Lunes, 14 Febrero 2022 08:50

Máximo Kirchner quiere ser Eduardo Duhalde en el 2023 - Por Walter Schmidt

Escrito por

Busca refugiarse en la provincia de Buenos Aires. En alianza con los intendentes, La Cámpora no descarta desdoblar la elección. 

Los liderazgos peronistas en la provincia de Buenos Aires han sido motivo de estudios académicos. En un trabajo de la Universidad de San Martín del periodo 1983-2015, la doctora en Ciencias políticas María Ollier define cuatro tipos de conducción: fuerte, autónoma, oscilante y dependiente. El liderazgo fuerte es aquél que logró cierta autonomía de la Nación, con manejo de los recursos, designación de funcionarios sin intervención externa, confección de las listas de candidatos, la jefatura del PJ provincial y disciplinamiento de los intendentes del Conurbano. Al único dirigente que el informe ubicó con un liderazgo fuerte fue a Eduardo Duhalde. Y Máximo Kirchner quiere ser el Duhalde del 2023. 

El primer paso de la estrategia del hijo de la vicepresidenta fue hacer público que no apoya al gobierno de Alberto Fernández y no tiene nada que ver con Juntos por el Cambio, a través de su rechazo al acuerdo con el FMI y la renuncia a la jefatura del bloque de diputados. Máximo sabe que con su decisión no pone en riesgo el acuerdo. De hecho, un año atrás le aseguraba a un diputado opositor: “El acuerdo ya tiene 116 votos”. Ya descontaba el acompañamiento de los diputados de Juntos por el Cambio.

Un economista aconsejó a dirigentes de JxC no asegurarle al oficialismo la aprobación del acuerdo pese a la renuncia de Máximo Kirchner e ir negociando. Y llevar las conversaciones hasta un punto en el cual el FdT admitiera que había ruptura y no contaba con los votos necesarios. Entonces, recién ahí, la oposición definiría si acompaña o no y en ese momento podía reclamar la derogación de la Ley de Sustentabilidad de la Deuda, que el kirchnerismo aprobó porque era una exigencia del Fondo Monetario, cansado que cada cuatro años cambien los interlocutores y le echen la culpa al organismo. Esa ley no asegura el control del Congreso que ya estaba presente, porque el FMI fue creado por convenios internacionales que el Congreso ya aprobó, y cada presupuesto -además de la ley de administración financiera- permite el endeudamiento sin que sea necesaria ninguna ley.

Pero Patricia Bullrich anticipó la jugada, y eso fue lo que molestó, por distintas cuestiones, a sus socios de la coalición opositora.

Máximo Kirchner privilegió su posición política. En la Casa Rosada consideran que sus pretensiones hacia el Fondo eran incumplibles: el doble de tiempo, sin sobre tasas y, lo imposible, que el FMI reconociera que le dieron el stand by a Mauricio Macri para ganar las elecciones. Llama la atención que un dirigente que se autopercibe con proyección nacional crea que la real politik y la geopolítica funcionan con los mismos códigos que una interna del PJ de Santa Cruz.

Su bronca, al igual que la de varios gobernadores peronistas, se desencadenó en el encuentro que mantuvieron con Martín Guzmán para conocer la negociación con el organismo. Varios mandatarios se dieron cuenta que el acuerdo no implicaba una renegociación del crédito que el FMI le dio a Macri, sino que se estaba tomando nueva deuda. Porque el Fondo le da dos años de gracia a Alberto y se compromete a transferirle el dinero para los vencimientos hasta fines de 2023. De modo que el Gobierno no desembolsará ni un solo dólar para pagar la deuda macrista pero sí contraerá deuda. Por eso no se exige ninguna reforma estructural, ni laboral, ni tributaria y además se convalida el cepo cambiario por al menos dos años.

“El ministro de Economía es un ministro de la deuda y este es un gobierno de absoluta transición que no va a hacer nada para controlar los desajustes que tenemos hace muchos años”, asume un empresario.

La ira del cristinismo se origina en que este tipo de entendimiento no sólo legitima la deuda contraída por el gobierno anterior, sino que pulveriza el relato del endeudamiento “por culpa de Macri”. Es que, en diciembre del 2023, al final del mandato del actual Presidente, la deuda que tendrá la Argentina será una parte tomada por Macri y la otra, por la dupla Alberto-Cristina.

“Máximo se cansó porque se le acaba el discurso. Ya no es el endeudamiento de Macri, también es el de Alberto. Ahí es donde rompe porque Guzmán nunca les dijo esto”, explica un legislador del FdT.

