Lunes, 21 Febrero 2022 09:21

El falso federalismo y la grieta económica que Alberto Fernández ensancha - Por Walter Schmidt

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Corrientes es un ejemplo del destrato político y económico del mandatario y su vice, hacia los opositores.

“Estamos haciendo federalismo, no declamando”, afirmaba Alberto Fernández días atrás en Entre Ríos, en un acto para licitar la mejora del aeropuerto de Concordia. La enunciación de un "país federal" suele ser el recurso demagógico que utilizan todos los candidatos presidenciales. Luego, los presidentes en ejercicio intentan justificar que su gestión es federal con el anuncio de obras públicas que sólo son eso, obras que una provincia necesita pero que consiguen sí así lo decide el dedo de la Casa Rosada. La Argentina actual es un país federal en lo político, por la división de los poderes en las provincias, pero centralista en lo económico: el Presidente elige a quién ayudar y a quién no.

Corrientes, gobernada por el radical Gustavo Valdés, además de ser víctima de una catástrofe sin precedentes por los incendios, es una prueba del manejo centralista de los fondos que tanto dice condenar el kirchnerismo pero que, en los hechos, ejerce con mano de hierro a la hora de enviarles más dinero a las provincias gobernadas por el peronismo que al resto.

A grandes rasgos, las provincias reciben fondos a través de dos vías. La coparticipación federal, una serie de impuestos que fija la Nación, y los fondos discrecionales o Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que se componen de pequeñas partidas provenientes del impuesto a las ganancias y de bienes personales. La primera es una cuenta automática en función de porcentajes; la segunda, depende del ánimo del Gobierno nacional, pese a que la ley 23.548 señala que los ATN deben destinarse a “atender situaciones de emergencia y desequilibrios financieros de los gobiernos provinciales”. Una emergencia sería un incendio devastador, por ejemplo. Pero la realidad es otra.

El Gobierno utiliza el discurso del federalismo para recortar la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, en manos del opositor –y un posible competidor electoral en 2023- Horacio Rodríguez Larreta. Pero nada dice de cuánto y cómo beneficia a la provincia de Buenos Aires, gobernada por el cristinista Axel Kicillof. Sólo en 2021 le transfirió unos $200 mil millones en fondos discrecionales, que representaron casi la mitad de lo que recibieron las 23 provincias restantes. ¿Y el federalismo?

Durante los cuatro años de la gestión de Mauricio Macri, la provincia de Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal, también fue la que más ATN recibió de la Nación. En ese aspecto no hay diferencias. Pero lo paradójico es que, en términos de federalismo, es factible que Macri haya sido más federalista que Alberto Fernández y Cristina Kirchner hasta ahora. ¿Por qué? Con la restitución a las provincias en 2016, del 15% de coparticipación que les retenía la ANSeS desde 1992, y que los gobernadores sin suerte venía reclamando desde hace tiempo incluso también a Cristina cuando era presidenta, basta para marcar esa diferencia.

Actualmente, cuando se mide la cantidad de habitantes y los fondos discrecionales que la Nación envía a las provincias, los resultados son elocuentes. Mientras Corrientes que tiene más de un millón de habitantes recibió en 2021 $6.821 millones, con la tercera parte de pobladores de La Rioja obtuvo $20.997 millones y Santa Cruz $10.245 millones. Claro, el gobernador de La Rioja es Ricardo Quintela y la de Santa Cruz, Alicia Kirchner, ambos kirchneristas.

Lo mismo padecen otras provincias opositoras como Mendoza. Según la consultora Aerarium, con más de dos millones de habitantes, el distrito gobernado por el radical Rodolfo Suárez percibió el año pasado $8.203 millones, contra otras provincias –otra vez- más pequeñas demográficamente como Chaco que recibió $20.068 millones; Entre Ríos $14.683 millones; y Tucumán $11.146. Nuevamente, las tres gestionadas por los peronistas Jorge Capitanich, Gustavo Bordet y Osvaldo Jaldo.

