podría aspirar a tener Morales entre los radicales o Schiaretti entre los peronistas. El resultado político es el que importa, no la justificación financiera. Vale mucho más que los dineros que pueden recaudarse. Era una jugada arriesgada, y por eso los gerentes del proyecto se mantuvieron en la virtualidad: Máximo Kirchner, Cecilia Moreau, Sergio Massa en buena parte de la sesión, actuaron desde las pantallas. La oposición destacó ese gesto en los discursos de cada uno de sus diputados, que comenzaba con el reclamo de sesiones presenciales ya. Pone en crisis al sistema de las sesiones remotas, el último recurso de lo que en Estados Unidos llaman los "coronafelons", los políticos que aprovechan sus fueros para usar la enfermedad como un recurso.

Kicillof tironeado, la oposición hace casting

El bloqueo de posiciones le permite a la oposición diseñar una campaña competitiva para las elecciones de renovación legislativa en el distrito que más importa, Buenos Aires. La administración de Axel Kicillof tiene que cabalgar peleas internas entre tribus del peronismo que lo tironean con demandas contrarias y contradictorias. La principal, que desde arriba se desmonte el veto a las reelecciones de los 96 intendentes que cumplen los dos mandatos de ley y de los centenares de concejales y consejeros escolares que tiene la misma inhibición.

¿Por qué lo miran a Kicillof? Porque la derogación de esa norma no depende los votos, algo que sería imposible de lograr hoy en la legislatura, donde hay un arco que resiste - el massismo, el cristinismo, el vidalismo, adalides de una juventud maravillosa que se prueba los trajes de los veteranos del grupo Mausoleo -. Depende de alguna decisión judicial que sólo pueden precipitar los gobiernos para lograr fallos mágicos. Enfrente, la oposición sigue mostrando nombres para una lista VIP de candidatos a diputados nacionales: María Vidal, Miguel Pichetto, Elisa Carrió, Emilio Monzó, Nicolás Massot, Jorge Triaca, Diego Santilli, Joaquín de la Torre.

Paquete electoral con parches: PASO y parlasures

El gobernador le puso emoción a otro debate que intenta instalar el gobierno: la suspensión de las PASO. Se sumó al grupo de gobernadores que han escuchado el interés de Alberto y de Santiago Cafiero en que se abra el debate. En este caso, el proyecto podría limitarse a suspenderlas en Buenos Aires, algo en lo que ha mostrado interés, antes de ahora, el massismo.

Esa corriente de opinión contrasta con el mensaje que se filtra en el Senado acerca de una opinión negativa de Cristina. La creación del sistema fue de Néstor Kirchner, pero nunca le funcionó mucho al peronismo, y ella está dispuesta a revisarlo. El proyecto de suspensión data del momento mismo de la asunción de Alberto, aunque ahora se esgrima como motivo la peste, y no sólo el argumento anterior, de que no sirven para nada y que son muy caras. Sobre el escritorio de Alberto abundan las carpetas con los justificativos para suspenderlas por esta vez, algo que aceptarán sólo en parte en la oposición.

Por ejemplo, que no se les exija el gasto de ir a las urnas a los partidos que presenten listas únicas. O permitir que en algunos distritos se vote con boleta única. Alberto tiene hasta el 30 de abril para convocar a elecciones – 180 días antes de las legislativas de octubre – y ahí confirmará o suspenderá las PASO. Para esa fecha tiene que resolver si llamará a elecciones a diputados por el Parlasur. En 2019 no se convocaron y la justicia intimó al gobierno por no hacerlo. Es difícil que, en las elecciones de 2021- en realidad son 24 elecciones en 24 distritos, se convoque a cubrir bancas de Parlasures, que se hacen considerando el país como distrito único.

¿Qué presidente se expondría a un virtual plebiscito sobre su gestión? La idea del gobierno es llamarlas recién en 2023, cuando hay una elección nacional a presidente. Que también es en distrito único. Para cubrir el reproche judicial por no hacerlas en 2021, una ley podría darles a legisladores nacionales elegidos en sus bancas, la representación en el Parlasur. Un diputado o un senador era, además de representante en la cámara, representante del país en la legislatura del Mercosur. Fue así hasta 2015. Hasta ahora los electos en 2015 siguen en sus bancas por extensión de su mandato hasta que se les elijan reemplazantes. No hubo sesiones del plenario todo este año. La primera será el lunes 30 por zoom. Habrá otra presencial en Montevideo el 15 de diciembre, para que Oscar Laborde, argentino, le pase la presidencia a Brasil.

Ignacio Zuleta

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