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Lunes, 02 Agosto 2021 09:46

Entre la ficción del Gobierno y las ambiciones de la oposición - Por Walter Schmidt

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La agenda del inicio de la campaña está muy lejos de las prioridades de la sociedad. Nadie sabe en qué derivará el cocktail pandemia, más crisis económica, más grieta.

“La caja negra de nuestros cerebros se abrirá el día de la elección a la noche, y recién ahí podremos ver qué es lo que provocó el accidente”, reflexiona el consultor político Carlos Fara. Nadie sabe a ciencia cierta cómo incidirá el cocktail explosivo de pandemia, más crisis económica, más grieta en el resultado de las elecciones legislativas.

A cuarenta días de la primera escala electoral, las PASO, la campaña electoral del oficialismo y de la oposición comenzó totalmente desfasada de las necesidades de la sociedad.

La revelación de las particulares visitas a la residencia de Olivos en plena cuarentena del 2020 no hace más que horadar la alicaída credibilidad de Alberto Fernández. Mientras a la ciudadanía se le prohibía el contacto con sus seres queridos, trascendió que el Presidente y la primera dama Fabiola Yáñez, festejaban sus cumpleaños. ¿Cuántas personas lo celebraron vía zoom, lejos del cariño de los suyos? Hasta la Policía Federal llegó a allanar la quinta del ex presidente Mauricio Macri porque había mantenido una reunión con intendentes del PRO.

La llegada de la contagiosa variante Delta parece inevitable y es cuestión de días. A tal punto que la ministra de Salud, Carla Vizzotti, en modo electoral, pidió “poner en valor” el esfuerzo del Gobierno por “demorar” la llegada. Pero lo que reclama la sociedad es vacunación. Y más allá de la carrera contrarreloj del Gobierno para corregir lo que hizo mal antes –no confiarse con los rusos y la Sputnik V y hacer las concesiones necesarias para contar con la Pfizer que recién logró un año después- lo cierto que es que apenas 7 millones de personas, un 15% de la población, está vacunada con ambas dosis. Lo que recomiendan los expertos.

“Parece que hay personas que se olvidan de que hay una pandemia”, dijo Vizzotti a Página 12. Difícilmente haya sido un mensaje para el Presidente o para el ministro de Producción, Matías Kulfas.

“Está a pocos metros la salida de la pandemia”, aseguró Fernández durante un acto proselitista, con la idea de generar expectativa mientras su ministra de Salud pedía cautela porque sabe que el arribo de la variante Delta ocurrirá en cualquier momento.

Lo mismo Kulfas, quien aseguró que “la segunda ola está cediendo y vamos a un escenario de mayor apertura”. El funcionario tiene un desafío bastante complicado en su área como para hacer reflexiones epidemiológicas. Un relevamiento de IDEA sobre expectativas de los ejecutivos de las principales empresas del país recogió una baja probabilidad de inversiones y de generación de empleo. Difícil para un país con una pobreza del 42% y un desempleo mentiroso del 10,4% porque casi la mitad de los trabajadores activos están en negro, es decir, sin obra social, ni paritarias, ni aporte jubilatorio.

También en la Ciudad, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, comenzó a plantear -sin fecha- las fases del plan para ir saliendo de la pandemia. ¿Qué pasaría con las promesas de Nación o Ciudad si, como en el resto del mundo, aumentan los contagios y es necesario volver a cerrar la actividad económica? Posiblemente haya más restricciones, pero en campaña nadie querrá hacerse cargo.

El cierre oficial de las listas el miércoles por la noche dejó secuelas que el Frente de Todos deberá cerrar si quiere mantener la unidad. La pelea entre el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y el ahora ex ministro de Defensa Agustín Rossi, por citar un ejemplo, volvió a desnudar la inusitada figura de un presidente peronista que no puede encolumnar a los propios.

“Nosotros cedimos muchos lugares para que no quedara como que todo lo digita Cristina y Alberto nada, pero igual se interpretó así”, admiten en una de las usinas del Instituto Patria. Es cierto. En la provincia de Buenos Aires, La Cámpora ganó en presencia en el gabinete de Axel Kicillof, pero dejó lugares para muchos “cristinistas”.

