Lunes, 14 Diciembre 2020 09:03

El ataque del kirchnerismo contra la Ciudad unifica a la oposición - Por Walter Schmidt

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Macri y Larreta dejaron de lado los roces. Apuestan a un fallo de la Corte y arman la estrategia 2021. El fraude y la preocupación por un gobernador.

La confusión ideológica del oficialismo provoca que según quién sea el interlocutor, aplique una u otra teoría. Desde el inicio Alberto Fernández abonó el diálogo como instrumento para aplicar luego el “Divide y vencerás” atribuida a Julio César, en la cual podría ubicarse a Sergio Massa; pero quien ostenta el poder en la alianza gobernante, Cristina Kirchner, siempre se aferró al concepto de Carl Schmitt de “amigo-enemigo” que habilita la confrontación permanente. El problema es que el uso de ambas teorías al mismo tiempo suscita resultados adversos.

El más recurrente, obligar a que los no oficialistas se aglutinen. Ocurre con los miembros de la Corte, tras la dura carta de Cristina Kirchner que los acusó de extorsionar al Gobierno. Y también con la oposición, que parece haber iniciado una etapa de consolidación, eliminando barreras entre los grupos pro y anti grieta.

No fue sólo una foto la del viernes. Durante dos horas, cara a cara, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta encabezaron en Olivos la cumbre del PRO, en momentos en el que el único bastión macrista, la Ciudad de Buenos Aires, resiste la embestida del oficialismo en el recorte de fondos.

El tema fue excluyente. Allí estaban los dialoguistas y los duros con Larreta, Diego Santilli y María Eugenia Vidal (vía zoom) de un lado, y Macri, Patricia Bullrich y el flamante vicepresidente de la Cámara de Diputados Omar de Marchi del otro.

La única chance a la que se abrazan en Juntos por el Cambio es un fallo de la Corte que frene la ley aprobada en el Senado que, si bien plantea una negociación entre Nación y Ciudad, se descarta que sin acuerdo el oficialismo aplicará el recorte de $65 mil millones de pesos para 2021, más la devolución del supuesto excedente que el distrito percibió en los años del gobierno de Mauricio Macri.

Si así fuera, ¿la provincia de Santa Cruz no debería devolver también el 442% que recibió demás durante el primer gobierno de Cristina Kirchner en relación con la coparticipación que establece la ley 23.548? Lo mismo que La Rioja con Carlos Menem. Ningún Gobierno ha dejado de ser discrecional en el envío de fondos a un distrito elegido, una actitud repudiable. Por eso la “justicia nacional y popular” debería ser igual para todos.

La Ciudad ya tiene redactada la nueva demanda que presentará ante la Corte una vez que se promulgue la ley. Ya había planteado una, pero era en función del decreto presidencial. La ley aumentó el recorte.

Macri, Larreta y compañía creen que Juntos por el Cambio es la única garantía que tiene la Corte de que el cristinismo no avanzará en un juicio político contra sus miembros, ya que necesita de los dos tercios en el Senado. Porque si bien el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, afirmó que no está en los planes del Gobierno enjuiciar a los miembros del Tribunal, la reciente carta de Cristina más los dichos de dirigentes de su entorno ratifican que el poder emana del Instituto Patria y que las palabras del funcionario carecen de peso específico.

En la reunión hubo por primera vez en mucho tiempo una buena sintonía entre el ex presidente y el Jefe de gobierno porteño. Se habían dejado de hacer los encuentros por zoom por los roces entre ambos. Esta vez coincidieron en todo. Uno de los motivos es que luego de la ofensiva contra la Ciudad, Larreta fue quedando sin argumentos para ser moderado.

Hubo un intercambio de miradas acerca de la forma de criticar al Gobierno. Se profundizó en la idea de separar al peronismo no cristinista. “Vayamos contra el kirchnerismo duro, pero cuidemos al peronismo que no comulga con Cristina”, reflexionó uno de los presentes. Detrás está la estrategia de sumar en el armado electoral 2021 a los peronistas descontentos.