A modo de ejemplo, Aerarium sostiene que en diciembre se distribuyeron $10.153 millones del fondo de ATN “con un fuerte sesgo político y partidario que dejó marginadas a las provincias de la oposición, como ser Ciudad, Corrientes, Jujuy (del radical Gerardo Morales) y Mendoza”.

La discriminación en el envío de fondos según el color político no es nuevo. Lo hicieron Carlos Menem, Néstor y Cristina Kirchner, Mauricio Macri y ahora Alberto Fernández. Pero todos tuvieron episodios que trascendieron el mero envío de fondos.

Los incendios en Corrientes que ya arrasaron casi el 10% de la provincia y que implican pérdidas por $25 mil millones, comenzaron a principios de enero. Aunque, como detalla este domingo en Clarín Nicolás Wiñazki, ya desde febrero de 2021 esa provincia le venía reclamando por cuatro aviones hidrantes al ministro de Medio Ambiente, Juan “Sin Conocimiento en la Materia” Cabandié. Volvió a hacerlo en enero, en una carta, pero también de manera presencial, y nada.

El propio Cabandié viajó a Corrientes sin avisarles a las autoridades y evitando al gobernador. Eso sí, posó para las fotos y sonrió como si su gestión hubiera apagado el incendio.

La triste realidad política de las últimas décadas marca que cualquier dirigente sin trayectoria ni conocimiento asume en cualquier Ministerio u organismo, aprende sobre la marcha y luego la sociedad paga esa inoperancia. En dos años de Gobierno, Felipe Solá en Cancillería, Martín Soria en Justicia, Sabina Frederic en Seguridad, María Eugenia Bielsa en Vivienda, Victoria Donda en el INADI, Luana Volnovich en PAMI, y la lista continúa.

¿Cómo se explica que debió pasar más de un mes de incendios para que Alberto Fernández apenas se comunicara telefónicamente con el gobernador Valdés más allá de la ayuda desde la Nación, por lo visto ineficiente? Dato extra, el Presidente lo contactó luego que trascendieran varias entrevistas del mandatario correntino apuntando a que no lo había llamado Fernández.

En marzo del 2021, la provincia de Chubut fue víctima de una importante serie de incendios que comenzaron el día 7 y se prolongaron hasta el 23. Está gobernada por un peronista –no es un dato menor-, Mariano Arcioni. Apenas 6 días después de iniciado el fuego, todos los medios oficiales, nacionales y locales reflejaron dos fotos. En la primera, Alberto Fernández sobrevolando en helicóptero la zona afectada, con gesto adusto. La segunda, en el comando de operaciones montado en el centro cultural de Lago Puelo, junto a los intendentes de esa localidad y los de El Hoyo, El Maitén, Epuyén y Cholila, y anunciando una serie de medidas de ayuda dispuestas por el Gobierno nacional.

“Necesitamos que la gente mientras tanto tenga dónde vivir, ver cómo recuperar su trabajo y también realizar las obras de infraestructura que han quedado dañadas: luz, gas, agua. Nosotros estamos acá para trabajar juntos”, afirmaba el Presidente. En el caso de Corrientes, no hubo ninguna declaración suya ante la catástrofe ambiental y económica que se sigue desarrollando. Ni siquiera un tuit. Tampoco de Cristina, claro.

Un avión privado une Buenos Aires con Corrientes en menos de una hora y media. Tal vez ese tiempo haya sido el motivo para que el mandatario no viaje a esa provincia del Litoral. Durante la semana, Alberto Fernández prefirió recibir en Olivos a otros gobernadores, casualmente todos peronistas. Se reunió con el riojano Ricardo Quintela, con el tucumano Osvaldo Jaldo, con el catamarqueño Raúl Jalil, con el pampeano Sergio Ziliotto y con el entrerriano Gustavo Bordet.

Y hasta tuvo unas horas para viajar a Mar de Ajó, visitar playas deportivas e intentarle, en vano, atajarle un penal a un niño. Video que luego de viralizó con cientos de memes en las redes sociales. Absurdamente, uno de ellos ubicaba al Presidente en cuatro patas, a la par de varios yacarés que, con el lomo chamuscado, intentaban alejarse del fuego. ¿Para sonreír o para llorar?

Walter Schmidt

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