Miércoles, 09 Junio 2021 08:50

Sacudiendo la ropa sucia del PRO - Por Ricardo Roa

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Detrás de la discusión de las candidaturas, lo que Horacio Rodríguez Larreta discute es el liderazgo de Mauricio Macri.

Todos dicen que hay que poner lo mejor que tienen para pelearle a Cristina, que en el fondo y siempre es el rival a vencer. El problema es que lo mejor que tienen no es lo mismo para unos que para otros.

Y no es el único problema. Ni siquiera es el problema más importante: detrás de esa discusión sobre lo mejor que tienen está en discusión el liderazgo de Macri. Y es porque Larreta, al que Macri eligió sucesor, cree que ha juntado fuerza suficiente para peleárselo. Un gesto para decir también que está para asumir como jefe de la oposición.

Si hay dos listas como propone Larreta que haya, la interna en Juntos por el Cambios será una interna del PRO. Del lado de Larreta dicen que unas PASO competitivas con mucha gente votando les darán músculo, como les dieron las del 2015. Del lado del macrismo dicen que hay que concentrar todo el esfuerzo de los dirigentes en la pelea contra el cristinismo. La pelea entre ellos los debilitará y esa es la situación en la que busca ponerlos el Gobierno.

Macri armó el PRO, le dio una personalidad y Cambiemos llegó al poder, entre otras cosas, por su liderazgo. Pero eso está en discusión en la sociedad y en su propio partido. Sigue siendo el jefe, pero ahora no le hacen caso. Promueve a Bullrich en Ciudad y en Provincia a Vidal, que no ha decidido su futuro salvo que no quiere volver a Buenos Aires.

Larreta puso mucho empeño en no confrontar con Alberto Fernández y en alinearse con Fernández contra el coronavirus. En el macrismo cuestionaron ese seguidismo, que Larreta justificó en que había que enfrentar juntos la crisis sanitaria. Las encuestas bendijeron la alianza.

La sociedad se rompió cuando Cristina, que se desesperaba por subir a Macri al ring para pasarle factura del fracaso económico, colocó a Larreta en ese lugar. De un manotazo y en plena pandemia, el Gobierno le sacó a la Ciudad $35.000 millones y en el mismo acto resolvió esas discusiones del PRO.

Larreta tiene mejor imagen que Macri, el aparato de la Ciudad y una red de alianzas donde sobresalen el radicalismo porteño y Elisa Carrió. Más poder de fuego que Macri, aunque Macri sea más PRO que Larreta y que cualquiera y que detrás de él se mueva un activismo que Larreta no tiene, como se vio en las marchas y se ve en las redes. Pero en la interna votan muchos más que militantes.

Larreta propone ampliar la coalición opositora. Dice que puede servir para ganar una elección, pero no para gobernar. Y pide alejarse de los duros como Bullrich. Hay otra lógica que no dice: no quiere regalarle el triunfo en la Ciudad a Bullrich, que podría usar la victoria contra el propio Larreta en 2023. En eso lo acompañan los radicales porteños, por propia conveniencia: ven en Bullrich una amenaza a la candidatura de Lousteau para la jefatura de Gobierno, la única silla segura que tiene la oposición.

La Ciudad hace rato es bastión macrista. El riesgo Larreta lo corre en Buenos Aires, donde enfrenta a intendentes macristas que no quieren un porteño al frente de la lista. Larreta impulsa a su vice Santilli de uno y de dos a Lilita, que ha dicho que no está para segunda.

Todo está por verse: qué harán los radicales, que miran de costado después de la masiva interna o los aliados como Pichetto, Monzó o Espert. Y hasta dónde jugará el mismo Macri. A 40 días del cierre, tampoco está claro si habrá PASO. Salta a la vista que, si la hubiera, va camino a sacudir la ropa sucia del PRO.

Ricardo Roa

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