Rodríguez Larreta puso sobre la mesa “la necesidad” de ampliar la coalición. “Tenemos que estar unidos y empezar a abrir mucho más nuestro espacio y el peronismo tiene que ser una de las opciones a incluir en el 2021”, dijo. Es algo que tanto Elisa Carrió como Martín Lousteau vienen reclamando, pero dirigido al socialismo y a Margarita Stolbizer.

En lo inmediato el objetivo será bloquear el proyecto del Ministerio Público, con media sanción del Senado, que espera ser tratado en Diputados. Es el que modifica los votos necesarios para designar Procurador General, y pasa de dos tercios a mayoría absoluta. Si bien no hablaron de la candidatura del juez Daniel Rafecas, se consideró necesario que “vuelva a ser importante el factor Schiaretti”.

Los votos de los legisladores que responden al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, la oposición los perdió cuando terminaron apoyando en Diputados el proyecto de recortes de fondos a la Ciudad. Pero en la reunión del PRO decidieron detener cualquier embate contra el mandatario cordobés e intentar recuperar ese apoyo tanto en la modificación en el Ministerio Público como en la reforma judicial.

Lo que sobrevoló el cónclave fue la preocupación por el pliego del juez Alejo Ramos Padilla para el estratégico juzgado electoral de La Plata. Macri, Larreta y el resto asocian esa postulación con prácticas fraudulentas en las elecciones del año próximo. “La única forma de contrarrestar la falta de una mejora en la situación judicial de Cristina es asegurarse un triunfo electoral que le dé más poder”, planteó uno de los asistentes.

Consideraron que no es necesario armar una resistencia a la suspensión de las PASO porque eso lo está dirimiendo la propia interna en el Gobierno. Entre otras cosas, los gobernadores peronistas le habían pedido al Presidente a cambio de la firma del Consenso Fiscal que el Ejecutivo les asegurara la suspensión de las PASO. Alberto accedió. Pero la delegada de Cristina en el Senado, Anabel Fernández Sagasti, ni siquiera estaba enterada. Y el propio Máximo Kirchner le comentó a un opositor: “Este proyecto no es nuestro y por acá no pasa”, aseguró. Detrás de esa afirmación está el interés de La Cámpora de aumentar su presencia en las listas de todo el país.

En modo electoral, los intendentes Néstor Grindetti (Lanús) y Jorge Macri (Vicente López) describieron que hay mucho pequeño comerciante y empresario que dice estar arrepentido de haber votado al kirchnerismo y que en campaña va a tomar volumen el reclamo de la inseguridad porque los casos comienzan a crecer exponencialmente.

Macri evaluó que “hoy pueden abrir los negocios, pero el miedo que se instaló hace que la gente no vaya a comprar, no sólo por la situación económica sino porque es una estrategia del Gobierno generar miedo”. Momentos antes, había comentado que “lamentablemente” lo que preveía que iba a hacer el Gobierno de Fernández finalmente lo hizo, “avanzar contra las libertades individuales”.

También se habló mucho de otra preocupación interna, que involucra al radicalismo. Ocurre que en Diputados el gobernador Gerardo Morales había avisado que acompañaría el impuesto a las grandes fortunas. Un pedido de la Casa Rosada. Pero respecto al recorte de fondos a la Ciudad el radical no anticipó su posición. Y primero en la Cámara Baja se abstuvieron sus diputados y después en el Senado sus dos senadores Mario Fiad y Silvia Giacoppo, se ausentaron.

"¿Qué pasa si mañana le sacan fondos a Jujuy, tenemos que mirar para otro lado?", dijo un participante del encuentro. Larreta cree que Morales le jugó mal, pero la idea es tratar de ayudarlo frente a la presión de Nación.

Hasta febrero o marzo no volverán a reunirse. De todas maneras, Alberto y Cristina Fernández, con estrategias distintas, parecen haber logrado unir a la oposición.

Walter Schmidt

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