Los tiempos de los gobernadores del PJ son muy distintos a los de Cristina Kirchner y Máximo. Los primeros tienen margen para despegarse de la elección nacional y desdoblar para mantener sus quintas. Los Kirchner, en cambio, si la continuidad en el poder se complicara, pueden quedarse sin botes salvavidas y sólo esperar a que el Titanic se estrelle contra el iceberg. Ahora, el bote salvavidas sería la provincia de Buenos Aires.

Tampoco sería una vía de escape si, finalmente, el candidato presidencial por el oficialismo es Alberto Fernández. Porque una candidatura de Máximo a la gobernación quedaría atada a la suerte del mandatario. ¿Entonces? En el Instituto Patria analizan hacer lo que no se animó a hacer María Eugenia Vidal: desdoblar la elección bonaerense de la nacional.

El proyecto bonaerense de La Cámpora reside en que Máximo Kirchner se convierta en el nuevo Eduardo Duhalde, gobernador y jefe de los intendentes con poder propio. La presidencia del PJ bonaerense ya la tiene. Que consolide el territorio y establezca una alianza estratégica con los intendentes del Conurbano bonaerense. En ese armado trabaja Martín Insaurralde, quien maneja las relaciones con los Barones del Conurbano a través de la Jefatura de Gabinete, además del juego provincial, una caja clave de financiamiento.

No habría mentido Eduardo “Wado” de Pedro cuando a fines del año pasado aseguró que ni él ni Máximo serían candidatos presidenciales el año próximo. Ambos apuntan a la provincia. La imagen –difundida por su equipo de redes- de De Pedro repartiendo alimentos en el municipio bonaerense de Cañuelas quizás sea parte del anticipo del proselitismo que desplegará el cristinismo en territorio bonaerense.

En el proyecto camporista, no figura una posible reelección Axel Kicillof. Algunos sectores del oficialismo fantasean con que el gobernador secunde a Cristina Kirchner como candidatos a senadores nacionales por la Provincia. De esa manera, desdoblamiento mediante, Cristina sustentaría la candidatura de su hijo a la gobernación.

Un intento de desdoblamiento bonaerense podría contar con el apoyo de algún sector de la oposición. De hecho, en el bullrichismo, que se muestra muy confiado a través de varias encuestas de poder vencer a Horacio Rodríguez Larreta en una interna, aseguran que de esa manera evitarían el apoyo de los intendentes del PRO a una eventual candidatura de Diego Santilli. Para ello, dicen contar con uno o dos votos de legisladores bonaerenses, que bastarían para que el Frente de Todos logre reformar la ley que regula las PASO bonaerenses para desengancharlas de las nacionales.

La mirada de los empresarios

“La verdad que diseñamos un buen programa económico como la Convertibilidad, con gente de primer nivel y fue muy exitoso, pero nada de esto yo lo podría haber hecho sin el enorme poder político de Carlos Menem”, admitía meses atrás Domingo Cavallo durante una charla privada. Lo rescata un empresario que observa la carencia de homogeneidad y poder político del gobierno de Alberto Fernández, inmerso en una interna permanente y desigual con Cristina Kirchner.

En el sector empresarial ha empezado a circular que en el Palacio de Hacienda están convencidos que si consiguen que el aumento de tarifas sea mayor o abarque a más gente les alcanzaría para cumplir con la meta de reducción del 2,5% del déficit para este año que exige el FMI. La pregunta recurrente en los sectores productivos es: ¿Cumplirán con el Fondo?

Durante una reciente reunión entre algunos de los empresarios del G6, uno de ellos detalló que aún con la actual crisis hay sectores como la industria automotriz o la alimenticia a los que le va muy bien, que venden toda la producción, pero que no consiguen dólares para insumos o, directamente, no quieren adquirir ninguna maquinaria por la incertidumbre.

¿Por qué a 16 días del anuncio del acuerdo con el FMI, aún se desconocen los detalles? Para comprender la demora hay que reparar en un episodio propio de un thriller sobre la voracidad de Wall Street. Previo al anuncio del acuerdo con el organismo financiero internacional de la mañana del 28 de enero, el titular del BCRA, Miguel Pesce, visitó a Alberto Fernández. La urgencia del caso era para advertirle sobre una posible corrida cambiaria en 72 horas. De inmediato, el mandatario habló con Guzmán y juntos resolvieron, para aplacar a los mercados, adelantar el anuncio del acuerdo con el FMI, pese a que sólo era un entendimiento sobre metas fiscales. Aún no se sabía cómo haría el ministro de Economía para cumplir con el recorte del déficit. Y lo peor es que todavía nadie lo sabe.

Walter Schmidt

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…