Sin embargo, el sindicalismo, desde los Moyano hasta la CGT, fue relegado al igual que las agrupaciones sociales K. No es casual la marcha del 7 de agosto que organizan varios de los que hoy son funcionarios y manejan importantes cajas como el Movimiento Evita –Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico- o Barrios de Pie –Daniel Menéndez-. La excusa será el apoyo al gobierno, el mensaje, demostrar su poder de fuego.

El problema de Juntos por el Cambio es otro. Larreta buscó imponer la cabeza de lista en la Ciudad con María Eugenia Vidal sobre Patricia Bullrich y ampliar su poder ubicando a Diego Santilli en lugar de Jorge Macri en la provincia, pensando en 2023. Pero la irrupción de Facundo Manes en la UCR complicó los planes y ahora se resolverá en las urnas.

Y el panorama se agravó cuando Manes rompió los códigos políticos al desplegar un manto de sospechas sobre los recursos que se utilizan en campaña y criticar el proyecto presidencial de Larreta. “No conozco la visión de país que ofrece él” pero “si me tengo que basar en lo que hizo el PRO en el gobierno de Cambiemos, creo que dieron muchos planes sociales, pero sin salida laboral real”, dijo en una entrevista este domingo con Clarín. Poner en la misma bolsa a Larreta con Macri, en función del fracaso de la gestión del ex presidente, es una crítica.

Antes fue Elisa Carrió la que había cuestionado duramente al neurocientífico. Ahora redobló la apuesta y anunció que lo demandará ante la Justicia. No es la primera ruptura que tiene en su haber la líder de la Coalición Cívica.

Vidal también aportó lo suyo a la mediatizada interna. Primero, al especular hasta último momento con su decisión de ser o no candidata y por qué distrito; y luego, al abandonar el territorio bonaerense donde muchos habitantes se identificaban con ella. Además, Vidal también adelantó su aspiración presidencial para 2023, y lo hizo en mayo, antes de anunciar su postulación a diputada por la Ciudad.

Por eso el radicalismo sale con uñas y dientes a disputar esa candidatura con la excusa de defender a Manes. Gerardo Morales, el gobernador de Jujuy que ya en junio se había anotado para el 2023, fue el encargado de salir a cuestionar duramente a Larreta, el competidor a batir en una interna presidencial.

Larreta, Vidal, Morales, Manes si gana la interna, quizás también Lousteau. Esa es la disputa real. No es la primera vez que la oposición se pelea por una candidatura en una elección que luego termina en manos del peronismo. Ocurrió en el 2009.

En el larretismo confían en los números que manejan. Una ventaja de 4 puntos a favor de Santilli y un escenario: los distritos gobernados por intendentes del PRO, en su mayoría en el conurbano, cuentan con unos 10 millones de electores. Mientras que los gestionados por intendentes radicales, casi todos en el interior bonaerense, llegan a un millón si se cuenta San Isidro, cuyo alcalde, el radical Gustavo Posse, acaba de apoyar la lista de Santilli.

Aunque en el bunker de Manes apelan a que su imagen positiva con poca negatividad, más su empatía con los bonaerenses cada vez que hace una recorrida, impacte como la nueva política y provoque el batacazo.

Nada de esto tiene que ver con las necesidades que tiene hoy el electorado.

Lo único a favor del Frente de Todos y de Juntos para el Cambio, según Carlos Fara, es que “todavía estamos con un clima frío de la campaña y es muy probable que la gente no esté mirando mucho los conflictos que se produjeron en el inicio”.

Sin embargo, hay un nivel de descontento o decepción en la clase política de acción incierta. “A las dos coaliciones les está costando encontrar su piso electoral. Hay un fastidio general contra el statu quo político y todo este clima contribuye a que se despolarice el escenario y ganen terreno y crezcan otras opciones”, considera el consultor.

En el Manual del Buen Político -nunca escrito-, el capítulo 1 debería ser el de “nunca dejar de escuchar los reclamos del pueblo”. Evidentemente, hasta ahora, no ocurre demasiado si no se cumple con ese compromiso.

Walter Schmidt

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