Miércoles, 28 Julio 2021 07:55

Menos mal que hablaron de fair play - Por Ricardo Roa

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De entrada, Carrió lijó a Manes y Manes le contestó. Ahora tratan de apagar el incendio. 

Por algo habían hablado de un código de convivencia para que no hubiera piquete de ojos ni golpes bajos. La veían venir y difícil de atajar. Y no bien llenaron las listas y Santilli arrancaba en modo PRO la campaña, con lo del pelo colorado, Carrió lijó casi sin piedad a Manes: para ser legislador hay que saber redactar leyes, le dijo, como si las leyes redactadas en este país fuesen un modelo mundial.

Y le dedicó otra chicana: Manes quiere llegar a la Rosada en helicóptero, como decirle que quiere entrar a la política por la ventana. ¿Y qué respondió Manes? Como pudo: a lo Manes, ventiló que “la doctora Carrió” le había ofrecido la candidatura a vicepresidente en 2015.

Pero con el envión se fue derecho a la banquina. Dijo a La Nación: “Espero que no se gasten los impuestos de los porteños en la campaña”. Manes estaba hablando de Santilli y le dijo ojo cómo usas la plata de la Ciudad a Larreta. Manes dice que no quiso decir lo que dijo. ¿Acto fallido del neurocientífico? ¿O gambeta?

Como Larreta y Santilli decidieron no pagar el costo de contestarle y alguien tenía que contestarle, salieron en fila Ritondo, Vidal y, obvio, Carrió, a la que siempre le brota la veta sermoneadora. No fue un gran incendio, pero al final lo que provocaron fue un incendio.

Lo que probablemente veamos ahora es a los mismos personajes o a casi todos los mismos personajes, tratando de bajar los decibeles. Eso está claro. No está tan claro cómo seguirá una historia que comienza de esta manera. Suena muy lindo eso de que las PASO revitalizan porque amplían la participación de la gente y le dan músculo a la alianza opositora. Pero esa posibilidad es casi cero si la película sigue como empezó: puede dejar un tendal de heridos y lo que pretenden fortalecer, debilitado.

Un efecto de esta movida o, si se quiere, una apuesta de esta movida es retener votos que podrían mudarse al campo de Randazzo, que representa lo nuevo como Manes, reclutó a integrantes de la sociedad civil y buscará votos donde antes los buscaba Massa, ahora aliado y alfil de Máximo Kirchner. Se verá.

De todas las internas, ésta del PRO y la UCR en Buenos Aires será la más importante. Es mucho más que una pelea por candidaturas en la provincia que concentra casi el 40% de los votantes del país y renueva 35 diputados: definirá cómo quedan posicionados Larreta y Manes frente a las presidenciales del 23.

También redefinirá los espacios de poder en Juntos por el Cambio. El radicalismo quiere más protagonismo y ya avisó que no aceptará el reparto del 2015, cuando el PRO se llevó el premio mayor: la Presidencia, Buenos Aires y la Ciudad. Los radicales están entusiasmados: encontraron en Manes y en Lousteau, figuras que suponen le facilitarán subir escaños dentro de la alianza.

De las 24 provincias, el PRO y el radicalismo irán a internas en su mayoría, en 19. Los radicales tapiaron todo lo que pudieron y tienen: no habrá internas en las tres que gobiernan, Mendoza, Jujuy y Corrientes. En la Ciudad acordaron lista única con el PRO, aunque se presentarán dos opciones disidentes: las de López Murphy y el ex ministro Rubinstein. Pero será un partido entre amigos, como un amistoso que terminará por sumar votos y desencantados a la causa común.

La ruptura radical disparó la ruptura de la coalición en Córdoba: Negri se pegó a Mestre y Laredo a Juez. Es un distrito con fuertes chances de volver a ganar: el peronista Schiaretti y el kirchnerismo irán cada uno por su lado. También tienen chances en Santa Fe, donde hay que hacer un curso para entender alianzas y divisiones. El peronista y gobernador Perotti va con La Cámpora y otros peronistas con el kirchnerista Rossi, ministro de Defensa y al que ahora Cristina y Fernández presionan para que se baje. La oposición se partió en cuatro listas, con radicales y PRO mezclados y el Frente Progresista, en dos.

La Ciudad elige 13 diputados y Santa Fe 9, como Córdoba. A Cristina le falta apenas media docena para alcanzar la mayoría en las dos cámaras y aprobar las leyes que quiere y necesita. Ese es el punto por donde finalmente pasa toda la elección. Aunque también se mire a 2023. 

Ricardo Roa

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