Lunes, 01 Marzo 2021 11:01

Vacunación y economía, ejes de la pelea entre Alberto Fernández y la oposición - Por Walter Schmidt

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Luego de una dura semana y tras la protesta opositora, el mandatario intentará ante el Congreso dejar atrás el escándalo y dar esperanzas sobre la economía.

En una de las peores semanas del gobierno de Alberto Fernández, sospechas y certeza de corrupción pulverizaron lo poco que tenía para mostrar la Casa Rosada: la baja de los contagios, el acuerdo para fabricar las vacunas Sputnik acá, la rebaja del impuesto a las Ganancias y el viaje de cuatro días a México.

“En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”, define la Real Academia Española a la corrupción. Claramente, tanto la vacunación VIP como la condena a Lázaro Báez entran en ese esquema.

Obviamente que será la Justicia la que constate si hubo un delito, y si la responsabilidad se limita solo al ahora ex ministro de Salud Ginés González García o se amplía. Pero más allá de eso, la condena social a un episodio por lo menos falto de ética y de sensibilidad, se ha corporizado.

La pregunta es cuánto afecta este tipo de prácticas a una ciudadanía que viene siendo testigo en la Argentina de varias décadas -con más fuerza y descaro desde el menemismo de los ’90 a esta parte- de un sistema que se reinventa con el sólo objetivo de robarle al Estado para beneficios personales.

“Da la impresión de que el Gobierno empañó su bala de oro que era el proceso de la vacunación, de esperanza y de comienzo del fin de la pandemia. En ese esquema, golpea en el corazón de la credibilidad, de la legitimidad y no me parece menor la respuesta del Gobierno a esto que parece insuficiente”, asegura Juan Germano, de Isonomía Consultores.

La manifestación opositora del sábado ensaya una respuesta, de algún modo. ¿Pueden haber sido más multitudinarias las protestas contra la cuarentena que por la vacunación de políticos en lugar de adultos mayores o personal de salud? La cuarentena impedía a muchos hacerse de los ingresos necesarios para vivir. Con el encierro no había consumo, y sin consumo empezaban a cerrar locales, pymes, a quedarse gente sin empleo. Lo que más duele es el bolsillo. Lamentable y paradójicamente, el escándalo de la vacuna o de las 1.400 propiedades y mil autos de Lázaro Báez son más de lo mismo, la apropiación del Estado. ¿Puede una sociedad acostumbrarse a la injusticia, a la ley de la selva? La variable económica sigue siendo preponderante.

Diariamente el Conurbano bonaerense provee de hechos de inseguridad cargados de violencia e impunidad. Los motochorros se han adueñado de los barrios de la Provincia arrebatando a su antojo celulares, pertenencias y hasta las bolsas de compras a los transeúntes; o delincuentes en autos robados que a punta de pistola se llevan el vehículo o entran en las casas y, en el mejor de los casos, no matan a las víctimas. Todo, ante la impasividad de las autoridades que siguen diciendo que las estadísticas delictivas son bajas, pero no son capaces de generar controles para evitar que dos y hasta tres malhechores se muevan en motos buscando su próxima víctima. ¿También se ha acostumbrado a esto la sociedad?

Tal vez con la corrupción ocurra algo similar que con la inseguridad. Como alguna vez esgrimió un importante consultor de candidatos. “La gente se lamenta pero cree que son problemas que no tienen solución, entonces a la hora de votar no los tienen en cuenta”, suele esgrimir en tiempos de campaña.

La última vez que la política tuvo que reaccionar en materia de inseguridad fue en 2004 cuando Juan Carlos Blumberg reunió a 200 mil personas frente al Congreso y Néstor Kirchner le abrió las puertas del Poder Legislativo y hasta esbozó el último Plan Integral que se elaboró para combatir el delito. Duró poco el furor; enseguida Blumberg quedó preso de la política y el plan nunca se ejecutó.

Por eso desde la Casa Rosada tienen en claro que “las dos vigas de este año son vacunación y recuperación económica”, que serán los ejes del discurso de hoy de Alberto Fernández en la apertura de sesiones ordinarias.

El Presidente y Cristina Kirchner saben que del éxito o el fracaso de la vacunación y de la percepción de un tibio repunte económico o de una crisis depende no sólo el triunfo del Frente de Todos en las elecciones legislativas sino el futuro de su propio gobierno.

La idea de la exposición será una suerte de balance de lo actuado frente a una pandemia como fenómeno global, cómo impactó en el país y las herramientas que se dispusieron en el sistema de salud, el empleo, la asistencia a través del IFE y las ATP. “Luego el presente, el plan de vacunación y la recuperación económica. Y para adelante, la inversión pública como dinamizador que se duplicó en el presupuesto y la palanca del crecimiento a través de la construcción y la industria”, describe un funcionario.

Es de esperar que Fernández aluda al escándalo de la vacunación VIP, quizás en un tono más bajo que cuando la calificó de una “payasada”. Hecho que en parte fue capitalizado este sábado por la protesta de un sector de la sociedad con el apoyo de dirigentes de Juntos por el Cambio en distintos puntos del país.

En un momento, en el seno del Gobierno se discutió si llevar adelante o no la marcha en apoyo al mandatario, más allá del positivo de Carla Vizzotti. Dicen que desde el Movimiento Evita aseguraban que había que salir a contestarle a la protesta de la oposición y, en particular, a Patricia Bullrich. Pero en el entorno presidencial aconsejaron no correr detrás de la titular del PRO porque “no lo necesitamos, nosotros podemos hacer la marcha cuando queramos”.

Al respecto, desde el Gobierno consideran que con la marcha “comenzó la campaña electoral y que el macrismo explícito quiso participar para que no queden dudas”. Consideran que el protagonismo de Patricia Bullrich no suma y, por el contrario, traerá problemas en la coalición opositora, sobre todo a Horacio Rodríguez Larreta.

Desde el entorno de Bullrich aseguran que “si la campaña electoral empezó o no, habría que preguntarle a Horacio Verbitsky, que es quien desnudó algo que ya era evidente pero que el fanatismo solo puede negar”. Por las dudas, avisan: “Patricia le gana en CABA a cualquiera que le pongan enfrente”.

La campaña comenzó para unos y otros. Juntos por el Cambio, sin Horacio Rodríguez Larreta ni los gobernadores radicales, pretende capitalizar el Vacunagate y la crisis económica. La Casa Rosada cree que una campaña de vacunación exitosa hará olvidar todo lo demás y una leve mejora económica, también. Pero la necesidad voraz de Cristina Kirchner de resolver su situación judicial puede terminar enlodando aún más el camino del oficialismo.

Walter Schmidt

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